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El Museo Reina Sofía planea comprar obras del Ejército Zapatista por valor de 25.000 euros

La institución de arte contemporáneo explica a LA RAZÓN que la compra todavía debe ser aprobada por el Patronato y que la propiedad actual es de Pallasos en Rebeldía, asociación que donará el dinero a Open Arms

Los cayucos de origen zapatista se pueden visitar en el Museo Reina Sofía como parte de su última reordenación
Los cayucos de origen zapatista se pueden visitar en el Museo Reina Sofía como parte de su última reordenación MUSEO REINA SOFÍA

Hace unos meses, la reordenación de la colección del Museo Reina Sofía trajo consigo una cierta polémica, por los criterios utilizados a la hora de dar una nueva pátina a la voluntad contemporánea de la pinacoteca. En palabras del director del museo, Manuel Borja-Villel, la justificación del cambio era meridiana: “Hay muchas novedades epistemológicas y de museografía, un cambio metodológico de entender las colecciones. Cada época tiene su manera de narrar. Durante el siglo XIX era a través de la novela. Hoy la forma que tenemos está vinculada con la idea de la serie, que es otra forma de narrar”. Así, en esa nueva forma de narrar se integró un conjunto de obras que, bajo préstamo, venían a dar cuenta de las nuevas formas de lucha ideológica contra el colonialismo.

Concretamente, la sala Sala 002.13 acogió “Otro mundo es posible”, en la que se pueden visitar tres cayucos de fabricación al estilo indígena pertenecientes en su origen al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Acusado en su momento de terrorismo por el gobierno mexicano al ocupar parte del Estado de Chiapas, este grupo siempre ha estado en el centro de la polémica colonial por su férrea defensa de los valores precolombinos en una lucha ideológica que, según sus propios estamentos, debe acabar con la derrota del neoliberalismo. Las obras en préstamo no habían suscitado mayor interés hasta que, según publicó “El País”, se anunció la compra de las mismas por parte del Reina Sofía. La noticia, debido a la condición alegal del grupo en México (ahora alejado de la violencia y centrado en la causa indigenista), pasa por la estructura legal de la compra: el propietario legal de las obras, en connivencia con el EZLN, es la asociación Pallasos en Rebeldía, que a su vez ha anunciado que donará las ganancias obtenidas a la ONG Open Arms, fundada por Óscar Camps.

Según ha confirmado el Museo Reina Sofía a LA RAZÓN, el valor de la compra se ha fijado en unos 25.000 euros y, en efecto, se hará a la asociación Pallasos en Rebeldía una vez el movimiento sea aprobado por el Patronato de la Pinacoteca. El inventario, que pasa por los mismos 3 cayucos, 1 bordado, 1 pintura, 1 vídeo que pautaba el EZLN en el comunicado hecho público esta mañana pero fechado en julio, se puede visitar en el Museo, pero desde la propia pinacoteca no se atreven a asegurar que la donación a Open Arms vaya a ser tal, puesto que es un hecho que todavía debe constatar la Fundación del Reina Sofía “cuando finalice el proceso de adquisición”. También desde el museo, se explica textualmente que las obras provienen de “comunidades bases de apoyo zapatista” y no directamente del EZLN, pero el dato es ciertamente gris cuando se trata de una organización clandestina.

¿Cómo acabaron originalmente las obras en España? A través de “La Montaña”, un barco en el que algunos líderes públicos del EZLN pasaron por España en 2021, con motivo de la conmemoración del 27º aniversario del “levantamiento” del movimiento mexicano. Debido a lo costoso del traslado de vuelta a México, y tal como se puede leer en el extravagante comunicado de la asociación, decidieron vender los cayucos al Reina Sofía: “Cuando se estaba pensando en subastar las embarcaciones (porque estamos locos, sí, pero no tanto como para traer esos cayucos de regreso), quienes trabajan en el Reina Sofía ofrecieron, generosos, adquirir los navíos”. Así, 500 años después, los barcos hacen su particular viaje de vuelta a la sombra de una organización que, por no admitir, no admite ni siquiera el discurso de López Obrador acerca de “pedir disculpas” por la conquista: “Ni el Estado español ni la Iglesia tienen que pedirnos perdón de nada. No nos haremos eco de los farsantes que se montan sobre nuestra sangre y así esconden que tienen las manos manchadas de ella”, añaden en el comunicado.