Cine

Crítica de «Maixabel»: el perdón y la culpa ★★★☆☆

Blanca Portillo y Luis Tosar en "Maixabel"
Blanca Portillo y Luis Tosar en "Maixabel" FOTO: Imdb Imdb

Dirección: Icíar Bollaín. Guion: Icíar Bollaín e Isa Campo. Intérpretes: Blanca Portillo, Luis Tosar, Urko Olazabal. España, 2021. Duración: 115 minutos. Drama.

En tiempos en los que la crispación política, los delitos de odio y la instrumentalización ideológica parecen haberse convertido en moneda común en la sociedad española, no debe de extrañarnos la existencia de una película como “Maixabel”, que reivindica el perdón como método curativo de las heridas del terrorismo y cree a pies juntillas en el arrepentimiento y reinserción de algunos de los miembros del cuerpo ejecutor de ETA. Sabiendo que está trabajando con material altamente sensible -los encuentros que Maixabel Lasa, viuda del exgobernador civil Juan José Jauregui, mantuvo con dos de los asesinos de su marido-, Icíar Bollaín y su coguionista Isa Campo alternan los puntos de vista de víctimas y verdugos para explicar algo que, a priori, solo puede entenderse desde el equilibrio de la objetividad.

No se trata únicamente del renoiriano “todos tienen sus razones” porque, como bien se dice en la película, la sufrida culpa de los terroristas no es comparable al dolor infinito de los que han perdido a sus seres queridos a manos del fanatismo ultranacionalista. Se trata, más bien, de una sobriedad en la puesta en escena que permite que unos y otros se puedan mirar a la cara. Es cierto que la película no puede evitar algunos arrebatos didácticos -la ‘reunión’ de los terroristas presos con la mediadora- y que chirría desde lo obvio de alguno de sus recursos expresivos -el paseo en coche de Ibon Etxezarreta por los lugares donde hubo atentados, con el sonido en off de disparos y bombas- pero ajusta sus vacilaciones cuando sienta a Maixabel frente a los terroristas, especialmente con Etxezarreta. Gracias al extraordinario trabajo de Blanca Portillo y Luis Tosar, y a la discreción con que Bollaín juega con el plano/contraplano, la película encuentra una intimidad real que es la viva imagen del diálogo y la reconciliación.

Lo mejor

Los encuentros de Maixabel con dos de los asesinos de su marido.

Lo peor

A veces la sobriedad de la puesta en escena se aproxima en exceso a lo funcional.