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De la foto al lápiz: «Vogue» Italia se hace «eco friendly» por un día

La revista presenta un número de enero confeccionado sin producción fotográfica para combatir la emergencia climática

Vogue Italia illustrated covers
Portada de enero de "Vogue" Italia en la que se especifica que «este número no ha requerido producción de fotografía»Vanessa Beecroft/Conde Nast ItalEFE

¿Y si realmente, recién estrenado este año, estamos experimentando una regresión a los otros años 20, la «loca y feliz» década del siglo pasado? Alguien podría pensarlo ante el número de enero de «Vogue» Italia. En aquella época, hace cien años, las revistas ilustradas eran eso: ilustradas a mano. No fue hasta la década de 1930 que la edición americana de Vogue, la original, nacida en 1892, empezó a incorporar fotografías en paulatina sustitución de esas estampas de diseño art decó que hoy son pura reliquia de coleccionista y exacerban la nostalgia de lo no vivido del alma sensible. Pero de repente, después de los Avedon y los Newton, los Beaton y la más reciente Leibovitz, el lápiz ha vuelto a apoderarse de la revista de moda decana.

«Vogue» Italia, en su número de enero, que llega el martes a los quioscos, se declara libre de fotos y presenta una edición completamente «dibujada». Y no es exactamente la nostalgia de los felices 20 lo que ha empujado al editor Emanuele Farneti a desmarcarse con esta rareza. Se trata, dice, de un gesto por la Tierra, contra el cambio climático. En su carta al lector, Farneti explica el coste en materia de sostenibilidad medioambiental de un número de la revista: «Ciento cincuenta personas involucradas. Unos veinte vuelos y una docena de viajes en tren. Cuarenta coches en espera. Sesenta envíos internacionales. Luces encendidas durante al menos diez horas sin parar, en parte alimentadas por generadores de gasolina. Desperdicios de alimentos de los servicios de catering. Plástico para envolver las prendas. Electricidad para recargar teléfonos, cámaras...».

Admite Farneti que esto no es más que un gesto: «Esta ha sido nuestra manera de decir que sabemos que somos parte de un negocio que está lejos de ser sostenible». La industria cultural, siempre tan sensible a las tendencias de opinión, ha empezado en los últimos meses a plantearse su modelo de negocio. La música ha sido la primera en abrir debate y la sostenibilidad de los festivales está en plena revisión. Sin ir más lejos, la banda Coldplay anunció el pasado noviembre que se bajaba de los grandes escenarios y las giras fastuosas hasta encontrar un medio de minimizar la «huella ecológica» de estos eventos.

El gesto de «Vogue» Italia apunta en esa dirección. El tiempo dirá si es mero postureo. La revista anuncia, eso sí, que próximamente se venderá envuelta en un plástico 100% compostable. Por lo pronto, ha regresado puntualmente a la tecnología verde de toda la vida: lápiz y papel. ¡Locos años 20!