El Gobierno impone una subida de hasta 1.000 euros al precio de los coches nuevos

Los fabricantes cargarán la subida del 5% del impuesto de matriculación en la factura de los coches ya que la crisis les impiden asumir el incremento en sus cuentas

Concesionario de la marca Tesla en Madrid
Concesionario de la marca Tesla en MadridServicio Ilustrado (Automático) TESLA

España será el único país que subirá los impuestos sobre los automóviles a partir del 1 de enero al incrementar un 5% el de matriculación. El Ejecutivo no ha atendido las peticiones del sector, que ha advertido de las graves consecuencias de esta medida, que podría provocar la perdida de 30.000 empleos sólo en la distribución.

Este aumento se debe a la aplicación de la norma europea WLTP de medición de las emisiones a la atmósfera de los automóviles y que penaliza a los que igualen o superen los 120 gramos al kilómetro. La subida afectará al 70% de los coches nuevos -quedan exentos los híbridos, eléctricos y de combustibles alternativos-, que verán elevada su factura final entre 500 y 1.000 euros.

El incremento de este impuesto ha provocado enfrentamientos en el Consejo de Ministros ya que mientras la titular de Industria, Reyes Maroto, era contraria a la subida, la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha impuesto su criterio sin importarle las consecuencias sobre la industria y el empleo.

El sector del motor en bloque ha pedido al Gobierno que establezca una moratoria a esta norma, como han hecho en otros países de la UE, pero hasta el momento, la respuesta del Ejecutivo siempre ha sido negativa. El impuesto de matriculación es una tasa casi desaparecida en Europa. Sólo se mantiene en España, Francia y Portugal. Y estos países se han acogido a la moratoria.

Golpe al sector

Fabricantes, importadores, asociaciones de concesionarios y vendedores independientes han argumentado que no estamos en el mejor momento para proceder a un incremento impositivo que provoque una subida en el precio final de los coches que, por motivo de la crisis, las marcas no pueden asumir en sus cuentas de resultados. Hay que tener en cuenta la mala situación en la que se encuentran el mercado de vehículos en el último año, con una caída acumulada hasta noviembre de las matriculaciones del 35%. Para los empresarios, «este incremento medio del precio del 5% supondrá, en un entorno tan malo de ventas de vehículos, un empeoramiento de la situación del sector, dificultando aún más la salida de la crisis y con el impacto consecuente tanto en el empleo como en la economía del país y en la cadena de valor de la automoción».

Según los cálculos de los empresarios, esta medida alejará el horizonte de la recuperación. Los primeros perjudicados van a ser los establecimientos de la red de distribución, que actualmente tienen a más de la mitad de las plantillas en ERTE. Si la red no se recupera, las encuestas internas de las patronales de estos establecimientos indican que, cuando termine la vigencia de los ERTE, tendrán que suprimir a un tercio de la plantilla, lo que dejaría en el paro a unas 30.000 personas.

La caída de la demanda podría, asimismo, repercutir a medio plazo en el empleo en las fábricas si sigue cayendo la demanda interna. Los automóviles que producen las 17 fábricas españolas son en su mayoría vehículos de las gamas medias y bajas, las más afectadas por el incremento impositivo. Y una reducción en la producción arrastraría a la industria de fabricación de componentes, especialmente importante en España ya que cuenta con un parque de proveedores de gran importancia y con fuertes exportaciones.

Ventas de segunda mano

Argumentan los empresarios que el sector de la automoción, que supone el 11% del PIB, emplea al 9% de la población activa y proporciona el 15% de la recaudación fiscal, está en una situación muy complicada que lo será más en 2021. Creen que es necesario concretar medidas que supongan su rápida recuperación y reactivación y evitar impactos imprevistos que dificulten aún más la salida. Indican que una medida como la subida del impuesto de matriculación no tiene sentido ya que perjudica a la compra de coches nuevos cuando, por otra parte, se está buscando la renovación del parque automovilístico, uno de los más viejos del Europa, para así reducir las emisiones de gases a la atmósfera. Creen que esta subida lo que provocará es un incremento de las ventas de los coches de segunda mano más contaminantes.