Roger Torrent, el imputado rebelde

El ex presidente del Parlament, citado a declarar como investigado en septiembre por desobedecer al TC, es el primer conseller de Aragonès imputado en la nueva Legislatura

El inicio del próximo curso político en Cataluña comienza con un alto voltaje judicial. Tras la retirada de la inmunidad al ex presidente prófugo Carles Puigdemont y sus ex consejeros Toni Comín y Clara Ponsatí, que promete dar titulares, será el ex presidente del Parlament y actual conseller de Empresa y Trabajo de La Generalitat, Roger Torrent, quien comparezca como investigado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), por desobediencia al Tribunal Constitucional y reprobación de la Monarquía.

Un auto de la magistrada María Eugenia Alegret, en el que cita el 15 de septiembre a Torrent y otros miembros independentistas de la Mesa del Parlament por tramitar dos resoluciones a favor del derecho de autodeterminación y condenar a la Corona pese a las advertencias de ilegalidad por parte del secretario general de la Cámara Autonómica y a sabiendas de la prohibición expresa del TC. Así, Roger Torrent se convierte en el primer conseller de la etapa del presidente Pere Aragonès imputado en la nueva Legislatura por desobedecer al Constitucional

Según expertos juristas, las opciones de que esta investigación termine en juicio y condena son claras, habida cuenta de la doctrina que fijó en su día el Tribunal Supremo al condenar a la también ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, en la que excluía cualquier tipo de inviolabilidad parlamentaria. La votación cuestionada se celebró en noviembre de 2019, en el Pleno de respuesta a la sentencia del «procés».

En una jugada de última hora, Torrent intentó evitar el choque con los tribunales, adelantó la hora del debate y la votación para esquivar al Tribunal Constitucional, pero la moción de JuntsxCat, ERC y la CUP salió adelante y la Fiscalía General del Estado decidió estudiar si Torrent había desobedecido. La conclusión del Ministerio Público fue que sí, por lo que estima que se rechazaron por completo las prohibiciones del Tribunal Constitucional, algo que resalta la querella contra Torrent y los otros miembros independentistas de la Mesa del Parlament. Todos ellos están citados ante el TSJC en la segunda quincena de septiembre.

Roger Torrent i Ramió es un dirigente de Esquerra Republicana que, hasta el último momento, intento rivalizar con Pere Aragonés para ser el candidato a la presidencia de La Generalitat. Hombre un tanto rebelde, no gozaba de todas las simpatías del líder de ERC, Oriol Junqueras, que finalmente apoyó sin fisuras a Aragonés. Cuando llegó a la presidencia del Parlament, muchos creyeron que su carácter pragmático y los antecedentes de condena y cárcel para su compañera, Carme Forcadell, le harían aminorar el discurso separatista. Pero pronto se vio que no era así, aunque dentro de las filas republicanas se le considera ubicado en el ala menos radical del independentismo.

Nacido en Sarriá de Ter, Girona, fue alcalde de su pueblo tras un pacto con Convergencia, cargo que repitió después por mayoría absoluta. Los vecinos le recuerdan como un regidor cercano, amable y bastante buen gestor. Ahora, como conseller de Empresa y Trabajo intenta lanzar un guante de diálogo al tejido productivo de Cataluña, muy dañado por las consecuencias del «procés».

Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y máster en estudios territoriales y urbanísticos por la Pompeu Fabra, trabajó en los dos negocios familiares en Sarriá de Ter: el bar de su padre y la zapatería de su madre. Allí dice que aprendió el valor del comercio, el ahorro del dinero y el buen trato con los ciudadanos. Una familia de gran protagonismo matriarcal, con sus dos hermanas, Elia e Idoia, su mujer, Blanca Brugés, y sus dos hijas, Ada y Elna. Militó desde 1998 en las Juventudes de Esquerra Repúblicana y con tan solo 20 años ya era concejal de su pueblo. Tras esta carrera municipalista fue diputado al Parlament y posteriormente presidente de la Cámara Autonómica.

Durante su discurso de aceptación del cargo se comprometió a «coser la sociedad catalana» y priorizar las instituciones, si bien le tocó radicalizar un poco su mensaje con la aplicación del artículo 155 de la Constitución bajo el mandato de Mariano Rajoy. Sus amigos le consideran un hombre muy pragmático, alejado de las tesis altamente independentistas, y con malas relaciones con Junqueras y Aragonès, si bien ahora ostenta una de las consejerías económicas más importantes en el Govern de La Generalitat.

En su vida personal, se define como un gerundense total. Adora pasear en bicicleta por su pueblo, caminar en verano por las playas de la Costa Brava y hacer senderismo por el Pirineo en invierno. «Soy un chico muy de pueblo», dice Roger Torrent, gran aficionado a correr, viajar y hacer ratafía. Algo coqueto, mantiene la línea con buen ejercicio, luce una cuidada barba y es un buen orador. Tras su llegada al cargo de conseller de Empresa y Trabajo afirma que su objetivo es defender la competitividad de las empresas catalanas, pero el discurso independentista no se lo pone fácil.

En las filas de Esquerra Republicana, Roger Torrent se encuadra en el ala más pragmática para la mesa de diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez. Ahora, se enfrenta a una imputación por desobediencia junto a los otros dos compañeros de la antigua Mesa del Parlament, Josep Costa, Eusebi Camdepadrós y Adriana Delgado. Su defensa entiende que no incurrió en delito, al tramitar aquella moción horas antes de recibir la advertencia del TC. No obstante, la Fiscalía estimó que era una añagaza parlamentaria y siguió adelante con la querella.