Música

Cuando el ombligo de Raffaella Carrà enmudeció al Vaticano

La institución religiosa creó una campaña de desprestigio contra la artista en 1971, tras una actuación en la RAI “demasiado provocadora”

Raffaella Carrà y Alberto Sordi, bailando el "Tuca Tuca"
Raffaella Carrà y Alberto Sordi, bailando el "Tuca Tuca"RAI

Raffaella Carrà, artista, todoterreno, carismática, talentosa, internacional, eterna, ha fallecido hoy a los 78 años, según ha comunicado a la agencia italiana Ansa Sergio Iapino, quien fue su pareja durante varios años. La noticia ha conmocionado al mundo del espectáculo y de la música, pues se pierde no solo a una cantante con grandes éxitos en su discografía, sino también a una personalidad única y rompedora, que bien se convirtió en un gran icono en su época y aún hoy lo sigue siendo. Si bien continúa impactando con su voz o su música internacionalmente conocida y bailada, por lo que impactó, entre otras cosas, en 1970, fue por su ombligo.

En las noches de los sábados, Carrà participaba, en la cadena pública italiana RAI, en “Canzonissima”, el programa de entretenimiento de referencia en el país vecino en aquella época. No obstante, aún con gran éxito, el programa fue testigo y la artista protagonista de un acto de censura. Todo comenzó en 1970, cuando Carrà interpretó la sintonía del programa, “Ma che musica maestro”, vistiendo un top que dejaba descubierto su ombligo. Algo, ahora, normal, pero que entonces llamó la atención de los más conservadores. Hasta la llegaron a apodar “El ombligo de Italia”.

No obstante, la verdadera polémica en este sentido no surgió hasta un año después: el 13 de noviembre de 1971, también en “Canzonissima”, Carrà dio a conocer a su público su nueva canción, “Tuca Tuca”, y de nuevo con su ombligo al aire. Siendo una de sus canciones hoy más célebres, la presentación no hizo más que hacer peligrar la carrera musical de la artista: el descontento comenzó desde la propia RAI. Algunos ejecutivos se vieron incomodados por la coreografía de la cantante, mientras que el plato estrella llegó cuando se pronunció el Vaticano: la tacharon de “demasiado provocadora”.

A través de “L’Osservatore Romano”, periódico de la ciudad del Vaticano que da cobertura a todas las actividades públicas del Papa -entonces Pablo VI-, censuraron el “Tuca Tuca”, al ser una canción y un baile muy transgresores. No obstante, los seguidores de Carrà no pensaban lo mismo, pues la canción entró directamente desde su lanzamiento en el Top 5 de singles más vendidos. “El baile era erótico en sí, pero sin caer en la vulgaridad, esto es muy importante. Lo que me encantaba es que yo hacía el ‘Tuca Tuca’ tocando caderas, rodillas, espalda, cara... y los niños lo repetían, se divertían, porque era muy natural. Ese era el secreto”, aseguró Carrà al respecto a Efe Eme hace unos años.

Por tanto, Carrà fue censurada por su forma de vestir y de moverse pero, si algo le debemos hoy día, fue su incansable lucha para probar que no había nada de vulgar en aquella actuación. Años después del ombligo y el “no” del Vaticano, la artista confesaba a “La Vanguardia” que “no hubiera imaginado nunca que mi ombligo hiciese tanto ruido. Para mí era natural vestirme con la moda de esos tiempos que, por otro lado, sigue de moda toda vía. Mi ombligo es muy pequeño porque mi mamá me contó que, mientras estaba naciendo, pidió al cirujano que cortara el cordón umbilical con mucho cuidado, para que mi ombligo pequeño pareciera un tortellini”.

“El Vaticano se quedó mudo”, confesaba en 2014 Carrà a Gemma Nierga en “Hoy por hoy”. De hecho, la institución comenzó una campaña de desprestigio hacia la artista a través del periódico citado. “Para ellos, era muy atrevido y transgresor porque el bailarín que estaba frente a mí me tocaba diversas partes del cuerpo”. Y, a esto, se le sumaba de nuevo el ombligo al aire, algo escandaloso para el Vaticano. Aunque el “Tuca Tuca” alcanzó el cuarto puesto en las listas de éxitos, explicó Carrà que en “L’Osservatore Romano”, siempre enumeraban saltando del tercer puesto al quinto.

Nadie pudo con ella, pues su talento iba más allá de cualquier intento de censura. Ejemplo de ello fue cuando Alberto Sordi, actor, director y guionista italiano, acudió de invitado a “Tuca Tuca” y no tardó en apoyar a Raffaella Carrà: le pidió que bailara con él el “Tuca Tuca”. Y así lo hicieron. En el vídeo, que aún hoy puede verse en YouTube, se puede observar un momento que se convirtió en todo un hito televisivo en Italia, así como una nueva partida ganada para quienes intentaban acabar con la libertad de expresión.