El veto de Podemos a Cs anticipa otro choque Sánchez-Iglesias

Se complica el sudoku de los Presupuestos. El partido morado advierte de que no estará en un acuerdo con Arrimadas, mientras desde el PSOE llaman a asumir «posiciones» ajenas a la coalición

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Por más que Pedro Sánchez y la cuota socialista del Gobierno inviten a todas las fuerzas del arco parlamentario a sumarse a un acuerdo para sacar adelante unos «presupuestos de país», su socio de coalición, Unidas Podemos, parece empeñado en limitar la capacidad de actuación del presidente y reconducirlo, cuando no condenarlo, a la única vía que los de Pablo Iglesias conciben para tener unas nuevas cuentas: reeditar las alianzas de la sesión de investidura junto a nacionalistas, independentistas, abertzales y demás grupos minoritarios. Ayer, desde el partido morado elevaron el tono al vetar, por primera vez de una manera explícita, cualquier tipo de entendimiento con Ciudadanos –también con el Partido Popular– en materia presupuestaria.

En el arranque de este curso, Moncloa desplegará su estrategia para situar como prioridad absoluta la urgencia de unos presupuestos que se adapten a la emergencia sanitaria y a la crisis económico. Lo hará mirando a izquierda (su socio de Unidas Podemos) y a derecha, como lo demuestran las reuniones que mantendrá el miércoles en Moncloa con Pablo Casado e Inés Arrimadas. Y lo hará también tratando de persuadir a las formaciones nacionalistas e independentistas. Una búsqueda de unidad para la que involucrará también a los empresarios, sindicatos y representantes de la sociedad civil.

Sin embargo, esa hoja de ruta que Sánchez y el PSOE lleva desplegando desde hace meses choca una y otra vez con la misma piedra: los vetos de Podemos, quienes ayer echaron un inédito órdago a su socio de Gobierno. Un claro aviso a La Moncloa con el fin de que cierren la puerta definitivamente a cualquier negociación de los Presupuestos Generales del Estado con Ciudadanos. El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, hacía calar el mensaje de manera indirecta ayer –el vehículo transmisor de la amenaza eran sus portavoces y no él– de que la cuota morada no comulgará con la geometría variable de Sánchez, a quien instaron a «cuidar» la mayoría que sustenta al Gobierno.

Otro nuevo aviso, pues unas cuentas públicas con el partido liberal podrían hacer peligrar los mínimos escaños que mantienen a Sánchez en La Moncloa. Era la portavoz Isa Serra quien lo describía explícitamente: «El PSOE sabe que con nosotros no va a contar para unos presupuestos con Ciudadanos». Y para que no hubiese ningún tipo de dudas, minutos después, Rafa Mayoral, también portavoz, reafirmaba las palabras de su compañera: «No puede haber unos presupuestos con Ciudadanos porque Cs no está en el Gobierno, si fuese así, el Gobierno sería otro».

Además, añadía que «unos Presupuestos apoyados por la derecha serían unos Presupuestos antisociales», lo contrario del programa electoral morado. A pesar de estas continuas advertencias, los portavoces no detallaron en la rueda de prensa posterior a la reunión del Secretariado cuáles serían las consecuencias dentro de la coalición, si se llegase a consumar unas cuentas públicas con el apoyo de Cs o de PP. Se limitaron a asegurar que su proyecto era «incompatible» con los de Inés Arrimadas e instaron a Sánchez a proteger la mayoría de la noción de censura y del bloque de la investidura.

De hecho, según reconocieron, el partido se encuentra ya trabajando en ese sentido con el resto de fuerzas nacionalistas e independentistas en el Congreso. Según ha podido saber este diario el propio Iglesias se reunió en el último mes con el portavoz de ERC en la Cámara Baja, Gabriel Rufián, para encaminar el trabajo presupuestario. Una reunión anterior a la que mantendrá el presidente del Gobierno con el líder independentista el próximo jueves.

Se atisbaba así el inicio de una nueva grieta en el Gobierno al verbalizar tan contundentemente la incompatibilidad de sumar el sello morado al liberal. «Ni voz ni voto» del Partido Popular o de Ciudadanos en las cuentas públicas, es la máxima que defienden dentro de Podemos. De hecho, fuentes gubernamentales refrendan esta posición y mantienen la imposibilidad de la firma a tres de unos Presupuestos. Recuerdan una y otra vez que en el Gobierno de coalición, la máxima que debe regir tanto a ministros socialistas como morados es la hoja de ruta pactada, es decir el programa de coalición firmado por ambos antes de la investidura.

A pesar de este aviso público, creen que por coherencia los socialistas no se apoyarán en el bloque de la derecha y desvían el foco hacia la pérdida de apoyos para Sánchez si finalmente optara por esta vía. Es decir, 10 diputados naranjas frente al rechazo rotundo de 25 o 26 apoyos de izquierda en el Congreso, un escenario que dejaría sin oxígeno al presidente, por la dificultad de articular su programa de izquierdas a lo largo de la Legislatura.

Frente al discurso morado, la vicepresidenta primera del Gobierno, la socialista Carmen Calvo, insistió ayer en la necesidad de dejar a un lado los votos. No mencionó a Podemos, pero sus palabras tuvieron mucho de advertencia a las posiciones intransigentes mantenidas en estos días por el partido de Iglesias: invitó a todos los partidos a «arrimar el hombro» para negociar unos Presupuestos Generales del Estado que no sean de nadie «al cien por cien», y que sirvan para superar la situación «tremenda» que está atravesando España enmarcada en la crisis del coronavirus.

Y un aviso más: «Somos conscientes de que los de este año serán unos presupuestos negociados y por tanto con matices que habrá obviamente que entender y que asumir otras posiciones que no son las nuestras».