Frío reencuentro entre Ayuso y Sánchez

Pablo Iglesias charló con Carlos Lesmes poco después de la petición de que el Supremo le investigue

Uno de los momentos que se esperaban con mayor expectación en esta inédita jornada del 12-O era el encuentro entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Tres días después de que el Ejecutivo decretase el estado de alarma de manera unilateral en la Comunidad que preside la popular, ambos presidentes se veían las caras tras un tenso intercambio de llamadas el pasado viernes, que acabó con el confinamiento sin consenso de nueve municipios de Madrid.

Esa tensión quedó también patente ayer. Ayuso y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ejercían de anfitriones y, por cuestiones de protocolo, debían recibir a Sánchez. «Buenos días, presidenta», saludó el jefe del Ejecutivo a su llegada, a lo que la presidenta de Madrid contestó: «¿Qué tal?, ¿cómo estamos?». A esto se limitó la conversación que ambos mantuvieron. Prácticamente el mismo frío saludo que con Almeida: «¿Qué tal alcalde?», dijo Sánchez, respondido con un «¿qué tal presidente, cómo estás?» «Bien». «Bien, me alegro», dijo Almeida, quien al verle se llevó la mano al corazón.

Inmediatamente después, Sánchez les dio la espalda, como queriéndose marchar de allí. Los dos mandatarios madrileños ni se movieron, creando una incómoda situación que apenas duró unos segundos pero que mostraba con claridad la tensión. Y no duró más porque en ese momento llegaron, como salidos de la nada, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general Miguel Ángel Villarroya.

Los cinco compartieron un corrillo mientras esperaban a que los Reyes hicieran su entrada en la Plaza de la Armería. El ambiente era gélido. Apenas se cruzaron las miradas entre los presidentes, que se evitaban deliberadamente, y que no llegaron a dirigirse la palabra directamente. Había incomodidad. Fueron Robles, Villarroya y el alcalde quienes llevaban el peso de la conversación, comentando lo despejado del cielo, «el mejor cielo de Madrid», para poder ver sin problemas la pasada de la Patrulla Águila.

Conscientes de que todos los ojos estarían puestos en ellos, Sánchez buscó dar normalidad a la situación, señalan desde su entorno, pero la frialdad era evidente entre ellos. Terminado el acto, cada uno se fue por su lado.

Pero hubo otro corrillo que también captó la mirada de todos y que tuvo como protagonistas al vicepresidente segundo y líder de Podemos, Pablo Iglesias; al presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes; al del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, y a la presidenta del Senado, Pilar Llop. Todos mantuvieron una larga conversación más que llamativa y que se produce pocos días después de que el juez Manuel García-Castellón pidiera al Supremo investigar a Iglesias por denuncia falsa, daños informáticos y revelación de secretos en el «caso Dina».