Olite y Olmedo: la cara y la cruz de los festivales de teatro

Castilla y León modificaba su plan de medidas para hacer frente a los rebrotes del coronavirus obligando con ellas a suspender, a una semana del inicio, la 15ª edición de Olmedo Clásico.

En Olite, el grupo de música popular y folclórica Mielotxin ha sido el encargado de inaugurar el escenario principal de la Cava en esta edición, la 21ª ya, de su festival de teatro. Acompañados del grupo Lauarin Dantzariak, con sus hermosas coreografías de danza tradicional, y de un deslumbrante dúo -Hutsun Txalapartariak- que tocaba la Txalaparta, la formación navarra hizo las delicias de un público que llenó las gradas hasta donde permiten este año las restricciones impuestas por la crisis sanitaria, es decir, hasta un tercio del aforo aproximadamente. “Resulta un poco extraño actuar sin ver la expresión del público –reconocía el acordeonista y cantante de Mielotxin, Íñigo Arregui-, pero creo que es necesario dar este primer paso y seguir haciendo cosas”. Y en esa misma línea se manifiesta el director del festival, Luis Jiménez: “La cultura cura el alma y sana el espíritu. Deberíamos pensar en ello y hacérselo ver a las autoridades; creo que en estos momentos de crisis son tanto o más necesarios el arte y la cultura que en una situación normal”.

Un arte que este año, en Olite, se abre de manera especial a la poesía, “la hermana menor y más abandonada, por desgracia, de las artes escénicas”, según Jiménez. “Curiosamente -aclara el director-, yo ya tenía la programación muy avanzada antes del coronavirus, y ya había optado por darle más cabida; después, con lo que ha venido, me he dado cuenta de lo apropiado que era precisamente este año atender a la poesía, porque este género no deja de ser la expresión del sentimiento y del sentido de la vida. Y en este momento, en el que parece que estamos aprendiendo a valorar en serio la vida, la poesía nos puede ayudar más que nunca”.

Precisamente esta noche se representará “Esta divina prisión”, un recital de poesía estrenado en Madrid que amplía el concepto de “mística” a toda la poesía que ha reflexionado sobre el sentido de la vida. Eva Rufo, Lola Casamayor y Jesús Noguero, tres de los mejores actores de nuestro panorama teatral, ponen voz a los grandes poetas de nuestra literatura en un espectáculo en el que, según su directora, Ana Contreras, “hemos trabajado la palabra poética, envuelta en la maravillosa música de Miguel Huertas, para hacerla llegar de manera directa al corazón y al intelecto del espectador, y hemos comprobado que emociona a toda clase de espectadores, independientemente de la fe o de las creencias religiosas que cada uno pueda tener, o no, a título particular”. Carmelo Gómez, por su parte, estará también en Olite junto a Mikhail Studyonov el día 25 de julio con un espectáculo poético titulado “A vueltas con Lorca”, elaborado a partir de los versos y obras del escritor granadino. “Esperando a Godot”, “Andanzas y entremeses de Juan Rana” o “Madre Coraje” son solo algunos de los otros espectáculos, ya eminentemente teatrales, que podrán verse estos días en la capital del vino de Navarra.

Suspensión en Olmedo

Pero, mientras arranca la fiesta teatral en el norte, otro punto de España sufre un inesperado revés cultural: la localidad vallisoletana de Olmedo se queda este verano sin su preciado festival de teatro clásico, que estaba previsto que empezase el próximo día 24. “La imposibilidad de cumplir con las medidas que señala el acuerdo de la Junta de Castilla y León”, publicado ayer en el BOCyL, ha forzado a la organización a suspender el evento. Afirma Benjamín Sevilla, codirector del festival, que “dicho acuerdo modifica la distancia de seguridad interpersonal, de tal manera que el uso de mascarilla no exime de mantener la separación de 1,5 metros”. “Esta rectificación -explica- reduce de forma drástica el número de espectadores. Nosotros ya habíamos sido muy restrictivos y lo habíamos fijado al 50% de la capacidad, pero ahora habría que bajarlo hasta el 22%. Es por lo tanto inviable. Es muy duro aceptarlo, pero es lo que toca”.

Y reconoce Sevilla que, económicamente también será “un palo”: “Afecta a compañías, a empresas de limpieza y desinfección, a personal técnico…”. Y cree el director que no tiene mucho sentido “meter todas las concentraciones en un mismo saco” y legislar del mismo modo para todos: “No es lo mismo un teatro al aire libre que otro tipo de concentraciones, donde de verdad existe riego de contagio”. Solidario con su colega, Luis Jiménez, desde Olite, cree que falta un poco de sentido común a la hora de legislar: “Todos estamos respetando las medidas, pero al mismo tiempo todos estamos viendo la contradicción que encierran. Cogemos un tren que va repleto, y vamos con la gente pegada, hombro con hombro; sin embargo, en un escenario como el del Olite, que está al aire libre, hay que mantener una distancia muchísimo mayor para ver una obra de teatro que, además, dura menos que un viaje en tren. Tampoco es lo mismo una concentración de aficionados al fútbol, en donde la gente está eufórica y quiere fiesta, a una función de teatro, donde la gente se sienta en su silla tranquilamente a escuchar y ver. Deberíamos reflexionar muy en serio sobre esas normativas”.