Estamos obligados a vacunarnos
Es posible que un buen número de fallecidos lo hayan sido como consecuencia de la relación mantenida con quienes se han negado a acudir a la llamada de Sanidad
foto-autor

El hecho de que se produzca algún muerto a pesar de haber recibido las dosis correspondientes de la vacuna, no puede invitarnos a dudar de su eficacia y, menos aún, a rechazarla. Solamente entre los mayores de 40 años, la posibilidad de muerte es diez veces superior para los no inmunizados. O lo que es lo mismo, el riesgo de morir es diez veces superior para el no vacunado que para quien lo está. Un argumento irrebatible e inapelable.

Hay además otras razones -voy a centrarme en dos- para aceptar la recomendación de los expertos, de los científicos. Una, cuantos más vacunados haya, menos posibilidades de contagio existe. Hasta es posible que un buen número de fallecidos lo hayan sido como consecuencia de la relación mantenida con quienes se han negado a acudir a la llamada de Sanidad.

Otra, el respeto a los demás. Cada uno tenemos la libertad constitucional, pero esa libertad personal debe acabar donde empieza la de los demás. Por el empecinamiento de uno, otro no puede ser castigado con una enfermedad con tan graves, incluso letales, consecuencias.

Estoy convencido de que estamos obligados, al menos moralmente, a vacunarnos. Para una vez que nuestros gobernantes están haciendo lo que deben, recomendar y facilitar la vacunación, hagámosles caso. Así es la vida.