Economía
Luis Garvía, economista, explica el gravísimo problema de la vivienda: "Es un problema generacional"
Comprar una casa en España es hoy una misión imposible para los jóvenes, una brecha generacional donde los salarios se estancan y la herencia familiar se convierte en la única llave para acceder a un hogar
El acceso a la vivienda en España ya no es solo un problema económico; se ha convertido en una auténtica brecha generacional. Los datos son demoledores y dibujan un escenario de profunda desigualdad: apenas un 25 % de los nacidos entre 1985 y 1995 ha logrado ser propietario, un porcentaje que contrasta con el 81 % alcanzado por la generación de sus padres, los nacidos entre 1945 y 1965. La posibilidad de tener una casa en propiedad se ha transformado en una quimera para los más jóvenes.
De hecho, la raíz del conflicto reside en una tormenta perfecta: el vertiginoso aumento de los precios inmobiliarios frente a unos salarios que llevan años estancados. Hoy, un joven necesita destinar el sueldo íntegro de más de una década para comprar una casa, el doble del esfuerzo que se requería en los años ochenta. Para quienes optan por el alquiler, la situación no es más alentadora, especialmente en las grandes ciudades, donde la renta se lleva más del 40 % de sus ingresos, convirtiendo el ahorro en una misión casi imposible. De hecho, ante este panorama, expertos como el empresario José Elías incluso han llegado a analizar si es viable comprar una casa con un sueldo de 2.000 euros.
Por otro lado, este desequilibrio ha provocado que la herencia familiar se erija como un factor decisivo para poder acceder a una propiedad, un atajo inaccesible para una gran mayoría. El panorama se completa con otro dato revelador: el 45 % de todos los inmuebles del país está en manos de personas mayores de 65 años, lo que evidencia una concentración de la propiedad en el tramo de mayor edad de la población. En este contexto, el dueño de una reconocida inmobiliaria, Joaquín Caraballo, señala que el principal comprador de vivienda en España actual es el de reposición, lo que subraya la dificultad para los nuevos accesos al mercado.
Las ayudas al alquiler como un acelerador del problema
En este sentido, durante el programa «La Sexta Xplica», el economista Luis Garvía arrojó luz sobre las políticas fallidas. Garvía criticó duramente las ayudas centradas en la demanda, como los bonos al alquiler, argumentando que, lejos de solucionar el problema, lo único que consiguen es presionar los precios al alza. Según su análisis, inyectar dinero directamente en la demanda sin aumentar el número de pisos disponibles provoca que los propietarios simplemente suban las rentas, absorbiendo la ayuda y dejando al inquilino en la misma situación de precariedad. De hecho, otro reconocido economista, Gonzalo Bernardos, ha expresado su preocupación sobre cómo las leyes actuales están influyendo negativamente en el mercado, un punto de vista que coincide con la crítica a las ayudas centradas en la demanda.
Frente a este modelo, la verdadera solución pasa por una estrategia radicalmente opuesta: aumentar la oferta de vivienda de forma masiva. Esta vía, según se expuso en el programa, implicaría agilizar la burocracia para facilitar la construcción de nuevos inmuebles e impulsar de manera decidida la promoción de vivienda pública. Este enfoque no solo buscaría equilibrar el mercado a largo plazo, sino también garantizar un parque de viviendas asequibles que sirva como red de seguridad para los ciudadanos con menos recursos, rompiendo así el círculo vicioso actual.