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El guion de “Nacional IV: ¡Viva Rusia!”: por fin se conoce el legado de Berlanga en el Instituto Cervantes

El contenido de la caja, depositada por el cineasta en la institución en 2008, se desveló por fin en el año de su centenario y con la presencia de Luis García Montero y Mariano Barroso

Imagen del rodaje de "Nacional III", de Luis García Berlanga
Imagen del rodaje de "Nacional III", de Luis García BerlangaBERLANGA FILM MUSEUM

En 2008, presentando un deteriorado estado de salud pero un humor de hierro, el director Luis García Berlanga depositaba en persona, y en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, un legado a modo de cápsula del tiempo para que fuera abierto en el que sería el centenario de su nacimiento. Dos días antes de que se celebre uno de los cumpleaños póstumos más importantes de la historia del cine español, la institución dedicada a la difusión del español por el mundo desveló esta mañana el contenido de la caja. En presencia del director del Cervantes, Luis García Montero, y el de la Academia de Cine, Mariano Barroso (que ya ha anunciado que no se presentará a la reelección en el cargo), la llave de la cerradura 1.034 por fin perdió el óxido y desveló el secreto: una cosa.

Una estatuilla de Goya en la exposición “Berlanguiano, Luis García Berlanga (1921-2021)”, Alberto Ortega / Europa Press FOTO: Alberto Ortega Europa Press

A ritmo de una banda de música, como las tradicionales en su Valencia natal, la familia del mito fue recibida en la sede de Madrid del Cervantes, para proceder a poner fin al misterio de la caja 1.034. Tras la intervención de los agentes culturales presentes, se procedió berlanguianamente a la apertura del cofre, que no contenía si no el guion de “Nacional IV: ¡Viva Rusia!”, la cuarta parte de la trilogía nacional, uno de sus mayores éxitos, formada por “La escopeta nacional”, “Patrimonio Nacional” y “Nacional III”. También había una biografía suya autorizada “Berlanga: contra el poder y la gloria”, de Antonio Gómez Rufo, y una revista francesa con un riguroso ensayo sobre su obra maestra “El verdugo”. Elementos que pasarán al espacio que se le ha reservado en la exposición recién inaugurada, “Berlanguiano. Luis García Berlanga (1921-2021)”, que, organizada por la Academia de Cine, podrá visitarse hasta 5 de septiembre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Mariano Barroso compareció ante la prensa en el coloquio posterior con José Sacristán, Mónica Randall y David Trueba, con el guion inédito de Berlanga, firmado por Rafael Azcona, Manuel Hidalgo, Jorge Berlanga y Luis G. Berlanga. Primero ha bromeado lanzándole el reto a Trueba para que lo dirija y produzca, y posteriormente ha leído su primera escena que, aunque breve, denota el humor y la esencia del cineasta: “Aeropuerto de Barajas, pista, aterriza un avión, Luis José baja por la escalerilla vestido con traje blanco y camisa oscura abierta de solapas, lleva un brazalete negro y gafas de sol. Luce también un peluquín rubio. De pronto parece recordar algo y vuelve a subir la escalera a contracorriente de los pasajeros, en su mayoría ancianos que despliegan una pancarta que dice: “Los últimos exiliados saludamos a la España del 92”. A uno lo bajan en camilla, más muerto que vivo, agitando débilmente una banderita republicana. Encuentra a las azafatas y el sobrecargo están mirando con curiosidad unas revistas sadomasoquistas. Luis José se las coge poniendo cara de circunstancias y sale del avión” (se les habían olvidado).

La sola lectura ha provocado la hilaridad y las carcajadas en toda la sala. Esto ha dado pie al posterior coloquio donde, tanto Sacristán como Randall han recordado su figura a través de anécdotas de los rodajes. La actriz habló de los encuentro “golfos” en las noches de Bocaccio o de cómo Berlanga le ofreció un papel en “La escopeta nacional” en pleno viaje por el Caribe. “Tú eres muy graciosa –le dijo-, tengo un amigo que está escribiendo un guion que te vendría bien”. El amigo era él y le ofreció un papel de su vida. Randall afirmó también “que la carrera de Berlanga no tuvo la repercusión internacional debido al franquismo, eso hizo que nunca le dieran un Oscar”. Sacristán por su parte recordó el miedo que pasó rodando escenas de “La Vaquilla”, por la idea de Berlanga de rodar con vacas bravas y aclaró el falso mito de sus famosos planos secuencia como anárquicos. “Ensayarlos con él era como ensayar el Lago de los cisnes”. Al final, todos recordaron a Luis Escobar y su papel como Marqués de Leguineche. Su muerte afectó tanto a Berlanga que decidió retrasar el rodaje “‘¡Viva Rusia!”, guion que al final no se rodó y que hoy ha sido sacado por sus nietos de la caja 1034 del Instituto Cervantes.