La construcción también se para: el 40% de sus empresas han detenido o cancelado obras por la subida de precios de materias primas

El sector advierte de que, o se toman medidas, o será muy difícil absober los 70.000 millones de fondos de la UE y tenerlos ejecutados en 2025

Una excavadora en una obra en Cataluña
Una excavadora en una obra en Cataluña FOTO: Marta Pérez EFE

Si la gran industria ha comenzado a parar sus factorías por los desorbitados precios de la luz, el sector de la construcción ha empezado también a hacer lo propio por otro de los graves problemas que aqueja a la economía mundial: el desabastecimiento e incremento de precios de las materias primas. Según ha advertido hoy la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el 40% de las constructoras se han visto obligadas a paralizar o cancelar obras debido al encarecimiento de los precios de las materias primas, según refleja el estudio “Impacto de la subida de las materias primas en la construcción”, en el que han consultado a 300 compañías del sector.

El incremento de precios y el desabastecimiento de materias primas están siendo generalizados en el sector, según ha explicado el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén. El 94,4% de las compañías ha detectado un incremento inusual de precios de los materiales y el 75,6% asegura también que ha sufrido desabastecimientos o retrasos en la entrega de materiales. Con el riesgo añadido, además, de que este encarecimiento amenaza según la CNC a la viabilidad de muchos de estos proyectos, ya que ha incrementado el coste total de las obras, de media, alrededor de un 22,2%, con especial incidencia en proyectos como los de carreteras (56%), aéreos (31%) o ferroviarios (28%). Todos ellos, afectados por subidas tan pronunciadas de los precios de algunas materias primas como el 188% que ha experimentado el petróleo entre abril de 2020 y agosto de 2021, el acero (105%) o el aluminio (81%).

Aunque la situación podría ser mucho más grave si las administraciones ejecutasen las penalizaciones por el incumplimiento de los contratos, de momento, la mayoría de las cancelaciones de contratos o paralizaciones de obras no ha tenido consecuencias económicas para las empresas, dado que solo un 24% ha sufrido algún tipo de penalización, que puede oscilar entre los 1.500 y 3.000 euros por día hasta el 4% del precio de adjudicación del contrato.

Fondos europeos

Lo que sí les preocupa a las compañías es lo que pueda suceder en los próximos años con la llegada de los 70.000 millones de las ayudas europeas. Fernández Alén ha asegurado que siete de cada diez euros que recibirá España de los fondos Next Generation serán gestionados por el sector de la construcción. Y su miedo es que, con la subida de precios y el retraso en la llegada de las materias primas, “hay un peligro de indigestión, ya que la tardanza en su gestión y ejecución, unido a este encarecimiento y a la falta de mano de obra, provocará cuellos de botella que pueden terminar frenando el ritmo de la recuperación”, ha advertido el presidente de la CNC.

Aunque la Organización Mundial del Comercio (OMC) asegura que la situación con las materias primas se está normalizando y que el stock se está reponiendo, desde la construcción no tienen la misma percepción. Ni ven relajación en los precios ni que los materiales estén llegando en plazo -algunos como la maquinaria sufren retrasos de 90 días y otros como los sanitarios de 87-. Por ello, pidieron ya meses atrás al Gobierno como medida fundamental que se establezca un sistema automático de reequilibrio de precios que permita hacer frente a ese sobrecoste y que, por tanto, tenga en cuenta las alteraciones de precios posteriores a la presentación de ofertas, tanto al alza como a la baja, buscando dotar de estabilidad al contrato. Se trata de una medida derogada con la Ley de Desindexación de los precios y que la CNC considera vital en este momento para poder cumplir con los contratos, que es lo que las compañías quieren, ha asegurado Fernández Alén. Aunque, de momento, están a la espera de la respuesta de la administración.

Por donde no pasa la solución al problema según las constructoras es por aumentar los periodos de ejecución de las obras. Eso, dice Ferández Alén, es “como jugar a la ruleta”, porque no se sabe cómo estarán los precios de las materias primas más adelante.