Fútbol

Festival ofensivo del Real Madrid frente al Shakhtar, pero sin puntería (2-1)

El conjunto de Ancelotti sumó los tres puntos en la Champions en un partido con muchas ocasiones, pero menos goles de los esperados

Vinicius marcó el segundo tanto del Real Madrid contra el Shakhtar en la Champions
Vinicius marcó el segundo tanto del Real Madrid contra el Shakhtar en la Champions FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Es extraño que un partido en el que con tanta claridad dominó el Madrid como fue el del Shakhtar acabase con una pequeña sensación agridulce porque tanto despliegue ofensivo, tantos remates, más de 30, no se reflejasen en el marcador. Fue extraño porque el rival que se pasó viendo llegar al Madrid a su área, sobre todo en la primera parte, puede volver a casa pensando que con un pelín más de suerte, si en esa contra no hubiese aparecido Mendy o en otra hubiesen tomado otra decisión, pues quizá hubiesen rascado algo del Bernabéu. Es raro, porque se vio a uno de los mejores Madrid de esta temporada durante mucho rato y a un Benzema de regreso, con la luz encendida y abriendo caminos, pero sin gol, sin puntería. Así partido acabó con un solo tanto de ventaja. Pero con los nueve puntos en la Champions, la competición está casi resuelta en este primer tramo.

Después del empate contra Osasuna y después de que casi todo el primer tiempo de ese partido pasase entre una calma excesiva, el Madrid se mostró con otra cara, con otra intención y salió y jugó contra el Shakhtar con ganas de quitarse de encima esa manchita y de mostrar a su público que es un equipo con muchísimos recursos para doblegar a los rivales, aún sin Modric en el campo. El croata no salió y con Ceballos también lesionado, Ancelotti dio el centro del campo a Tchouameni, Kroos y a Valverde, éste muy inclinado hacia la banda derecha porque Rodrygo era más segundo delantero o media punta que extremo. Su facilidad para marcar goles ha convencido a Ancelotti de que lo más sensato es que juegue lo más cerca del área. El entrenador italiano no deja que sus ideas preconcebidas o sus sesgos jueguen en su contra. Si la realidad dice una cosa, lo mejor que puede hacer uno es adaptarse a ella y buscar el máximo beneficio. La navaja de Okham es esa teoría que dice que lo más sencillo suele ser la mejor solución, pero no se hace habitualmente porque cuantas más vueltas se le de a las situaciones más mérito parece que tiene el que lo hace. Pero es que Ancelotti tiene una navaja de Okham en el bolsillo. Y Rodrygo le demostró enseguida que sí, que lo mejor es ponerle de delantero: el brasileño convirtió un mal control en una pared con el defensa y metió el primer tanto del partido muy pronto, para que no hubiese dudas de quien mandaba.

Hubo pocas, al menos hasta que el Shakhtar, cerca del final del primer tiempo marcó su gol llegó otra vez ante la estupefacción de todos y enfado de parte de la grada. Así es el Bernabéu: se pasa disfrutando más que nunca esta temporada durante casi cuarenta minutos, pero en cuanto ve el peligro o que la relajación es excesiva, pita.

Porque lo que pasó antes del tanto de equipo ucraniano fue un festival de ataque del Madrid, robando el balón muy arriba para jugar casi todo el tiempo al borde del área rival o corriendo cuando había posibilidad. Fue un Madrid enérgico, preciso y rápido, empujado por la ferocidad de Valverde y por la buena conexión que por dentro tienen Rodrygo y Benzema. Mientras que Vinicius seguía a lo suyo, como hace siempre. Fue él quien marcó después de una brillante jugada al primer toque del Real Madrid, que Benzema y Rodrygo cocinaron y Vini marcó. Si no llegaron más goles fue porque Karim se desesperó ante su mala fortuna y quizá porque los madridistas lo veían tan fácil que daba la impresión de que no iban a tener que esforzarse mucho para marcar más y acabar en goleada. El resultado puede llamar a engaño, porque hubo virguerías, taconazos, dominio, muchas llegadas y un portero rival con la suerte a favor.

Para el Shakhtar fue tan milagroso llegar con vida al descanso que se tomó la segunda mitad de otra forma. Si había aguantado el juego elegante y de presión del Madrid sin asfixiarse, por qué no iba a poder hacer lo mismo en la segunda mitad. Fue un equipo más valiente y con más ganas de explora los espacios que un Madrid valiente pero desequilibrado dejaba. Hubo más partido, más emoción y más intercambio de golpes. Llegó más el Shakhtar porque el Madrid estaba más cansado y sobre todo más desesperado de que no llegasen los goles. La primera jugada del segundo tiempo resume el partido del Madrid. Sacó el equipo blanco del centro del campo y Valverde, con el balón llegó hasta el área para buscar el gol. Nada de retórica ni pasear la pelota.

Pero el fútbol es un misterio. Ha habido, este curso, partidos más flojos del equipo de Ancelotti que ha ganado más fácilmente. Al final, lo ganó y los jugadores del Shaktar, derrotados, pero no vencidos dieron una pequeña vuelta al campo entre los aplausos del Bernabéu.