Fútbol

El Atlético renuncia a todo ante el City (1-0)

Un gol de De Bruyne da ventaja al equipo de Guardiola en la ida de cuartos de la Champions

El remate de De Bruyne que da ventaja al Manchester City ante el Atlético en los cuartos de la Champions
El remate de De Bruyne que da ventaja al Manchester City ante el Atlético en los cuartos de la ChampionsPETER POWELLAgencia EFE

El Atlético se vuelve a casa con un gol en contra, un mal menor ante la inferioridad manifiesta y voluntaria que demostró durante todo el partido. Simeone no quiso que su equipo jugara para que tampoco jugara el City. Pero se encontró con una derrota y sin ideas para reaccionar cuando encajó el gol.

Juega Simeone con la idea de que ya no valen más los goles en campo contrario. Pero siempre vale más un gol que nada. Y nada es lo que ofreció el equipo del Cholo en Manchester.

«El Atlético te niega lo que eres». advertía Guardiolaen el día del sorteo. Y lo recordaba en la previa. Era un elogio cargado de reproches en el fondo. Un equipo que no propone nada, que sólo trata de restar al contrario a la espera de algún error del que aprovecharse. A eso jugó el Atlético en Manchester, a defenderse, a esperar con dos líneas perfectas de cinco defensas separadas apenas por diez metros.

Ha aprendido Simeone de errores anteriores, de la eliminatoria del año pasado contra el Chelsea en la que jugó con seis defensas en la ida. Ha quitado uno, pero los metros que tenían que recorrer sus delanteros cuando robaban la pelota eran los mismos. Setenta u ochenta antes de llegar asfixiados al área contraria. Le sucedió en dos ocasiones a Llorente y otra más a Griezmann.

Durante más de una hora consiguió que el Manchester no encontrara huecos en la pared que formaban esos diez futbolistas delante de Oblak. El plan era que el City se cansara para buscarle la espalda en los contraataques. Pero fue el Atlético el que perdió la estabilidad con los cambios. Y Foden, con un caño a Reinildo, encontró el hueco en la defensa por el que meter un pase de gol a De Bruyne. El belga hizo el resto ante Oblak.

Los planes de Simeone sirven cuando se trata de sobrevivir, pero lo que no explicaba Guardiola antes del partido es que con sus planteamientos, el Cholo niega también las virtudes de su equipo. Convierte a Griezmann y a Joao Félix en dos defensas más, les exprime las fuerzas y les ahoga el talento. Y así es muy complicado ante un equipo que siempre quiere la pelota y que casi siempre sabe qué hacer con ella.

Un equipo capaz de cambiar a sus tres jugadores de ataque y que los nuevos sean tan buenos o mejores como los que se van. Pero ninguno tan determinante como Foden, el preferido de la afición. Se oía el murmullo cuando salió a calentar. Un chico de la cantera que resulta decisivo entre fichajes millonarios.

Guardiola recordaba un Atlético que presionaba en la salida del balón al contrario, que lo asfixiaba y que no lo dejaba jugar. Así lo hizo contra el Barça de Martino en la Champions en el Calderón. Pero ahora prefiere resguardarse atrás. Aguantar y esperar la inspiración. «Todos atrás y Dios arriba», decía un antiguo entrenador hace años. Pero el juego del Atlético niega la existencia divina.

Y pudo ser peor para los rojiblancos, que en un partido inmaculado perdieron la cabeza en un par de ocasiones. Primero De Paul, con una patada que no venía a cuento. Después Correa, con un pelotazo a Grealish cuando estaba en el suelo. Pudo haber enloquecido el jugador del City, pero Guardiola salió a tiempo a frenarlo.

Oblak también tuvo su parte de responsabilidad en que el Atlético sólo se marchara con un gol en contra. Es verdad que Simeone consiguió su objetivo de que el City apenas disparara a puerta. Y cuando lo hizo, estaba preparado el guardameta esloveno. Especialmente, en un lanzamiento a balón parado de Kevin de Bruyne que despejó primero con las manos y después con los pies para que nadie pudiera aprovechar el rechace.

Con eso se conforma el Atlético, con sobrevivir. Igual que ha perdido la fortaleza defensiva, especialmente en el juego aéreo, que lo caracterizó en los primeros tiempos del Cholo, ha perdido también la ambición que le hacía ir a buscar al contrario, a incomodarlo en su campo. Cuanto más cerca robes de la portería, menos tienes que correr para marcar. Pero si entre la pelota y la portería contraria hay un océano verde que atravesar, todo es más difícil.

Pero el fútbol desafía a la lógica y el Atlético se agarra al recuerdo de aquella eliminatoria que ganó al Bayern de Guardiola. Pero entonces decidió un gol fuera de casa de Griezmann.