Actual Festival, ser valiente es la única opción

Hasta este domingo, Logroño ofrece una propuesta cultural interdisciplinar, desde la música hasta la poesía o el cine, a través de artistas como Rigoberta Bandini, María José Llergo o Rodrigo Cuevas

El artista asturiano Rodrigo Cuevas arrasó el pasado martes con una actuación en homenaje al folclore
El artista asturiano Rodrigo Cuevas arrasó el pasado martes con una actuación en homenaje al folclore FOTO: JPEG ESTUDIO 941206198 www.jpegestudio.com

Entre lo terrenal, lo cósmico, el ritmo más cercano y el alegato artístico a lo inalcanzable reside la premisa del Actual Festival. En el momento en que todo es un caos de datos y restricciones, la cultura emerge para proponer tan solo soluciones. Surge a modo de valentía para demostrar que se puede. Que es posible celebrar la música, cine y espectáculo con la responsabilidad y seguridad de la mano. Que la cultura siempre es oportunidad y acierto. Hasta este domingo, entre la calle Laurel y la neblina del Ebro, Logroño está siendo testigo y ejemplo de las posibilidades del arte. Se está celebrando un festival interdisciplinar, donde artes plásticas, escénicas, conciertos, películas y exposiciones se suceden a través de nombres como Sen Senra, Kiko Veneno, Rodrigo Cuevas, Nathy Peluso, Rigoberta Bandini, Bob Pop o María José Llergo.

«Es emocionante», afirma a LA RAZÓN Roberto Enríquez, artísticamente conocido como Bob Pop, días antes de su actuación en el Actual y de recibir el Premio de Televisión del certamen. «Confiar en que la cultura es segura es valiente, tiene un punto reivindicativo el haber intentado seguir adelante. Hay que limitar la parte más divertida, pero también fomentar la más militante, cuidarnos y seguir haciendo cosas». A esto, Rodrigo Cuevas, que arrasó el pasado martes en el Auditorio Riojaforum con una propuesta folclórica, sincera y reivindicativa, añade que «está demostradísimo que en el arte es donde más se respetan las restricciones. La cultura es ejemplar en ese sentido, mientras que en otros sectores no hay tanta exigencia».

Inquietudes culturales

La actuación de Cuevas fue, quizá, una de las más interesantes del festival. El público, entregado, escuchó, rió, bailó (desde sus asientos) cada ritmo que el asturiano ofrecía en honor a su tradición. Presentando su nuevo álbum «Manual de cortejo», este autodefinido «agitador folclórico» no solo ofreció música: «En mis espectáculos también hay una parte teatral, narrativa, corporal, y todas parten del folclore. Hago un cuestionamiento de inquietudes sociales que tengo, como la falta de humanismo que hay en el mundo urbano. Si escucháramos o supiéramos cómo vivían y solucionaban nuestros abuelos, siempre en comunidad, no existirían muchos problemas».

Si por algo destaca el Actual es por la interesante selección de artistas que, bajo la mirada concisa, laboriosa e ingeniosa de su director artístico, Santiago Tabernero, se presenta en las diferentes disciplinas. Por ello, de la tradicionalidad de Cuevas se pasa rápidamente a la impecable danza de La Taimada, pasando por el cine de Asghar Farhadi, el fenómeno de Rigoberta Bandini o el humor reflexivo de Bob Pop: «A partir de unos diarios míos y de otras personas que me inspiraron, haré un monólogo que es un homenaje a la lectura, a quiénes somos», explica el actor, guionista y escritor a este diario. «Con el tono habitual del humor y un poco de drama de bajo nivel, reflexiono sobre la vida, el cuerpo, la enfermedad, la vocación, el éxito, el paso del tiempo», avanza.

Así, hasta este domingo, Logroño rezuma cultura con un primer festival del año que bien servirá de avanzadilla. Además de las actuaciones, cuenta con varias exposiciones, como la del ojo detallista de Javier Cámara en «El placer de mirar», o «La mirada ambulante» de Alfredo Tobía. Tras la gran actuación ayer de Nathy Peluso, hoy se pasearán por los espacios riojanos Fernando Cayo, Vicente Navarro o Jay Jay Johanson. Mañana será el momento de Bandini y el sábado, a modo de clausura, será el turno de la voz joven y cálida de María José Llergo.

El humor, como la cultura, siempre sometido a examen
Se suele poner en el foco en lo más controlable. El universo cultural, que tanto se necesita y apoya aún sin fuerzas, ha sido uno de los más castigados durante los últimos años, una atención injusta que, en la parte que le toca a Bob Pop, también ocurre. «El humor se ha democratizado, y estamos poniendo una presión incluso social que no tendría por qué estar ahí», continúa, «se exige más y se ponen más límites a un humorista que a un parlamentario». Una reflexión que se extrapola a otras disciplinas y que, no obstante, se rebate en citas como las del festival riojano.