Luz un 30% más barata con un recibo «a la francesa»

Once millones de usuarios pagan de más porque España es el único país con un sistema sujeto por defecto a los vaivenes de los precios horarios

Líneas de alta tensión
Líneas de alta tensiónSIPHIWE SIBEKOREUTERS

«Spain is different», también en el recibo eléctrico. No hace falta irse muy lejos para encontrar un IVA de la luz más barato porque prácticamente toda Europa goza de uno inferior al 21% español. Tampoco hace falta rebuscar demasiado para identificar como un caso casi único en el continente y en el mundo el impuesto eléctrico del 5,11269...% con el que se grava la facturación de la electricidad suministrada. Doble carga impositiva, por cierto, sobre un mismo concepto, el de la energía consumida, aunque en este caso el IVA impacta además sobre los cargos y peajes (tanto de la potencia contratada como el de acceso a la energía) y otros conceptos como el alquiler de los equipos de medida y control, sobre los contadores, en definitiva.

Pero es que, además, España tiene un sistema enloquecido en comparación con el del resto de nuestros vecinos que va a obligar a 11 millones de usuarios a pagar un 30% más de media a finales de mes solo por no establecer unos precios fijos de mercado. Así de simple. Impuestos al margen.

Y es que España es el único país en el que los precios para los hogares que tienen por defecto el Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (el PVPC establecido por defecto por ley) están sujetos al comportamiento de las subidas y bajadas del precio de la luz del mercado horario.

Los países de nuestro entorno (Francia, Italia, Portugal o Reino Unido) tienen precios fijos de mercado para periodos de entre tres meses y un año utilizando una cesta de mercado de futuros. De tener un sistema similar al del resto de los países de Europa (bien trimestral, como Italia, o anual, como Francia), esos 11 millones de clientes PVPC que no están en el mercado libre con una tarifa fija negociada estarían pagando el precio fijado hace un año, en pleno confinamiento, y no el precio actual, desatado por el alza de los precios de las emisiones de CO2, infladas por la propia Unión Europea para acelerar el apagón de las tecnologías contaminantes como los ciclos combinados de gas, que curiosamente son los que habitualmente fijan el coste final de la electricidad que llega a nuestros hogares y sobre los que pesa también otro lastre: la tensión en los precios del mercado gasista.

Con esa tarifa «a la francesa», no sujeta a los vaivenes horarios, los consumidores españoles tendrían una factura inferior en un 30%, según los cálculos facilitados por técnicos del sector. Hay que recordar que, en 2018, el 71,7% de la producción total en Francia fue nuclear, donde además no existe la tasa que pagan las centrales españolas, lo que abarata la generación, pero en cualquier caso y, pese a la distintas fuentes de generación de cada país, lo relevante es que con un sistema no sujeto a los vaivenes horarios del mercado, los hogares tendrían una factura de la luz más barata y no una de las más caras de toda la Unión Europea.

De hecho, en España hay 20 millones de clientes que no están sufriendo los vaivenes de los precios horarios de la electricidad al tener contratado su suministro en el mercado libre a precio fijo con duración de 1 año o superior y que representan el 90% de la energía consumida.

Y es que los precios de la electricidad no son tan diferentes. No en vano el mercado europeo es uno. Entre 2010 y 2018, según los datos recogidos por el Consejo de Reguladores del Mercado Ibérico de Electricidad (Mibel), el precio medio del mercado diario en España se situó en 46,67 euros el megavatio hora, mientras que en los mercados alemán y francés, dicho precio fue de 38,67 euros el MWh y 43,51 euros el MWh, respectivamente. Por supuesto, el mercado eléctrico es mucho más complejo que todo esto, pero sirva como aproximación para entender que es el sistema y los impuestos los que engordan la factura.

Y en el caso de la fiscalidad eléctrica de forma clara. Como ya publicó LA RAZÓN hace dos semanas, cuando el Gobierno aún esquivaba la posibilidad de rebajar el IVA de la electricidad aduciendo que Bruselas se lo impedía, la factura de la luz se podría reducir automáticamente un 13% con un ajuste de la fiscalidad eléctrica. Bastaría con aplicar una reforma como la de Portugal, que comparte las mismas interconexiones y un sistema espejo del español, lo que revela que la rebaja fiscal realizada allí por un Gobierno de izquierdas podría ser desarrollada a este lado del mercado ibérico. Se trata del pago de un IVA en función del consumo de los hogares, justo lo que prometieron Sánchez e Iglesias en su acuerdo de Gobierno. Los primeros 100 kWh del mes se gravan al 13%, y lo que se consuma por encima de eso, al 23%. Los cálculos de los expertos consultados, dicen que con un IVA escalonado como en Portugal (tomando de media la aplicación de un 16% de IVA para un consumo doméstico medio) la reducción de la factura sería del 4,8%. La supresión del impuesto eléctrico, que rebajaría otro 4% el recibo, podría hacer realidad una factura casi un 13% más barata.