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Jon Rahm, número uno y buscador de oro

El golfista vasco, que volvió a la cúspide del ránking mundial tras el British, será una de las estrellas de la delegación española en Tokio

Jon Rahm, en el pasado British Open
Jon Rahm, en el pasado British Open FOTO: Peter Morrison AP

No se fue de vacío Jon Rahm del Royal Saint George’s, el complicado campo «links» en el que el pasado fin de semana se celebró la 149ª edición del Abierto Británico de golf. Aunque el jueves por la noche, al cabo de una mala primera jornada, ya estaba prácticamente descartado para el triunfo, el golfista español peleó en los tres días siguientes con la garra que lo caracteriza para remontar hasta la tercera plaza compartida con Louis Oosthuizen, el líder durante las tres primeras jornadas. Además de reforzar su más que acreditada regularidad en los torneos grandes y de embolsarse un buen puñado de libras esterlinas, el campeón vasco recuperó la primera plaza del ránking mundial que Dustin Johnson le arrebató una semana antes, al término del Abierto de Escocia.

La próxima competición del número uno del mundo comenzará el día 29 en el «country club» Kasumigaseki y será en el marco de los Juegos de Tokio, un torneo que Jon Rahm siempre ha tenido señalado en rojo en su calendario. «Tuve la suerte de representar a España muchas veces en categorías inferiores, pero no es tan frecuente hacerlo cuando pasas a profesional. Los Juegos son una gran ocasión que no quiero desaprovechar», declaró en las vísperas del British para corroborar que no se sumaría al rosario de defecciones de nombres ilustres: sus compatriotas Sergio García y Rafa Cabrera Bello (que lograron sendos diplomas en Río 2016), los mencionados Oosthuizen y Johnson u otros ganadores de Majors como el australiano Adam Scott, el alemán Martin Kaymer o el italiano Francesco Molinari.

Rahm encabeza, pese a todo, un cartel de postín en el que figuran los campeones de cinco de los siete últimos torneos del Grand Slam: el propio Rahm, el último ganador en Augusta, el japonés Hideki Matsuyama, y los estadounidenses Collin Morikawa y Bryson DeChambeau. Además, Irlanda presenta una armada impresionante con el norteño Rory McIlroy y el republicano Shane Lowry y el americano Justin Thomas, que ganó el PGA en 2017, completa la nómina de ganadores de Majors que pelearán por las tres medallas.

La representación del golf masculino español en Tokio la completa el catalán Adri Arnaus, otro miembro de la quinta del 94, como Rahm, y que igual que hizo el vasco marchó a Estados Unidos para foguearse en las competitivas ligas universitarias. El dúo femenino lo componen las dos mismas jugadoras que estuvieron en Río: la navarra Carlota Ciganda y la malagueña Azahara Muñoz, quienes intentarán asomarse a unas primeras plazas que parecen reservadas a las estadounidenses y las coreanas, que copan siete de los diez primeros puestos del ránking.

La competición olímpica se ajusta como un guante a la forma de jugar de Jon Rahm, un golfista que pelea cada hoyo y nunca se da por vencido, figure como figure en el «leaderboard». En golf, en los torneos normales, sólo el ganador obtiene reconocimiento, pero en los Juegos se reparten tres medallas y es precisamente la regularidad en los puestos altos el rasgo más sobresaliente del as vizcaíno. En este 2021, por ejemplo, Rahm se ha convertido en el primer golfista europeo en terminar los cuatro Grandes entre los ocho mejores, una gesta que sólo habían logrado un puñado de estadounidenses y Gary Player, el mito sudafricano. El resultado acumulado en los Majors es -24, el mejor del circuito, con cinco golpes de ventaja sobre Morikawa y Oosthuizen. Con su quinto «top ten» seguido en Grandes, el vasco ha superado los cuatro que acumularon Sergio García en 2002 y Seve Ballesteros entre 1984 y 1985.

Como curiosidad estadística debe añadirse que, en Río 2016, el primer preclasificado fue Bubba Watson, que acabó en octava posición, y que la medalla de oro fue para el inglés Justin Rose, que acudía a los Juegos como quinto mejor del ránking de inscritos, la posición que un lustro después ocupa Bryson DeChambeau.

Los otros tres líderes mundiales

De los 321 deportistas españoles que competirán en Tokio, cuatro –incluido Jon Rahm– lo harán como líderes de la clasificación mundial de su disciplina y, sobre el papel, con la vitola de máximos favoritos al oro. El judoca Niko Sherazadishvili, reciente bicampeón mundial en menos de noventa kilos, buscará una medalla en un deporte en el que España no sube al podio desde Sidney 2000. El kárate aparece por vez primera –y última, porque ya ha sido retirado de París 2024– en el programa olímpico y los dos representantes nacionales figuran como referentes universales en la modalidad de kata: Sandra Sánchez y Damián Quintero, aureolados ambos con varios campeonatos del mundo y dominadores del circuito desde hace un lustro.