Rato salva el último obstáculo para el tercer grado tras su absolución

Prisiones denegó su semilibertad porque tenía pendiente la sentencia por la salida a Bolsa de Bankia. Es el único condenado por las tarjetas «black» que sigue en régimen cerrado

El pasado 22 de abril, la Junta de Tratamiento de la prisión de Soto del Real propuso la concesión del tercer grado penitenciario para Rodrigo Rato, único de los condenados por el caso de las «tarjetas black» que permanece en segundo grado, ya que el resto se encuentra en régimen abierto. Ingresó en prisión el 25 de octubre de 2018 para cumplir una condena de cuatro años y medio de prisión que le impuso la Audiencia Nacional en la citada causa. Sin embargo, la decisión de la Junta de Tratamiento no llegó a hacerse efectiva porque el 5 de mayo la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias rechazó la progresión de grado para el expresidente de Bankia.

El motivo que esgrimió entonces Instituciones Penitenciarias para avalar la primera decisión fue otorgar más valor a la posición de los miembros de la Junta de Tratamiento de la prisión que votaron en contra –que argumentaron su voto en el tiempo de la condena cumplido por Rato y los procesos judiciales que aún tiene pendientes–, que a la mayoría que propuso la progresión de grado.

En la decisión de Instituciones Penitenciarias pesaba en el fondo, de forma prioritaria, según fuentes jurídicas, el que en esos momentos estaba pendiente de la sentencia relativa a la salida a bolsa de Bankia, por la que la Fiscalía solicitaba ocho años y medio de prisión por los delitos de estafa a los inversores y falsedad contable. La Audiencia Nacional, sin embargo, no encontró este pasado martes ni un sólo motivo para condenar a Rato ni a ninguno de los otros 33 juzgados. Esta sentencia, según fuentes jurídicas, debe determinar que Instituciones Penitenciarias le otorgue la progresión de grado «en muy poco tiempo».

La revisión, este mes

En un principio, la Junta de Tratamiento de la prisión debe revisar su expediente de clasificación penitenciaria a los seis meses de la última, es decir, a mediados de este mismo mes. Su decisión, previsiblemente, será la misma, ya que no se han registrado factores negativos y, en cambio, el tiempo de cumplimiento es mayor –algo más de cinco meses– desde la primera ocasión que se pronunció. Además, la tesis de que tiene otros procedimientos judiciales pendientes se ha debilitado. Sí es cierto que tiene abierta una causa en un juzgado de Madrid en la que se investiga su patrimonio, pero dentro de la misma no se ha decretado ninguna medida cautelar contra Rodrigo Rato. De esta forma, no hay ningún procedimiento en el que se haya decretado el ingreso en prisión de Rato o tenga pendiente alguna condena, al margen de la que está cumpliendo.

El expresidente de Bankia, exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) y exvicepresidente del Gobierno cumplirá dos años en prisión el próximo día 28 de este mes y alcanzará la mitad de la pena impuesta dos meses después, «por lo que no existen inconvenientes insalvables para que se le conceda el tercer grado», señalan al respecto fuentes jurídicas. Esto le permitiría ir sólo a pernoctar a la prisión o al Centro de Inserción Social donde se le destinase de lunes a jueves, y tendría permiso los fines de semana, además de otros 48 días al año. Hasta ahora, durante los dos años que lleva de cumplimiento, Rato ha disfrutado de dos permisos de salida. Ahora espera que se le conceda el mismo régimen del que disfrutan los demás condenados por la misma causa.