El exnúmero 2 de Interior aprovecha el careo de “Kitchen” para atacar a Casado

Fernández Díaz ratifica que no le envió los sms sobre el espionaje a Bárcenas y Francisco Martínez se queja de que el PP le ha dejado “tirado, abandonado y furioso”

El ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el que fuera su número 2, Francisco Martínez, se han ratificado ante el juez en sus versiones contradictorias sobre la “operación Kitchen”.

En un tenso careo al que ambos se han sometido durante menos de dos horas en la Audiencia Nacional para confrontar sus versiones sobre el supuesto espionaje a Luis Bárcenas en 2013 y 2014 para sustraerle documentación comprometedora para el PP, el que fuera responsable del Ministerio del Interior ha insistido en que él no le envió los sms sobre esa operación que Martínez le atribuye.

Según fuentes jurídicas, el exnúmero 2 de Interior ha asegurado que se siente “tirado, abandonado y frustrado” porque entiende que desde el PP se le señala como “muñidor de una operación siniestra del Ministerio del Interior”. Martínez ha hecho hincapié en ese sentimiento de abandono y para ello ha hecho alusión a una entrevista publicada el pasado 9 de febrero en LA RAZÓN, en la que el extitular de Interior aseguraba que «desde Belloch el ministro no controla los fondos reservados».

En un momento dado, según esas mismas fuentes, se ha preguntado en voz alta que “si Casado no puede proteger a los que han trabajado para ellos cómo va a ser capaz de proteger a los españoles”.

Ante el instructor de la causa, el magistrado Manuel García Castellón, y los fiscales de Anticorrupción, Fernández Díaz le ha reprochado a Martínez, al que le ha dicho que se sentía “muy dolido” por ello que desde 2017 haya hablado mal de él ante el propio Mariano Rajoy, el presidente de la Audiencia Nacional José Ramon Navarro y ante mandos policiales imputados en esta causa como el ex DAO Eugenio Pino y el comisario Enrique García Castaño, tachándole de “bobo, miserable e idiota”.

El exsecretario de Estado ha negado que hablara con Rajoy pero le ha pedido disculpas al considerar que esos epítetos estaban fuera de lugar.

El juez reclama el móvil de 2013 al ex ministro

Tras el careo, García Castellón ha requerido en un auto a Fernández Díaz para que proceda a la entrega del móvil que usaba en las fechas en las que, según su exnúmero 2, le envió los mensajes sobre la “operación Kitchen” en 2013. El magistrado explica que la finalidad exclusiva de esta diligencia es examinar si en ese terminal están los referidos mensajes, y recuerda que el teléfono tiene la consideración de “efecto” del delito, debiendo garantizar su integridad hasta que proceda a su puesta a disposición en el juzgado.
En caso contrario, advierte, podrá incurrir en posibles responsabilidades en caso de "ocultación o destrucción" de esos efectos judiciales. Una vez entregado el teléfono, asegura el instructor, se citará de nuevo al exministro del Interio para que, junto a su defensa, se proceder al examen del mismo, "recogiéndose en su caso la existencia de los mensajes (o su ausencia) por el Letrado de la Administración de Justicia".

¿Por qué un careo?

En la resolución en la que acordó que se llevara a cabo el careo, García Castellón reseñó que Francisco Martínez declaró que uno de los mensajes que supuestamente le envió su entonces jefe “reflejaba el encargo que le había hecho el ex ministro a propósito del confidente Sergio Ríos” (el chófer de Bárcenas). Y otro, añadía, “se mandó en el contexto de la comparecencia” en el Congreso de Mariano Rajoy el 1 de agosto de 2013, “cuando el sr. Fernández le pidió que recabase información sobre cuestiones relacionadas con los delitos que se imputaban al sr. Bárcenas”. El exnúmero 2 de Interior afirmó entonces que el ministro le dijo que le iba a dar “un contacto” en el CNI porque “la prioridad del Gobierno” era en ese momento “disponer de información” del ex tesorero del PP.

Martínez defendió ante el juez que su labor se limitaba a la “coordinación entre servicios de información” para intentar garantizar la legalidad de esas actuaciones policiales, y añadió que acudió al notario en dos ocasiones el pasado año porque “quería poner de manifiesto qué era lo que estaba haciendo en ese momento, cuál era su labor”. En ambas ocasiones lo hizo, precisamente, días después de que el comisario Enrique García Castaño le vinculara con la “operación Kitchen” en sendas declaraciones judiciales en junio y octubre de 2019.

Martínez insistió en todo momento en que todo fue legal y que la “operación Kitchen” no existió como tal, sino que se trató de seguir el rastro del blanqueo de Bárcenas y de sus testaferros en el extranjero, y no de sustraer a Bárcenas documentos sensibles para el PP.

El ex ministro mantuvo en su declaración que no tenía conocimiento de esa operación y que Martínez mintió al asegurar al juez que él le pidió que averiguara si el confidente era el chófer de Bárcenas, Sergio Ríos. Asimismo, dijo que ni el en esas fechas presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ni la que era secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, le trasladaron indicación alguna sobre esos supuestos seguimientos a Bárcenas.

Fernández Díaz recordó que nunca se reunió ni telefoneó a Villarejo a quien según su versión solo vio dos veces: en 2012, cuando se encontraba en el despacho de su entonces jefe de Gabinete, Francisco Martínez y en 2016, en la comida de despedida del ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino, también imputado en este procedimiento.

Dado que, según recordaba el instructor en la resolución en la que ordenó el careo, Fernández Díaz “negó la realidad de esos mensajes”, asegurando que “ni eras suyos ni sabía de su existencia”, García Castellón decidió la práctica de esta diligencia para confrontar sus versiones, sobre todo -subrayaba- dada la importancia de esos sms y su “carga incriminatoria”.