Así era el Servicio Social de la Sección Femenina de Falange, la “mili” de las mujeres durante el Franquismo

Dicha organización tenía reconocido un papel importante en el sector del auxilio social durante la época franquista

El ministerio va a estudiar una modificación de la Seguridad Social, a efectos de la pensión y propuesta por el Defensor del Pueblo, para equiparar tanto el Servicio Militar como el Servicio Social de la Sección Femenina de la Falange Española, el cual era un deber nacional que Franco impuso a las mujeres de entre 17 y 35 años y que equivalía al servicio de las armas de los hombres.

La Sección Femenina fue constituida en Madrid en 1934. Desde su nacimiento hasta su liquidación, en 1977, estuvo dirigida por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Durante la Segunda República, las militantes de la Sección Femenina realizaron tareas de apoyo a la militancia masculina del partido, especialmente visitas a los presos del partido y a sus familias, así como tareas de enlace entre los presos y la calle (mensajes, consignas, etc.). Mientras duró la Guerra Civil, pasó a prestar apoyo a las familias de los caídos del bando nacional.

Solo las mujeres que padecieran algún defecto físico o enfermedad que la imposibilitase para prestar el servicio, estar casada o viuda con algún hijo en su cargo, haber prestado servicio en la Guerra Civil o que estuvieran trabajando en entidades públicas o particular de promulgación del Decreto, que no permitiera el descanso suficiente para el cumplimiento del servicio, estaban exentas de su cumplimiento.

El Decreto 378 de 7 de octubre de 1937 establecía el Servicio Social de la Mujer para “aplicar las aptitudes femeninas en alivio de los dolores producidos en la presente lucha y de las angustias sociales de la postguerra, a la vez que valerse de la capacidad de la mujer para afirmar el nuevo clima de hermandad que propugnan los veintiséis puntos programáticos”. Aunque no se preveían sanciones por incumplimiento del mismo, era necesario demostrar haber cumplido el Servicio Social para todas aquellas mujeres que pretendían el ejercicio en funciones públicas, desempeño de plazas en la Administración o la obtención de títulos profesionales.

Desde 1937 hasta 1940, el Servicio Social se realizó únicamente con destinos en prestación en las instituciones militares, centros de Auxilio Social (heredero del anterior Auxilio de Invierno y un sector propicio donde cumplir los seis meses de prestación de servicio) y en los frentes y hospitales. En 1939, tras la victoria del bando nacional, Franco reorganizó la Sección Femenina determinando cuáles iban a ser las competencias dentro del nuevo Estado, destacando la de adscribir el Servicio Social de la Mujer a la Sección Femenina de FET y de la JONS.

La Sección Femenina pretendía principalmente someter a la disciplina falangista a todas las españolas, evitando que alguna pudiera eludir su obligación de contribuir a la construcción del nuevo Estado y de recibir formación religiosa, nacional-sindicalista y de hogar. Esta sección, como el Estado franquista, buscaba preparar a la mujer como madre, esposa y ama de casa para el futuro y educarla en la sumisión para que fuese más tarde la transmisora de dichas pautas a las siguientes generaciones a través de los hijos.

Las enseñanzas que se recibían en la fase de formación, según el nivel cultural de cada grupo, eran: religión, formación política (nacional-sindicalismo), convivencia social, economía doméstica, cocina, corte y confección, higiene y medicina casera, trabajos manuales, labores, lavado y planchado, formación familiar, historia, cultura postnatal y educación física.

La Sección Femenina mantenía conexiones con las facciones de la Alemania nazi y la Italia de Mussolini, y dos de las jefas de la organización eran de ascendencia alemana: Clara Stauffer y Carmen Werner Bolín. Hasta 1944 no se consiguió un Decreto que obligase prácticamente a todas las mujeres al cumplimiento del Servicio Social para que todas recibieran las enseñanzas y la formación que las capacite para su futura misión en la vida dentro del hogar y la familia. En fechas posteriores, llegaron a realizar este servicio hasta un 90% de las mujeres que estaban obligadas. En 1973, últimos años del Franquismo, la Sección Femenina tenía casi 300.000 militantes.

Con la muerte de Franco y el comienzo de la Transición, el organismo encaró su etapa final y el 1 de abril de 1977, se suprimió la Sección Femenina, aunque algunas de sus dependencias como “Coros y Danzas de España” o los círculos “Medina" continuaron existiendo. Alrededor de 24.000 mujeres que estaban vinculadas a la organización fueron colocadas con puestos de trabajo en las bibliotecas públicas del Estado, sin haber realizado cursos de reciclaje profesional.