Julio Anguita y el corazón de la izquierda

En la evolución que va de Carrillo a Iglesias, Anguita encarnó la contribución más sana de la esa izquierda, siempre equívoca, que se mueve a la izquierda PSOE

Tras una lucha contra sus afecciones cardíacas de más de veinte años ha muerto en Madrid una de las figuras imprescindibles de la historia política de España tras la transición, el nexo de unión entre el comunismo clásico y soviético de Santiago Carrillo y la extrema izquierda ‘latinoamericanizada’ encarnada por Pablo Iglesias. Sin duda un punto relativamente álgido en la indescifrable contribución realizada en los últimos 45 años por la izquierda situada a la izquierda del PSOE.

El califa rojo de Córdoba era en realidad malagueño de Fuengirola, de familia de militares para más señas. Siempre fueros las urnas, no las intrigas, las que le hicieron subir en el escalafón del Partido Comunista, empezando por su alcaldía en Córdoba, la única capital de provincia gobernada por el PCE tras la elecciones de municipales de abril de 1979. En aquella ocasión fue el partido más votado pero con solo 8 de los 27 concejales que tenía la ciudad por lo que se contriyó un gobierno de concentración en el que todos los partidos se unieron para hacer frente juntos a los retos que tenía por aquel entonces Córdoba, algo que 40 años después nos parece política ficción.

En febrero de 1986 renunció a la Alcaldía cordobesa para concurrir a las elecciones andaluzas, en las que fue elegido diputado regional y en las que IU consiguió un nada desdeñable resultado de 19 escaños. Desde ese momento fue la gran alternativa al entonces secretario general de Izquirda Unida, Gerardo Iglesias, al que finalmente desbancó en febrero de 1988. Un año después de presentó por primera vez a las generales. Los comunistas venían de su peor momento pero la entrada del “califa rojo” provocó que IU pasara de 7 a 17 escaños. En la elecciones de 1993 IU logró un diputado más (18) y se quedó a borde del 10% de los votos siendo penosamente castigado por las leyes electorales que beneficiaban al PSOE de Gonzalez y al PP de Aznar.

Fue en esa campaña electoral de 1993, concretamente en Barcelona, donde sufrió su primer infarto.

En 1996, el punto más bajo de la popularidad de un asediado Felipe González, volvió a presentarse a las elecciones generales y se hizo muy popular por sus explicaciones y por la frase, “programa, programa, programa”. Fue la época de “la pinza” entre el PP e IU, expresión popularizada por el socialista. Sin embargo Anguita siempre recordó que se negó a apoyar la moción de censura contra González (PSOE) propuesta por Aznar en 1995.

Fue en esas elecciones de 1996, las que llevaron al PP a La Moncloa, las que marcaron el texho de IU: 21 diputados y un 10,55% de los votos. Dos años después Anguita dejaba el liderazgo de la extrema izquierda española.

En diciembre de 1999 sus problemas de corazón le obligaron a renunciar a encabezar la lista electoral de Izquierda Unida, puesto en el que le relevó también Frutos, secretario general del PCE. El 7 de enero de 2000, dos meses antes de las generales, renunció también a presentarse a las elecciones. Permaneció como asesor parlamentario y en la siguiente asamblea de IU dejó su cargo. El 29 de octubre del 2000 fue relevado por Gaspar Llamares, su propio candidato. Fiel a sus principios, volvió a la enseñanza en el Instituto Blas Infante de Córdoba, tras más de veinte años en excedencia.

No apoyó la candidatura de Llamazares a la presidencia del Gobierno en las generales de 2008 ni tampoco para la dirección del PCE. En 2015 sí respaldo la candidatura de Alberto Garzón para encabezar las listas de IU en las elecciones generales, y en marzo de ese mismo año, durante la campaña de las elecciones andaluzas, participó en un mitin en Málaga, algo que no ocurría desde hacía 15 años.

Una frase define su talante político que le hizo tan respetado por políticos de todos los pelajes: “Lo único que os pido es que miréis a los políticos y si todos son unos ladrones y el único decente es el de la extrema derecha, votad al de la extrema derecha”.