Opinión

El camino que empieza en Santiago
Este encuentro es un momento decisivo en la vida de esta formación, pero también en la política española; hay muchos españoles a los que la política ha dejado huérfanos de confianza, porque sus líderes les han defraudado
Alberto Núñez Feijóo

En el marco de un Xacobeo por primera vez en la historia doble, en un año en el que cientos de miles de peregrinos van a llegar a Santiago, no es extraño que el Partido Popular haya decidido empezar su Convención itinerante en la capital de Galicia. Para nuestra organización, esta Comunidad no solo es solo una meta, sino que también es un origen. Galicia es la cuna del PP, tierra de su presidente fundador, Manuel Fraga, y la primera autonomía en la que demostró que podía encabezar un proyecto de gobierno sólido con capacidad de aglutinar a una mayoría de ciudadanos de la mano de Gerardo Fernández Albor.

Este encuentro es un momento decisivo en la vida de esta formación, pero también en la política española. Con un Gobierno acuciado por un desgaste sin precedentes tras apenas tres años en el poder, y maniatado por los compañeros de coalición más radicales que hayan gobernado este país, es más necesario que nunca que emerja la alternativa. El Partido Popular está obligado a presentarse ante la ciudadanía con un equipo y un proyecto para hacer frente a los desafíos que encara esta tierra, como ha sucedido siempre que España ha pasado por dificultades.

Un partido que pretende liderar una nación necesita tender la mano a una gran mayoría de sus ciudadanos. Hoy hay muchos españoles a los que la política ha dejado huérfanos de confianza, porque sus líderes han defraudado la que le brindaron. Millones de ellos creyeron de buena fe que otras opciones nos ayudarían a sumar, pero solo dividieron nuestros votos y posibilidades de gobernar; otros tantos confiaron en un Pedro Sánchez que ya ha desmentido todas sus declaraciones previas a su llegada a la Presidencia; y muchos fueron conquistados por formaciones populistas de todo signo, que prometieron soluciones fáciles a problemas muy complejos y solo han sembrado frustración en la sociedad. Todos ellos necesitan una opción en la que creer.

A ellos tenemos que dirigirnos y ofrecerles una referencia de la política que merece la pena y de la que ha escrito las mejores páginas de la historia de este país. España merece un gobierno mejor y esta semana veremos que existe un equipo de personas dispuestas a conformarlo, con propuestas solventes para corregir los problemas de hoy, pero también para diseñar el futuro que vendrá.

Un proyecto ganador debe contar con la experiencia y el talento. Esta Convención reúne a hombres y mujeres que han tenido responsabilidades de gestión pública, a compañeros con una amplia trayectoria internacional, a líderes europeos y latinoamericanos que han sido primeros ministros y presidentes de sus países y a perfiles que aportan su visión desde la sociedad civil y la iniciativa privada. Todos son el testimonio de un partido abierto, que escucha para poder reflexionar y que, por encima de todo, cree en el potencial de nuestro país.

España está esperando al Partido Popular, a un partido que es sinónimo de libertad, de crecimiento y de defensa de nuestras instituciones. El camino que ayer comenzamos en Santiago no termina el domingo en Valencia, sino con un ilustre peregrino como Pablo Casado en La Moncloa.