Los barones del PP evitarán ir a la manifestación de Colón

La presencia de Ayuso determinó la decisión de Casado de asistir a la concentración

Pablo Casado, presidente del PP, en desayuno informativo de Europa Press
Pablo Casado, presidente del PP, en desayuno informativo de Europa PressCipriano Pastrano DelgadoLa Razón

Los barones del PP esquivarán en la medida de lo posible la foto de Colón del próximo día 13. No han recibido tampoco aún ninguna instrucción de Génova al respecto, pero tienen ya preparadas sus alegaciones para que, salvo por causa de fuerza mayor, no tengan que estar en la concentración contra los indultos que reeditará aquella malhadada imagen de 2019 de Pablo Casado, Santiago Abascal y Albert Rivera bajo una misma pancarta contra la negociación de Pedro Sánchez con el independentismo. La excepción es la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pero sus compañeros de otras comunidades coinciden en recordar cómo el PP de Rajoy «salió por todo en contra de Zapatero y esto hizo que el PSOE ganase con más fuerza en 2008».

La presión de la estrategia del contrario, dentro del mismo bloque, ha hecho que tanto la dirección del PP como la cúpula naranja hayan revisado sus reticencias iniciales a dejarse llevar por una estrategia de movilización dirigida desde la sociedad civil, pero a la que en primera línea se ha apuntado Vox. De hecho, este partido ya había anunciado que sacaría a los españoles a la calle antes de que se convocase esta concentración.

En el caso del PP, los análisis más internos vinculan también la decisión de Génova con la participación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el acto. Como fenómeno de masas Ayuso sigue al alza después de las elecciones autonómicas que ganó, y el entusiasmo que despierta, allá por donde va, no pasa desapercibido en la cúpula popular. «Hay más miedo a que el protagonismo nos lo quite Ayuso a que se lo lleve Abascal», reconocen en el Comité de Dirección del PP.

Respecto a los demás emblemas del poder territorial, comparten la posición más crítica contra la concesión de los indultos, pero también son más de la opinión de que la movilización del PP debería centrarse en el plano institucional, y, si acaso, en la recogida de firmas, como hizo el Gobierno de Rajoy contra la reforma del Estatuto catalán, aunque en el nuevo PP se prefiere comparar con el precedente del modelo que promovieron contra la Ley Celaá. «Las manifestaciones deben ser una excepción».

En el principal partido de la oposición también entienden que deberían ponerse desde este momento a diseñar una estrategia política en todos los ámbitos para dar respuesta a los indultos, que no deje las decisiones en manos de la iniciativa de otros o en la respuesta a lo que pueda ir haciendo el Gobierno.

Si en Génova ya tenían severas dudas sobre la posibilidad de volver a reeditar la foto de Colón de febrero de 2019, ese rechazo es mucho mayor entre las organizaciones territoriales. Entonces fue la mesa de negociación con el independentismo, y el reconocimiento de la figura del relator, lo que provocó la salida a la calle. Fue una protesta avalada por el PP y Ciudadanos, en la que ahora algunos admiten que acabaron «blanqueando» a Vox cuando este partido ni siquiera tenía presencia en el Congreso de los Diputados.

Por eso en el PP se escucha la queja sobre el error que supone que se dejen llevar por la «agenda» de plataformas cívicas como la de la socialista Rosa Díez, la popular María San Gil y Fernando Savater. Los debates oficiales se han saldado con la decisión de decantarse por estar en Colón para evitar que el adversario político les arrebate una bandera que consideran suya, o que incluso esa ausencia se pueda interpretar como que hacen dejación de responsabilidades en la batalla contra las cesiones al independentismo. En la práctica es un debate sobre todo formal, que también tiene importantes diferencias con lo que ocurrió en febrero de 2019. Ahora no hay elecciones a la vista. El PP está en otra posición dentro del bloque de la derecha. Y la intención es que los partidos no se mezclen ni arrebaten el protagonismo a los organizadores de la concentración.

Los indultos se han convertido en un terremoto político, con consecuencias para el Gobierno de Sánchez, pero es evidente que también para el resto de partidos. La mala gestión puede pasarle una seria factura al PSOE y al presidente del Gobierno. Pero del cómo se gestione este debate, que se alargará en el tiempo porque inevitablemente se ligará a la mesa de diálogo, también puede depender el reparto de voto dentro del bloque de la derecha. En Génova han hecho ese cálculo, y frente a quienes señalan que la confrontación radical beneficia más a Vox, ellos entienden, sin embargo, que esta reordenación de las siglas de la derecha, y con el apoyo del «efecto Ayuso», les coloca en una situación de ventaja frente a las otras siglas. Y, «en ningún caso», pueden cometer el error de abandonar una bandera que dicen que es suya.

«Casado debe ser la referencia a la alternativa a Sánchez. En todos los ámbitos. Y no estar en Colón hubiera sido dejar ese hueco vacío para que lo ocupara Abascal. No hay alternativa», confirman en Génova.