Lorena Roldán: La rebelde del tablero catalán

En el PP creen que Cs está cavando su sepultura política y que la ex portavoz naranja puede darles dos escaños en Tarragona

Lorena Roldán
Lorena RoldánPlatónIlustración

Nadie sospechaba lo más mínimo. Ella nunca levantó la voz, ni siquiera cuando Inés Arrimadas la humilló y, pese a haber ganado las primarias como candidata a las elecciones catalanas, la lideresa de Ciudadanos la sustituyó de un plumazo por Carlos Carrizosa. Pero desde entonces, Lorena Roldán Suárez comenzó a tramar su venganza en silencio, por la puerta de atrás y sin hacer ruido. Jamás se sumó a las voces críticas en público, su jugada era más sibilina y la tenía preparada discretamente con su gran amigo, Alejandro Fernández, el presidente del PP en Cataluña, paisano de Tarragona y a quien bien conoce de su etapa como concejales en la ciudad. Por sorpresa, la que fuera portavoz de Cs en el Parlament y senadora en Madrid se ha pasado del naranja al azul. Para la actual dirección de Arrimadas es una desertora que antepone sus intereses personales a los del partido. Por el contrario, los críticos la ven como una rebelde con causa, al denunciar las maneras unilaterales de Inés y, sobre todo, su acercamiento al PSOE de Pedro Sánchez. «Estoy en el lugar adecuado», asegura la ya número dos de los populares catalanes.

Su justificación es clara: Lorena piensa que Ciudadanos nació como freno al nacionalismo y nunca como sostén de los que ahora pactan con los partidos que quieren romper España. Fue la tesis que la animó a militar en Cs de la mano de Albert Rivera, aunque en su trayectoria figura la contradicción de haber asistido a la Diada de Cataluña en el año 2013. Ella lo explica porque entonces trabajaba en la Diputación de Tarragona y se sintió presionada como el resto de funcionarios. Lo cierto es que después fue apoyada por Rivera para entrar en la dirección del partido y ser su portavoz en el Parlament y en el Senado. Las malas lenguas dicen que Inés Arrimadas no la soportaba y por ello se saltó su victoria en las primarías para imponer a Carlos Carrizosa. Fue la gota que colmó el vaso. Aunque ella púbicamente aseguró que era una decisión consensuada, desde ese momento conectó con Alejandro Fernández y empezaron a tramar el traspaso. En el PP opinan que Cs está cavando su sepultura política y que el fichaje de Lorena puede aportarles dos escaños en Tarragona. La operación ha contado con la aprobación de Pablo Casado, pero con total autonomía de Fernández como líder popular en Cataluña.

«Vaciar a Ciudadanos en Cataluña impide que Vox logre su ansiado sorpasso sobre el PP». Este fue el principal argumento político para el fichaje de Lorena Roldán y es la tesis que baraja Pablo Casado para «robarle» el centro a los naranjas. En Cataluña, una plaza siempre muy difícil para el PP, Alejandro Fernández busca rentabilizar el voto constitucionalista para ser alternativa no solo al separatismo, sino también al sanchismo, mucho más ahora con la candidatura de Salvador Illa por el PSC. La tránsfuga Lorena ha provocado un fuego cruzado de declaraciones, sobre todo de Carlos Carrizosa, que la acusa abandonar el centro para irse a un partido de derechas. Ella no se achanta y afea el acercamiento de Inés Arrimadas a Pedro Sánchez, obsesionada por rentabilizar sus exiguos diez escaños en el Congreso. La ya número dos del PP en Cataluña piensa que Arrimadas está dispuesta a digerir sapos y culebras con tal de resucitar un partido ya moribundo. Su acercamiento a Pedro Sánchez y apoyo a los Presupuestos Generales del Estado pactados con los separatistas y filoetarras ha suscitado una corriente crítica dentro de la formación naranja en varios territorios, que Pablo Casado y la dirección de Génova trece quieren aprovechar. Parece que otros dirigentes naranjitos no piensan quedarse callados sin rechistar.

Lorena Roldán Suárez es una mujer joven, aún no ha cumplido cuarenta años, atractiva y jovial. Nació en Tarragona, hija única de unos padres a quienes se siente muy unida. En un principio quiso ser periodista, pero finalmente estudió Derecho en la Universidad Rovira i Virgili y trabajó en la Diputación tarraconense en el área de servicios jurídicos y contratación administrativa. Conoció a Albert Rivera durante unas jornadas en la ciudad y se afilió a Ciudadanos, partido al que ahora dice desconocer. No obstante, evita criticar duramente a Inés Arrimadas y se limita a poner por las nubes a su amigo Alejandro Fernández, asegurando que el PP es la antorcha del constitucionalismo en Cataluña. Ambos iniciaron la campaña bajo el lema «Sumando por Cataluña» posando juntos, muy sonrientes, en la terraza de un hotel en Barcelona. En la cúpula del PP están convencidos del «castañazo» electoral de Ciudadanos, un partido en caída libre, y de frenar el «sorpasso imaginario» de Vox.

Lorena Roldán ofrece una imagen fresca y combativa contra el separatismo, máxime en una provincia como Tarragona, la menos independentista de Cataluña. Soltera, adora a su perrito «Happy», con quien hace senderismo y pasea por las playas de su tierra, apasionada del mar. Le gusta la música moderna, en especial cantantes como Rosalía, Pablo Alborán y David Bisbal. Mantiene una figura esbelta, fruto de su afición al yoga y el pilates, lo que no la impide ser una gran repostera y cocinar suculentos pasteles para su familia y amigos. Para sus antiguos compañeros de Cs alineados con Inés Arrimadas es una desertora interesada. Sin embargo, los cada vez más críticos contra la dirección naranja aplauden su decisión y opinan que es el principio de muchas más salidas de la formación naranja. «Es una decisión muy meditada», afirma Lorena tajante.

En su puesta de largo con Alejandro Fernández en el hotel Gran Marina de Barcelona insistió en la ambición del PP catalán para aunar y revitaliza el constitucionalismo. El tablero catalán se pone interesante y determinará, sin duda, el futuro juego de alianzas en el resto de España.