El coche nuevo puede esperar

La pandemia ha traído un desplome brutal de las matriculaciones de vehículos, inédito en la historia. Pero, también, una certeza: ha quedado claro que en los tiempos del 5G nadie se compra un coche por internet

venta de turismos
José Maluenda

No es que la venta de turismos fuera muy boyante. Entre las torpezas gubernamentales agitando el fantasma de la cercana prohibición de los motores de combustión interna –se acuerdan de cuando hablábamos del cambio climático, Greta y el final de la tierra– y la ralentización de la economía, el sector del automóvil se movía entre las caídas del mercado, de hasta el 30 por ciento en agosto del año pasado, y ligeros repuntes, como el del mes de septiembre, que fue del 18 por ciento. Pero la pandemia ha supuesto una catástrofe cuya magnitud es muy difícil calcular. Ciertamente, encerrados en casa, la compra de un coche nuevo pasaba a ser una de las cuestiones menos urgentes para las familia, De hecho, y a partir del establecimiento del estado de alarma, sólo se matricularon en España aquellos vehículos con el contrato de venta ya cerrado. Así, si el 11 de marzo se matricularon 4.969 turismos, esa cifra fue reduciéndose hasta los 300 del último día del mes. El desplome es histórico, porque ni siquiera en el peor mes de marzo de la crisis, el del año 2013, se habían vendido menos coches. Ese mes se matricularon 72.600 vehículos de uso particular, mientras que este último marzo se ha quedado por debajo de los 38.000. Sin duda, abril será peor y, de prolongarse las medidas de cuarentena, tampoco se espera un repunte de cara al verano. Vienen malos tiempos para la industria del automóvil, como para todos los sectores, aunque hay gentes optimistas que pronostican una rápida recuperación a poco que mejoren las cosas. Entre otras razones, aducen que el miedo a los contagios, a las nuevas enfermedades que acechan a la humanidad, nos inclinará al transporte individual por encima del colectivo y, en consecuencia, cada vez más personas querrán desplazarse en vehículo propio. Puede ser. Pero parece mucho más probable que la crisis económica que va a suceder a la sanitaria, con más de 5 millones de parados, aconseje a los consumidores a aplazar sus decisiones de compra más importantes.