La Fundación Franco: “Seguiremos defendiendo nuestras ideas aunque tengamos que irnos a un país libre”

Su presidente tiene respaldo de Vox para presentar enmiendas “incluso a la totalidad de la nueva ley”

La nueva Ley de Memoria Democrática prevé la ilegalización de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), que piensa defender su continuidad apoyándose en los artículos 14, 16 y 20 de la Constitución, en los que se define la no discriminación «por razón de opinión», la garantía de la «libertad ideológica» y el derecho a «expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones».

“En plena guerra” explicando su postura en maratonianas intervenciones televisivas, el presidente de la FNFF, Juan Chicharro, hace un alto y reitera esa postura de defensa “de la libertad para poder expresar nuestras ideas con el amparo de la Carta Magna”. Y va más allá cuando añade que insistirán en su labor “aunque tengamos que irnos a un país libre”, que podría ser Estados Unidos, donde ya hubo un ofrecimiento para abrir una sede hace tiempo.

En la Fundación Franco no cabe por ahora más que “aguantar”. No está prevista una reunión inminente de su patronato sobre el nuevo texto legal y no se dará paso alguno salvo las apariciones en medios de comunicación del general Chicharro apoyando a la entidad. “De momento no hay nada que hacer, esperar a que la ley salga, aunque haremos un comunicado”. Hay que dar “tiempo” a que el trámite parlamentario siga su curso, y el presidente de la FNFF tiene prometido el respaldo del líder de Vox, Santiago Abascal, con el que ha hablado en los últimos días, para presentar enmiendas a la proposición de ley, “incluso a la totalidad de su articulado”.

El presidente de la Fundación Franco asegura además estar muy preocupado por otro epígrafe del texto que deroga y amplía la Ley de Memoria Histórica de Zapatero, el que se refiere al Valle de los Caídos. “Me da mucha pena”, afirma, “que quieran convertirlo en un cementerio civil”, al tiempo que critica “que la jerarquía eclesiástica no dice nada”. Una resignificación que conllevaría “la consecuente expulsión de los monjes benedictinos” del complejo de Cuelgamuros, “que ya no pintarían nada allí”, y “tampoco la cruz, a por la que irán más tarde o más temprano si no se les para”.