Cincuenta grados a la sombra en Irak

Nuevo episodio de la serie "En el centenario de la Legión" iniciada por LA RAZÓN sobre este cuerpo, en el que se analizan las diferentes intervenciones realizadas en aquel país, con un clima extremo y desarrolladas en condiciones de extrema dureza

Mandos legionarios inspeccionan el camello de un beduino iraquí que llevaba un lanzagranadas RPG-7LA RAZONLa Razón

Del Credo Legionario, Espíritu de Combate: «La Legión pedirá siempre, siempre, combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses, ni los años». Se esperaba que Irak guiase a las demás naciones árabes. Sadam Hussein atacó a Irán en 1981 (Guerra Irán-Irak) y ocupó Kuwait en 1990, lo que activó la respuesta militar de una coalición liderada por los Estados Unidos (Guerra del Golfo). La permanencia de Sadam en el poder provocó el surgimiento de una nueva coalición conjurada contar él en 2003; tras un ataque devastador, el país quedó complemente destruido (Segunda Guerra del Golfo). A la caída de Sadam Hussein se pensaba que el pueblo oprimido abrazaría esperanzado la democracia, pero al régimen represivo del partido Baaz le siguieron los abusos de las mayorías chiitas deseosas de venganza. Todo ello propició la rápida expansión de un Estado Islámico que celebraría en 2013 la caída de Mosul a la vez que proclamaba un califato que tocaba a las puertas del mismo Bagdad amenazando la estabilidad de la zona y la seguridad mundial.

Ese ha sido el marco de las cinco ocasiones en que España ha intervenido en Irak. En 1990, la Armada colaboró en un bloqueo marítimo. En 1991, desplegaron los paracaidistas del Ejército de Tierra en apoyo al pueblo kurdo. En 2003 Armada-Ejército de Tierra realizó en Um-Ksar una misión de ayuda humanitaria. En agosto de 2003 España participa en la Operación Iraqi Freedom; la Brigada Aerotransportable se constituyó en brigada multinacional, junto a tropas salvadoreñas, hondureñas y dominicanas. La brigada se denominaría Plus Ultra I y se integró en la División Multinacional Centro-Sur, al mando de Polonia.

Espíritu de Sufrimiento y Dureza: «No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño….».

A la Legión, a la VII Bandera, le cupo el honor de constituir uno de los grupos tácticos de esa brigada. Eran los tiempos de Camp Coyote, en Kuwait, cincuenta grados a la sombra, ruedas de los vehículos a punto de estallar, tormentas de arena y quince horas de viaje en condiciones penosas para llegar a Base España, en Diwaniya. A su llegada, un corneta del destacamento avanzado de la 6ª Compañía, al mando del capitán Moreno Arenas, les recibiría tocando la contraseña: «Legionarios a luchar, legionarios a morir». Era la bienvenida, pero también una llamada a su sino legionario.

Partidarios de Sadam

La Legión relevó a los norteamericanos en An-Nayaf y Al-Qadisiya nuestros legionarios supieron ganarse a los iraquíes con altas dosis de empatía, cordialidad y humanidad. La buena acogida de la población local se sentía al patrullar por zocos y lugares públicos, al tiempo que los legionarios se esforzaban, insha-allah, en hablarles en árabe. Los legionarios no bajaban la guardia, pues enseguida vinieron las primeras emboscadas de los partidarios de Sadam, que no aceptaban su derrota y pasaban a la clandestinidad.

A relevar de la Plus Ultra I, llegaron nuevos legionarios, encuadrados en la Brigada Extremadura reforzada con la 1ª Compañía de la X Bandera, al mando del capitán Castro Gutiérrez. Pronto fueron hostigados también por las milicias de Muqtada Al-Sdr, que buscaban controlar la ciudad santa de Najaf. Hubo numerosos combates, entre ellos el de la 1ª compañía en la sede del partido Al-Dawa. Los extremeños también se batieron como los mejores. Por aquellas fechas, siete compañeros del CNI murieron en una emboscada de Latifiya; entre ellos, había un legionario, el comandante Baró, que aguantó la posición pidiendo refuerzos hasta el final.

Espíritu de la Muerte: «El morir en el combate es el mayor honor… ».

La Plus Ultra II fue relevada en abril de 2004 por la Plus Ultra III –esta vez sí– sobre la base de la Brigada de La Legión. Pronto tuvo que cambiar su nombre por el de Conapre–Contingente de Apoyo al Repliegue–y cumplir la orden del Gobierno de «replegarse con rapidez y seguridad». Ni a los legionarios de la X Bandera, ni a sus hermanos del Regimiento Lusitania les faltaron ocasiones para mostrar su valor y eficacia; entre continuos ataques diurnos y nocturnos a las bases España y Al-Andalus, y constantes emboscadas, se cumplió la misión. No una, sino muchas veces vieron los legionarios a su propio jefe de Bandera con su plana mayor, fusil en ristre, salir del BMR para repeler los ataques.

Espíritu de Acudir al Fuego: «La Legión, desde el hombre solo hasta la Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego…».

La operación Jenofonte, en recuerdo de la Anábasis o La Retirada de los 10.000 cumplía los plazos y culminaba en un «Sin novedad, señor ministro, todos los españoles nos encontramos en Kuwait» del general Muñoz, jefe de La Legión. La maniobra, admirable por su ejecución y resultados, se sigue estudiando en la Escuela de Logística.

Espíritu de Disciplina: «Cumplirá su Deber, obedecerá hasta morir».

En 2103 el Estado Islámico amenazaba la existencia de Irak como estado. Las fuerzas de seguridad iraquíes huyeron en desbandada, por lo que el primer ministro Al-Abadi se vio obligado a pedir nueva ayuda internacional. La respuesta por parte de los organismos internacionales fue inmediata, generándose una coalición liderada por Estados Unidos para asesoramiento y entrenamiento del ejército iraquí. Fue la ocasión para que España acudiese por quinta vez a Irak: 550 legionarios y guerrilleros que constituyeron unidades de entrenamiento para apoyar a un maltrecho ejército que había perdido la voluntad de vencer.

Los legionarios ocuparían la base de Besmayah, una instalación abandonada varios años atrás y que hubo que acondicionar al mismo tiempo que se comenzaba con el adiestramiento de las unidades iraquíes. El trabajo de los legionarios fue tal que la convirtieron en un lugar de referencia para el resto de la coalición. La primera unidad que les asignaron para adiestrar fue la Brigada 92, compuesta por iraquíes de origen turcomano de la que todos desconfiaban. Al poco de recibir la preparación necesaria sus integrantes entraron victoriosos en Mosul y en Tal-Afar, su provincia de origen. «Sin novedad, señor ministro. La Brigada 92, la de los españoles, ha entrado en Mosul». Desde entonces, varias unidades de legionarios de la XIX Bandera de Operaciones Especiales y de la VIII Bandera han seguido la estela de sus predecesores. Hoy mismo, a 45º a la sombra, en el marco de un nuevo repliegue, legionarios de la IV Bandera también guarnecen Besmaya. Lo hacen como acostumbran: derrochando ilusión, determinación y eficacia.

«Cien años de valor, el valor de cien años» lo merecen.