Atletismo

Entrevista a Diego García antes de los terribles 20 km marcha del Mundial: «Hay que prepararse como si fueras a la guerra»

Tiene sólo 23 años, pero va a disputar su tercer Mundial. Pese a la dificultad añadida de Doha, sueña con una medalla

Diego García, en el CAR de Madrid
Diego García, en el CAR de Madridlarazon

El Mundial vuelve a salir del estadio con los 20 kilómetros marcha (viernes a las 22:30, TDP). Regresa la polémica por las altas temperaturas y la humedad extrema en una carrera en la que España tiene un nivel muy alto con Miguel Ángel López, campeón del mundo en 2015; Álvaro Martín, campeón de Europa en 2018; y Diego García, subcampeón de Europa en 2018 y que cuenta lo que se siente compitiendo en Doha y cómo ha sido la preparación.

–Lleva ya unos días en Doha. ¿Qué tal?

–Me he encontrado bien entrenando. Es el calor esperado, lo malo es la humedad, pero ya lo sabíamos.

–Lo saben porque estuvieron antes para aclimatarse...

–Vinimos en verano y había días en los que se podía entrenar, prestando una atención enorme a la hidratación y con toallas frías, chalecos especializados... Otros días no se podía: cuando se juntaba el 85-90 por ciento de humedad con 35 grados; te entra aire caliente por la boca, en la cara, es como si te estuviera dando un calefactor. Ahora en octubre se puede estar en la calle por la noche, pero es parecido. Dependerá del día que salga.

–¿Qué le han comentado sus compañeros que ya han competido? Se vieron imágenes durísimas...

–La conclusión es que hay que prepararse más como si fuera para ir a la guerra que para ir a competir. La clave es buscar la supervivencia, que no te dé el bajón, porque si te da se acabó. Mientras mantengas el control del cuerpo, está todo abierto.

–¿Ha cambiado su preparación durante el año?

–La parte principal, que es la física de entrenamiento, no. Si mi mejor marca es 1:18 yo tengo que llegar como para hacer 1:18 si las condiciones fueran perfectas; si son malas, pues haré lo que haga, 3 o 4 minutos más en el mejor de los casos. Luego han estado los programas de aclimatación, la cámara del ejército para que empezáramos a sentir lo que es poner el cuerpo a 40 grados...

–Todo eso es una dificultad añadida a una prueba ya dura. ¿Cómo la definiría?

–Es bastante agónica y vamos con el ácido láctico muy alto. De hecho, hay médicos deportivos que no conocían la especialidad de la marcha y se impresionan cuando nos analizan el ácido láctico y ven que somos capaces de mantener unos niveles bastante altos durante más de una hora; vamos a 4 minutos el 1.000 andando.

–¿Cómo le cambió la plata en el Europeo de Berlín?

–La medalla no me ha cambiado, pero sí es cierto que he ganado confianza, sobre todo en categorías absolutas, que era la espinita que tenía, porque me iba muy bien en las menores, pero cuando me tenía que medir a los profesionales notaba que estaba un poquito por debajo. La medalla fue como decir: «Ya está, ya puedo competir con los mejores».

–Pero es muy joven...

–Sí, pero ya tengo experiencia dentro de este mundillo. Al primer Mundial que fui tenía 19 años. Mi entrenador es un defensor de que cuanto antes empecemos a madurar, mejor. Y estoy de acuerdo, porque con 23 años y sentir que no soy novato te da un plus.

–Y ya sabe lo que es quedarse fuera de unos Juegos cuando tenía la mínima...

–Después de una recuperación en tiempo récord de una lesión, conseguí la mínima para Río, pero el último día antes de que se cerrara la clasificación me superaron y mi marca pasó a ser la cuarta. Fue duro porque después de una operación y del sufrimiento, parecía que lo tenía. Me lo planteé como algo que puede pasar en la vida, que era joven. Tenía que decidir entre intentar ir a Tokio 2020 o dejarlo, elegí Tokio y parece que todo va bien. A ver si el año que viene lo puedo conseguir.

–Es subcampeón de Europa y también toca el trombón de maravilla... ¿Ha podido practicar mucho este año?

–Este año lo he tenido un poco más apartado porque estaba haciendo el Master de Mercados Financieros, después de la carrera, pero el año que viene no quiero estar sólo entrenando para los Juegos, porque psicológicamente me cuesta, prefiero ocupar la mente en más cosas, y lo voy a retomar con fuerza. Ya tengo una banda a la que voy a ir seguro. Lo que pasa es que a veces el mundo de la música es incompatible con el deporte porque la mayoría de los conciertos son por la noche, te llaman de repente: vente mañana, pero mañana entreno... Lo haré como pueda.

–¿Qué relación ve entre la música y el deporte?

–La parte en la que encuentro más similitudes es la competición con un concierto, porque tienes que mantener la concentración, confiar en ti y tener la mente fría para dar lo mejor en ese momento justo. No sirve dar lo mejor en un entrenamiento o en un ensayo si luego en la competición o en el concierto no lo demuestras.