PSOE y Cs reafirman su alianza con vistas a los Presupuestos

Podemos boicotea el acuerdo social, con la educación concertada como arma ideológica. PSOE y Cs abren una línea permanente de interlocución con la vista en los PGE

La decisión de Ciudadanos (Cs) de retornar a sus orígenes, como partido de centro abierto a acuerdos a izquierda y derecha, para achicar el espacio al nacionalismo-independentismo, sigue activando la recolocación de las piezas en el tablero político.

Mañana se votarán en el Congreso las conclusiones de la comisión de reconstrucción, y ayer, la negociación de las enmiendas confirmó la expectativa de un acuerdo entre PSOE, PP y Ciudadanos, que, aunque sea sobre puntos genéricos, parecía impensable cuando se puso en marcha esta comisión parlamentaria. En el tema europeo no hubo nunca discusión con contenido, pero en el ámbito económico la aproximación entre PSOE y Ciudadanos también ha servido para animar el acercamiento del principal partido de la oposición, con importantes matices. El escollo más grande está en el tema social por el empecinamiento de Podemos en forzar el pulso para intentar marcar terreno en un momento político complicado para las siglas moradas.

El veto del Gobierno a la escuela concertada en la inyección de fondos para atender las consecuencias de la pandemia impide el acuerdo con PP y Cs en políticas sociales. La difícil situación del vicepresidente, Pablo Iglesias, por la evolución de la investigación sobre el «caso Dina», debilita a la parte de Podemos dentro de la coalición y esto se está reflejando también en la fase final de la negociación sobre el plan para la reconstrucción.

El contexto, la presión económica y la presión europea, y, a corto plazo, la nueva estrategia del partido de Inés Arrimadas, suman en estos momentos para trazar las bases de un pacto que, inevitablemente, mira hacia los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE), que tienen que llegar al Parlamento como fecha tope el 30 de septiembre.

La posición oficial del PP se sostiene en el mensaje de que no hay ninguna posibilidad de que apoyen los Presupuestos de la coalición porque son la alternativa al Gobierno, y donde principalmente se refleja esto es en la definición de la política económica. Así es en circunstancias normales, sólo que estos Presupuestos se negociarán en una situación de excepcionalidad absoluta, condicionados por las necesidades del tejido empresarial y la posición comunitaria. En el principal partido de la oposición nadie discute en público la postura de Génova, pero ya se barruntan que, si Sánchez aplica un mínimo sentido común, presentará unos Presupuestos moderados, que tengan el apoyo de Ciudadanos, y que compliquen la posición al PP para mantener ese «no». Igual que ocurrió con el decreto de normalidad, e igual que ha ocurrido en la negociación de las conclusiones de la comisión de reconstrucción.

Iglesias se enfrenta a un futuro incierto por el caso judicial que le enreda en la Audiencia Nacional. En medios judiciales se inclinan por la tesis de que la investigación termine en el Tribunal Supremo. Esto, de confirmarse una vez que el magistrado Manuel García-Castellón dé por terminada su investigación, podría llevar a que después del verano, a lo más tardar en otoño, el Congreso tenga que votar el suplicatorio al ser aforado, y no hay precedente democrático en el que la Cámara se haya opuesto a la petición del Alto Tribunal.

Las consecuencias políticas son a día de hoy impredecibles, aunque sí es posible anticipar que un suplicatorio complicaría hasta hacer casi imposible la continuidad de Iglesias como vicepresidente. Sin que esto sea igual a decir que se rompa la coalición de gobierno. Antes de llegar ahí el PSOE tendría que pasar «tragos» como el informe de la Fiscalía o su votación sobre el suplicatorio. Pero por mucho que Iglesias intente protegerse con la pancarta de que es víctima de una supuesta conspiración de los poderes del Estado, la realidad es que este contexto mengua exageradamente su margen de presion sobre Pedro Sánchez. También en la futura negociación de los PGE. Y, al respecto de las futuras cuentas, puede ser decisivo, asimismo, que Ciudadanos vaya a mantenerse firme en su apuesta estratégica por seguir buscando el acuerdo con el PSOE. Tienen una línea de diálogo permanente abierta, e incluso en la formación naranja confían en que Sánchez siga retrasando la convocatoria de la «mesa de partidos», y que no haya reunión antes de las próximas elecciones catalanas.

En cualquier caso, Ciudadanos seguirá trabajando para llegar a acuerdos con el PSOE, que recorten cada vez más el espacio de ERC. Una decisión que justifican en el interés general, pero que responde también al objetivo táctico de recuperar voto del centro izquierda, voto socialista, para agrandar, según argumentan, la alternativa de gobierno a Pedro Sánchez.

El Gobierno de coalición podría poner en marcha la tramitación de los PGE de 2021 con el apoyo de Cs, pese al voto en contra de ERC, y con la abstención del PP. La crisis sanitaria ha envejecido de manera prematura todos los programas electorales, también el de la derecha en lo que toca a la bajada de impuestos. La batalla estará en que no se suban, pero no en bajarlos, si quieren jugar con honestidad con respecto a la situación real de nuestra economía.

Podemos se desmarcó ayer del PSOE en la comisión de reconstrucción para defender el impuesto a las grandes fortunas. Las diferencias del Gobierno con las fuerzas independentistas siguen siendo evidentes, de la misma manera que también las hay entre el Gobierno y el PP. Como informó este periódico el pasado martes, ayer se confirmó el acuerdo del PSOE con el PP, también está Ciudadanos, en materia socio-sanitaria. El acuerdo afecta a las reservas estratégicas (de material y de personal) y a la retribución de los sanitarios, además de mejorar a medio plazo la dotación de los Presupuestos en el capítulo de Sanidad.