Los accionistas de Berkeley hacen el agosto sin extraer un gramo de uranio de Salamanca

Los títulos de la compañía minera se disparan un 152% desde mediados de marzo sin que el proyecto hay sufrido avances significativos

Desde hace años, la minera australiana Berkeley pugna por reabrir una antigua explotación de uranio ubicada en las cercanías del pueblo salmantino de Retortillo. La compañía también posee permisos mineros para sondear unos 1.200 kilómetros cuadrados en Castilla y León y Extremadura para buscar tierras raras y otros metales que se emplean en la fabricación de baterías para coches eléctricos. En los últimos dos meses, la tramitación de los permisos del proyecto no ha registrado avances significativos. Sin embargo, las acciones de la compañía se han disparado.

El pasado 16 de marzo, los títulos de la compañía cotizaban en el mercado continuo a 0,072 euros, su nivel más bajo en más de un año. Pero poco a poco han ido ganando enteros y ayer mismo alcanzaron los 0,18 euros, lo que supone que en algo menos de dos meses han avanzado un 152%, dejando pingües beneficios a aquellos que los adquirieran en marzo.

En el ínterin entre una y otra fecha, Berkeley envió una nota a la Comisión Nacional de Mercados y Valores (CNMV), concretamente el pasado 23 de abril, en la que apenas avanzó novedades sobre el proyecto. Berkeley aseguraba que continuaba avanzando en los permisos para construir la mina de uranio y subrayaba que, a pesar del estado de alarma y la suspensión de los procedimientos administrativos, la administración española seguía funcionando y había mantenido una “comunicación continua” con el Consejo de Seguridad Nuclear, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Retortillo para “asegurar que los procesos de permisos siguen avanzando”. Una información esta última que constituye casi un mero formalismo, pues Berkeley la utiliza de modo recurrente en todos sus comunicados.

Las únicas novedades reseñables que destacaba la minera eran que había presentado la documentación oficial actualizada que le habría requerido el CSN en relación con la autorización de construcción. Además, afirmaba que Castilla y León había informado al Ayuntamiento de Retortillo de que la autorización del uso excepcional del suelo, que ya había sido otorgada y es un requisito previo a la concesión de la licencia de urbanismo, sigue siendo “todavía válida”.

Permisos pendientes

La realidad es que el proyecto de Berkeley carece todavía de los dos permisos más importantes para que arranque: el permiso de construcción de la mina y el del Ministerio de Transición Ecológica. El departamento que dirige Teresa Ribera está a la espera del informe del CSN sobre la explotación, que será vinculante si es negativo y no vinculante si es favorable a los intereses de la compañía australiana. Por el momento, no hay fecha para su publicación.

El proyecto de Retortillo ha generado una gran polémica en la región salmantina donde se quiere ubicar. Muchos grupos ecologistas consideran que, el tratarse de una mina a cielo abierto, causaría graves daños medioambientales en la zona. Entre los detractores los hay también que consideran que se trata de un mero proyecto especulativo sin un plan de negocio que lo respalde. Otros, los que apoyan a Berkeley, defienden que puede ser un motor para crear empleo en una región con importantes problemas en este sentido.