Ken Follett: «Hay muchas posibilidades de que empiece una tercera guerra mundial»

El escritor vuelve con «Nunca», una trama política que alerta sobre la posibilidad de un conflicto nuclear que extinga al hombre

Ken Follett
Ken FollettPicasaPlaza & Janés

Ken Follett abandona la novela histórica, el género que mayor fama y lustre le ha dado en su carrera literaria, para retomar las tramas tipo «thriller» que marcaron sus orígenes y que le impulsaron como un joven prometedor. El novelista, que siente una inevitable propensión por las épocas con síntomas apocalípticos, como la Edad Media o la primera mitad del siglo XX, que no se saldó con una cuenta baja de fallecimientos violentos, ha reparado en la nuestra, lo que no vaticina nada halagüeño, para enmarcar su nueva propuesta: «Nunca» (Plaza & Janés). Una lucha de halcones en el gobierno chino, una presidenta de Estados Unidos acorralada por sus seculares enemigos y una política de alianzas irrenunciables, como aquellas que impulsó Bismarck y que condujo primero a Europa y luego al mundo a la contienda del 14, son los naipes que Follett maneja para alertarnos de los riesgos que se ciernen sobre los países. «Esta novela está inspirada en lo que pasó hace ahora más de cien años. Ninguno de los líderes de esas naciones quería que hubiera una guerra en Europa, pero, a pesar de su intención, se produjeron una serie pasos que condujeron de manera irremediable a la confrontación de 1914. Esto me hizo pensar que podía volver a ocurrir y que podría desencadenarse una tercera guerra mundial hoy».

El novelista ha examinado distintos conflictos del pasado y ha establecido cuáles son los pasos que terminan conduciendo a una guerra y ha utilizado esa estructura como un calco para vertebrar su último libro. «El corazón de la novela es justo la parte media, en la que se produce la escalada entre los países y los responsables toman decisiones desastrosas. Ahí es donde comprendemos por qué Japón atacó Estados Unidos y después por qué Estados Unidos se involucró en Vietnam: se pueden tomar decisiones fatales, en ocasiones en conflictos que son pequeños, pero que acaban generando una reacción imprevista y más violenta».

El escritor, que jamás se ha caracterizado por el pesimismo ni tampoco por la derrota, en esta ocasión, admite con pesar, que se está dejando llevar por el peso de ciertas sombras y no niega cierto fatalismo sobre las perspectivas que depara el futuro. «Hay muchas posibilidades de que comience una tercera guerra mundial. Toda mi vida he vivido con la amenaza de la guerra nuclear y con el temor a un nuevo conflicto internacional. Pero hoy en día, además, existen otras muchas amenazas. Los hombres podemos ser borrados por un virus. El problema actual es que hay muchas amenazas reales. Eso crea un entorno de ataque a la humanidad. Además, hay decisiones ingenuas que pueden conllevar conclusiones terroríficas».

Follett aludió a la década de los 80, cuando la política de bloques se desintegraba y parecía que existía un halo de esperanza para reducir los arsenales nucleares. Pero eso fue hace mucho. «Ese momento pasó y es sorprendente que no se usaran esas armas. A lo mejor debemos dar gracias a que los políticos no las utilizaran. Pero ahora existen más armas nucleares que entonces y ese peligro ha vuelto. Vivimos bajo la sombra de la guerra nuclear de nuevo». El escritor no es esperanzador en cuanto a las posibilidades de que el hombre sobreviviera si se desencadena un conflicto nuclear. «A corto plazo, habremos muerto la mayoría y, a largo, todos. Con una guerra nuclear la raza humana moriría y se extinguiría antes o después».

Irresponsabilidad

El autor de «Los pilares de la tierra» reconoció que no comprende cómo existen votantes que apoyen a políticos irresponsables. «Me sorprende. Hay gente, como Trump, que ha ganado las elecciones. Pero él ha sido elegido por los votantes. Y esto me parece nuevo. Yo no recuerdo jamás, en todo mi tiempo vivido, que hubiera una población que hiciera algo semejante. En 1920 se produjo el ascenso del fascismo, y, por mucho que lo estudio, todavía sigo sin comprenderlo. Y tampoco entiendo cómo ahora hay personas que vota a líderes que lo que hacen es acercarse cada vez más al fascismo».

Follett, que ha cambiado de género de literario, pero mantiene bien firme su lado más guerrero, reconoce que está defraudado con la reunión en Glasgow para frenar el cambio climático, otra de las grandes amenazas que se cierne sobre la especie humana. «Estoy muy desencantado. Cada una de las medidas que se proponen termina siendo un problema para alguien. Todo el mundo se centra en sus intereses inmediatos a corto plazo y por eso mismo las medidas adecuadas no se adoptan. La pregunta que me hago es: ¿Cuándo la gente va a despertar? Vamos a tener que acometer sacrificios de los que nadie va a poder escapar. Sin embargo, esto no está todavía en la cabeza de la población. Las propuestas son las adecuadas, pero nadie las va a adoptar».