Plus Ultra asegura que cerró 2019 con un beneficio bruto positivo y que es solvente pero elude hablar de sus accionistas

La compañía insiste en un comunicado en que es española y que iba camino de lograr ganancias netas en 2020

Uno de los cuatro aviones de Plus Ultra
Uno de los cuatro aviones de Plus UltraPLUS ULTRA LÍNEAS AÉREAS

Después de que su rescate haya sido puesto en duda en las últimas semanas, la aerolínea Plus Ultra ha salido hoy al paso de la polémica a través de un comunicado para dejar claro que es una compañía española que cumple con todos los requisitos para hacerse acreedora de los 53 millones de ayuda de ayuda que le ha dado el Estado a través de la SEPI para superar la crisis del coronavirus.

La compañía ha asegurado que cerró 2019 con un beneficio bruto (Ebitda) positivo, sólo tres años después del comienzo de sus operaciones, e iba en camino de obtener beneficios operativos en 2020. En el momento de solicitar las ayudas a la SEPI por las pérdidas que se habían generado a raíz de la crisis por la pandemia Covid-19, prosigue, la aerolínea “cumplía con creces los criterios de solvencia definidos por la propia SEPI y los demás actores financieros involucrados en el proceso de concesión de las ayudas”. Los cálculos, dice, se hicieron utilizando como periodo de referencia el último trimestre de 2019, durante el cual se calculó una ratio de patrimonio cercana a un 70%, teniendo en cuenta tanto la financiación externa como el capital de los asociados, cuando(los requisitos de la SEPI exigen un mínimo de un 50%.

La aerolínea no sólo ha defendido su solvencia pasada sino que tiene un proyecto con futuro. Según ha explicado, el mercado latinoamericano, foco de la actividad de Plus Ultra, creció un 10,4% en 2019. El crecimiento de la aerolínea se sitúa por encima del mercado, con unos ingresos que se han incrementado del 17% al 19%, a una tasa anual de crecimiento del 33%. Su cuota de mercado, dice, es superior al 21% en las rutas que opera (llegando a alcanzar picos del 80% en algunas rutas), cuota que venía creciendo exponencialmente durante los años anteriores a la pandemia. Además, ha anunciado que tiene planes para conectar múltiples destinos de Latinoamérica con -entre otros países- Alemania e Italia a través de Madrid.

Accionariado

En cuanto a su nacionalidad, Plus Ultra insiste en que es “una compañía española con domicilio fiscal en España y que tributa en nuestro país”, dando trabajo a más de 2.800 personas en España de forma directa e indirecta. No obstante, en la nota no hay mención alguna sobre la composición de su accionariado que, como ha publicado LA RAZÓN, está controlado por empresarios de origen venezolano, algunos muy bien relacionados con el régimen bolivariano de Nicolás Maduro. A pesar de la polémica que ha suscitado esta cuestión, el Gobierno, que ha defendido siempre la operación, viene haciendo hincapié en el hecho de que las relaciones de los accionistas de la empresa con otras personas o Estados no forman parte de los requisitos contemplados para solicitar un rescate. Ayer mismo, la ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, afirmó que el Ejecutivo está “absolutamente tranquilo” sobre la legalidad de la ayuda “más allá de que haya algunos que estén empeñados” en que se tengan en cuenta criterios, “peligrosos y absolutamente arbitrarios”, que no están recogidos en el decreto que regula la concesión de estas ayudas.

Otra de las cuestiones que se ha puesto en duda en el rescate de Plus Ultra es su presunta condición de empresa estratégica. La aerolínea defiende en este sentido que forma parte de un sector de estas características como el turístico. Además, añade que dispone de licencia Tipo A (transporte comercial de pasajeros con aviones de mayor tamaño) y que contar con aerolíneas con este tipo de licencia es “estratégico para avanzar en uno de los objetivos clave del Estado español: posicionar el Aeropuerto Adolfo Suárez- Madrid Barajas como uno de los principales hubs de Europa, en competencia con países como Alemania, Francia o Reino Unido”.

La compañía también ha asegurado que su existencia “garantiza el buen funcionamiento del mercado español en lo que respecta a la no alteración de la competencia. En caso de desaparecer, se establecería un monopolio en el mercado ya que muchas de sus rutas serían sólo operadas por Iberia-Air Europa en caso de cerrarse la operación de fusión en marcha, como todo parece indicar que va a suceder próximamente”. Esto, ha advertido, “perjudicaría gravemente a miles de usuarios que no tendrían cubierta su demanda a un precio asequible y con un adecuado número de frecuencias”.