Fiestas

Septiembre, vuelta al cole y las fiestas más antiguas de Alicante

Para nuestra vergüenza, septiembre es en 2025 el mes que sucede al mes de agosto en que España ardió. Sin calificativos

Imagen de una calle del Raval Roig, en Alicante, engalanada para las fiestas
Imagen de una calle del Raval Roig, en Alicante, engalanada para las fiestasLa Razón

Llega septiembre; el mes de la vuelta al cole; del inicio del curso político; el mes en que, en realidad, comienza el año. El de los reencuentros para los afortunados -incluso me atrevo a decir privilegiados- que han descansado en agosto y tienen un puesto de trabajo al que regresar. El mes en que las aglomeraciones del turismo en Alicante y en la Comunidad Valenciana aflojan.

El mes en que, hasta que el sol en vez de ser amable se ha convertido en asesino, era un auténtico placer bañarse en el mar, en la más alicantina de todas las playas, la del playa del Postiguet. Y en otras muchas de la provincia.

Para nuestra vergüenza, septiembre es en 2025 el mes que sucede al mes de agosto en que España ardió. Sin calificativos. Nunca he soportado agosto, ahora menos, sin ningún género de dudas. Y adoro septiembre, que también es el mes en que el barrio del Raval Roig -ese reducto de paz de tradición marinera ubicado a un paso del mar y del casco urbano de Alicante- celebra las fiestas más antiguas de la ciudad; 186 años de historia.

Nada es gratuito, tras una tradición tan arraigada, existe un grupo de personas luchadoras que han logrado, con tanta pasión como tesón, que las fiestas se mantengan. Y que los niños del barrio sepan que existen las carreras de sacos o la poalà, esa particular guerra con cubos de agua que se libra en la calle Virgen del Socorro.

Por encima de todo, en las fiestas del Raval Roig pervive intacto el sentimiento de pertenencia a una comunidad, a un grupo, a una familia... a la tribu. Esa que, cuando las llamas criminales asediaban la España que primero dejamos que se vaciara para luego observar cómo se calcinaba, se hace aún más fuerte. Y se salvan los vínculos afectivos. Pues eso, que con pe o sin pe, me encanta septiembre. Empieza el año. ¡Bienvenido!