Economía menguante

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FOTO: Juan Carlos Hidalgo EFE

Ojalá nos equivoquemos y España crezca ahora por encima del 2%, y cumplamos el mandato constitucional, inducido por la Unión Europea, de llegar al déficit cero en 2020. Pero no parece muy probable, la verdad, pues el nuevo Gobierno social-podemita, debido a la fuerte influencia de Pablo Iglesias, quiere subir el gasto social en unos 30.000 millones de euros, y ya la Comisión Europea nos llamó la atención sobre la necesidad de ajustarnos a la baja en 7.000 millones de euros.

De modo que, de entrada, y no para llegar a “cero”, sino para mantenernos en el -2,5 del año 2018, habría que ver de dónde salen esos 37.000 millones de euros que habría que conseguir si lo que se pretende es no incrementar el abultado déficit.

Se atisba que va a ser necesario modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria con la finalidad de evitar su incumplimiento en lo que al “déficit cero” se refiere. Pero para mantenernos en ese -2,5, con el gasto pretendido, tendría que subir mucho la presión fiscal. Los impuestos de siempre (IRPF, Patrimonio, IVA, indirectos, etcétera), y los nuevos que se quieren implantar: Ecotasa, Tasa Google, Tasa Tobin y el tipo mínimo a empresas y bancos.

El problema es que la economía española ya empieza a ir mal, con signo decreciente. El crecimiento ha bajado al 1,9. El empleo arroja la peor cifra del último lustro. La actividad ha retrocedido al nivel de 2014. Se estanca el emprendimiento empresarial y la venta de pisos. Y, desde el punto de vista del empleo, no van a ayudar ni la subida del salario mínimo ni la contrarreforma laboral.