Del Sánchez nervioso al agotado, así ha evolucionado en su comparecencias de los sábados

Expertos en comunicación no verbal analizan para LA RAZÓN su comportamiento de las últimas semanas

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La evolución de los gestos y los mensajes del presidente durante sus comparecencias semanales de los sábados es espectacular. Al principio se apreció a un Sánchez intimidado y encogido, un gesto que fue modificando con la evolución de la pandemia.

14 de marzo: Intento de control de la situación 14

Interviene para anunciar el decreto de estado de alarma y el confinamiento de los españoles. Según explica Valvanuz Sánchez de Amoraga, experta en lenguaje no verbal, Pedro Sánchez, el presidente comienza visiblemente nervioso. «Todo el comienzo de la intervención es una búsqueda de control (manos entrelazadas, musculatura rígida, ritmo en la respiración…) y con una sensación constante de defensa (manos unidas por las puntas de los dedos) lo que implica búsqueda de control de la situación». Sin embargo, «el ritmo de la verbalización denota nerviosismo, aprieta los labios, no se mantiene firme, usando la respiración para rebajar la ansiedad». En su opinión, «el atril es el objeto transaccional donde proyecta su ansiedad e inseguridad». De la misma opinión es José Luis Martín Ovejero, autor del libro ‘‘Tu habla que yo te teo’’: «Estaba muy nervioso. Se hizo lo que llamamos un ovillito, se encogió corporlamente».

21 de marzo: Cercanía y mucho más emocional

El presidente comparece para hacer balance de la primera semana de aplicación del decreto de alarma y para preparar a la sociedad para lo peor. Valvanuz Sánchez de Amoraga explica que el «parpadeo constante, los ojos vidriosos, la mirada descendente de forma recurrente nos muestra una comparecencia mucho más emocional». En su opinión, el presidente se muestra «afectado, con una verbalización más cercana, puede haberle influenciado que esta intervención coincidió con la enfermedad de sus familiares» y añade que «tanto su comunicación verbal como no verbal muestran una sensación de tristeza y una búsqueda de apoyo de la población constante a su estrategia». Para Martín Ovejero «no se trataba de trasmitir una falsa sensación de preocupación sino que estaba realmente preocupado». Dice que fue el momento en el que le vio «más hundido, con mucha tristeza, cabizbajo y con la mirada constantemente apuntando al suelo».

21 de marzo: El ritmo al hablar es más rápido

El presidente comparece para hacer balance de la primera semana de aplicación del decreto de alarma y para preparar a la sociedad para lo peor. Valvanuz Sánchez de Amoraga explica que el «parpadeo constante, los ojos vidriosos, la mirada descendente de forma recurrente nos muestra una comparecencia mucho más emocional». En su opinión, el presidente se muestra «afectado, con una verbalización más cercana, puede haberle influenciado que esta intervención coincidió con la enfermedad de sus familiares» y añade que «tanto su comunicación verbal como no verbal muestran una sensación de tristeza y una búsqueda de apoyo de la población constante a su estrategia». Para Martín Ovejero «no se trataba de trasmitir una falsa sensación de preocupación sino que estaba realmente preocupado». Dice que fue el momento en el que le vio «más hundido, con mucha tristeza, cabizbajo y con la mirada contantemente apuntando al suelo».

28 de marzo: El ritmo al hablar es más rápido 28

En esta intervención, según explica Valvanuz Sánchez de Amoraga, «la gesticulación de las manos ha bajado mucho, el ritmo al hablar es más rápido, y la energía es más alta». En su opinión, «no gesticula con las manos contención a nivel emocional». Sin embargo, «aunque intenta hablar en positivo de la posible ayuda de Europa, su comunicación no verbal refleja desconfianza por el desvío de su mirada».

4 de abril: Busca empatía y trasmitir positividad

A principios del mes de abril llega el gran cambio en Sánchez. Según Valvanuz Sánchez de Amoraga, «la comunicación es mucho más directa, empieza a utilizar por primera vez el nosotros y el vosotros, buscando la creación de vínculo con el espectador». De hecho, «vuelve a gesticular más con las manos, a bajar el ritmo en la verbalización lo que transmite una mayor seguridad en su comunicación». Es en esta comparecencia cuando «utilizando frases de grandes comunicadores como Kennedy, pero sin nombrar sus fuentes, intenta dar valor a su comunicación, pero pierde credibilidad». Además, por un lado, «la mirada directa, la búsqueda del otro a través del ascenso de las cejas, tiene como objetivo crear empatía y transmitir una imagen positiva a pesar del contenido del mensaje, que es muy negativo y el mostrar el dorso de las manos como barrera, le permite establecer la distancia emocional necesaria para poder dar los datos negativos de la curva».

12 de abril: Es una pandemia, no una guerra

Quizás fue uno de los días que más sorprendió Sánchez al usar un lenguajé bélico. Para Valvanuz Sánchez de Amoraga, «con un lenguaje totalmente belicista, buscando posicionar al coronavirus como el enemigo común, buscar unidad y desviar la atención de las medidas tardías y de la búsqueda de culpables, una estrategia de distracción y distorsión muy usada en comunicación». En su opinión, el presidente «con un lenguaje estudiado y una comunicación no verbal controlada busca motivar para el mantenimiento del confinamiento, delegando la responsabilidad de la gestión en la pandemia». Respecto a su puesta en escena durante la comparecencia, la experta en comunicación no verbal subraya que «la presión de los labios al hablar de los pactos en la Moncloa, el tragar saliva cuando habla de acuerdos con otros partidos resta mucha veracidad a sus palabras». En esta comparecencia hubo hasta diez refencias bélicas.

18 de abril: Manos en bandera: a la defensiva

Aparece un Pedro Sánchez político pero que presenta un distinto talante en función del tema que está comunicando en cada momento. «Toda la intervención ha estado llena de gestualidad, sobre todo gestos ilustrativos, lo que ha dado veracidad a su verbalización y una mayor sensación de seguridad, pero todo ello durante la explicación de la prolongación del estado de alarma. Cuando ha cambiado totalmente su comunicación ha sido durante la explicación de la próxima salida de los niños, internamente el no lo ve o por lo menos ha mostrado una gran incongruencia entre su comunicación verbal y no verbal», asegura Valvanuz Sánchez de Amoraga. Respecto a su puesta en escena durante la comparecencia, la experta hace hincapié en que «sus manos han estado en posición de barrera toda la intervención, un gesto que vimos también en su primera intervención del 14 de marzo. Se muestra muy defensivo ante esta toma de decisión».

25 de abril: Evidentes muestras de cansancio

Las comparecencias de Sánchez se conocen ya como el «Aló Presidente» por su asiduidad. «Comienza intentando dar valor a los números recordando que detrás había una familia, toda una historia, pero la presión de los labios al terminar le traiciona y denota lo difícil que le está resultando esa comunicación, y como está reteniendo la emoción», señala la experta en comunicación no verbal. «Continúa con una visión global de la pandemia como estrategia de comunicación, para relativizar el resultado y tener una comunicación más positiva». Respecto a su puesta en escena, «su gestualidad es más controlada y los movimientos que realiza son de avance, con un lenguaje positivo de agradecimiento para crear vínculo con el espectador. El cansancio se nota en la comunicación en los pequeños silencios de recolocación del pensamiento. El desorden en la comunicación de las fases refleja la falta de claridad de conceptos y protocolos».

2 de mayo: La presión en los labios y las mentiras

La experta en comunicación no verbal Valvanuz Sánchez de Amoraga describe que el presidente Pedro Sánchez «comienza con las manos apoyadas en el atril como gesto de fuerza y seguridad, intentando transmitir tranquilidad. Sus manos vuelven a tener movimiento, su comunicación vuelve a ser más ordenada, por lo que ya disminuye esa imagen de cansancio mostrada en su anterior intervención». Prueba de ello es que «su comunicación tiene más energía, la verbalización es más rápida, su mirada vuelve a ser directa, todo ello logra proporcionar una sensación de mayor seguridad». Otro de los cambios respecto a las intervenciones previas es que «muestra tranquilidad por la comunicación más positiva que transmite, lo que le ayuda a mostrar mayor seguridad. Se observa que cuando falta veracidad en sus palabras, se produce una presión de los labios para retener las palabras».

9 de mayo: Agotado, hundido y desordenado

Son ya casi dos meses de apariciones todos los sábados y el cansancio hace mella. «El presidente está utilizando la respiración como medida de gestión de la verbalización, aumentar la concentración y tener un mayor control de la situación. Lo usa principalmente cuando debe responder a una pregunta desagradable o explicar alguna toma de decisiones controvertida.Su cuerpo denota cansancio, su intervención tuvo menos gestos de acompañamiento al discurso, (manos más retenidas), su verbalización era menos transparente, más desordenada. Habla de respuesta espléndida de la ciudadanía con una sonrisa, y una mirada directa buscando vincularse y crear un discurso cercano, pero su discurso tan medido le resta naturalidad», explica Valvanuz Sánchez de Amoraga. Para José Luis Martín Ovejero, «hay una gran cambio respecto a los comparecencias anteriores. Tiene los ojos llorosos y toma aire como para coger fuerza».

16 de mayo: Recuperación de la seguridad

La experta en comunicación no verbal Valvanuz Sánchez de Amoraga asegura que «la comunicación no verbal refleja en el gesto la emoción oculta, por ejemplo, cuando habla de las recuperaciones. Esboza una rápida sonrisa de satisfacción y al comenzar la locución dando el pésame por las personas fallecidas, inconscientemente lo hace coincidir con el gesto defensivo de las manos unidas formando una barrera inconsciente de distanciamiento». En su opinión, «una de las estrategias de comunicación que ha usado ha sido el uso de lenguaje positivo, motivador, justificando su toma de decisiones y la descripción de un escenario nefasto en caso de no haberlas tomado, lo que ha acompañado de gestos muy congruentes para darle fuerza a su mensaje. Ha mostrado mucho las manos, para crear una sensación de transparencia, pero el fallo es que lo que ha mostrado siempre es el dorso, no la palma, por lo que no acaba de conseguir su objetivo, porque la sinceridad se refleja con las palmas».