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Cara a cara: ¿Está obsesionado el Barça con la Champions?

  • Cara a cara: ¿Está obsesionado el Barça con la Champions?

Tiempo de lectura 4 min.

16 de septiembre de 2018. 22:29h

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José Luis Sánchez/Carme Barceló.  16/9/2018

Sí, por querer ser el Madrid; por José Luis Sánchez

Querida Carme, vuestra obsesión por ser el Real Madrid empieza a ser enfermiza. Ahora, toca ganar la Copa de Europa, como si fuera lo mismo que ir a comprar una barra de pan. Debe ser muy doloroso vivir está época en clave culé. Cuando apareció Messi creíais que alcanzaríais al Rey de Europa en trofeos. No ha sido así, es más, la diferencia se ha incrementado pese a las numerosas renovaciones y genuflexiones al argentino. La frustración es obvia, la impotencia, evidente. Lisboa, Milán, Cardiff y Kiev son responsables de los problemas gástricos azulgranas. Atlético, Juventus y Roma han ejecutado las esperanzas de tu Barça... ¡¡en cuartos de final!! Mientras, caían la Undécima, Duodécima y Decimotercera... ¡Bingo!

Aunque suene doloroso, abrir un período de reflexión en torno a Messi sería interesante. Los elogios, su ausencia de responsabilidad en los fracasos, la pleitesía infinita perjudica al Barcelona. Leo Messi es uno de los mejores de la Historia, pero lleva tres temporadas fracasando con estrépito en Europa. Desaparecido en Turín, ausente en Roma, minimizado por Neymar la noche del Aytekinazo. Es una marca blanca del Messi liguero. Cero goles en seis partidos de cuartos os debería servir para darle un toque de atención.

Si analizas la Copa de Europa de Berlín, el Barça ganó por el penalti no pitado a Pogba con el partido igualado, las Champions de Guardiola manchadas por Ovrebo y Stark en aquella infamia del Bernabéu. Os sale más rentable rezar a los árbitros que a Messi. Fiarlo a Messi es una temeridad, si no, haz una encuesta en Argentina. Admíteme un consejo: la Copa de Europa no se elige cuando ganarla, no se apuesta cuando ir a por ella. A la Champions hay que respetarla y no tirar de prepotencia, o la Champions te pondrá en tu sitio... una vez más.

Un objetivo, no un dolor de cabeza; por Carme Barceló

Ay, mi querido José Luis, que se os ve rápido el plumero. Cuando pintan bastos en la Casa Blanca no hay nada mejor que poner el foco en el enemigo y buscarle las cosquillas. La cantinela de todas esas Champions consecutivas ganadas en los últimos años, os da para diluir los malos tragos del presente. Títulos, te recuerdo, ganados con Cristiano y que esta jornada ha firmado doblete con la Juventus. Miráis al Barça y le veis de nuevo arriba, haciendo el pleno en lo que llevamos de Liga y ya con un título en el saco. Los azulgrana sí pueden optar al sextete. No pueden decir lo mismo los merengues. ¿Una obsesión? No. Es un objetivo, el más importante, pero no un dolor de cabeza que les quite el sueño. De momento, el Barça hace los deberes. Otros no pueden decir lo mismo.

No me hables de Leo, apreciado Sánchez, y sus problemas con la selección. De capitán a capitán, pregúntale a Ramos cómo lleva el triste papel de la suya en Rusia y cómo funciona su recomendado Lopetegui en el Real Madrid. Messi está tranquilo. No te preocupes por él. Sigue marcando goles, jugando como los ángeles y llevando el brazalete del club que le vio nacer profesionalmente y al que pertenece desde los 13 años. Y sigue con hambre de títulos para el colectivo. Esa sí que es, desde hace años, su obsesión.

El Barça ha reforzado su plantilla a todos los niveles, pero el mejor fichaje para la Champions va a ser Coutinho. El brasileño jugará un papel crucial. Si a él le sumamos a un Dembelé resucitado, a un Arturo Vidal que lleva el gen competitivo en el ADN y a un Piqué descansado, que Europa se eche a temblar. La obsesión vive en la Castellana, estimado José Luis. Porque sin CR7, tropezando en la Liga y un Barça, que aún no sabe lo que es perder, este Madrid empieza a tener cefaleas y a recurrir a los recuerdos para mitigar el dolor.

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