Los afines a Ayuso creen que se retrasa el congreso para «mangonear» en la estructura regional

Rebelión en el PP de Madrid para recibir a García Egea. Cargos locales quieren saber qué quiere hacer Casado y ven «ilegal» que el cónclave se retrase

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ayer en un acto en Valdebebas, barrio de la capital
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ayer en un acto en Valdebebas, barrio de la capital FOTO: LUCA PIERGIOVANNI EFE

El malestar en sectores del PP de Madrid por la situación en la que se encuentra la organización regional lleva a que hoy el secretario general del partido, Teodoro García Egea, tenga que enfrentarse al interés de cargos del partido por saber los planes de la dirección nacional con la estructura territorial y los motivos de retrasar el congreso regional en el que debería elegirse a Isabel Díaz Ayuso como presidenta regional del partido. Hay incluso sectores que acusan a Génova de aplazar el congreso para «mangonear» en la estructura madrileña.

García Egea acudirá esta mañana a presidir la reunión de la Junta directiva regional, y hay cargos del PP madrileño que esperan la ocasión para plantearle las dudas y reticencias sobre la gestión que se está haciendo desde Génova.

Desde el PP de Madrid recuerdan que es obligatorio convocar el congreso cada 4 años. La actual directiva lleva desde marzo de 2018, por lo que retrasar su celebración más allá de esa fecha sería «ilegal» y podría autorizar al equipo de Ayuso a recurrir incluso la decisión. En ese entorno de Ayuso denuncian que detrás de la intención de Génova de retrasar todo lo posible el cónclave está el objetivo de aprovechar el tiempo para utilizar la situación de transición y el control de la gestora para hacer cambios dentro de la organización madrileña a fin de conseguir el mayor control posible del partido antes de que Ayuso se enfrente a la batalla para conseguir la Presidencia del PP de Madrid.

Dirigentes del PP reclaman una fecha legal y que «dejen de cambiar el partido a sus anchas». Como dato señalan que en Madrid ciudad 11 de 21 distritos son gestora. «Sería lo lógico que esto se resuelva cuanto antes».

La Junta Directiva regional de Madrid es el máximo órgano entre congresos del PP de Madrid y el «dos» de Casado aterrizará en la reunión con ese malestar latente y la división que Génova sigue además cultivando para conseguir arrinconar a Ayuso de cara al congreso regional. Los movimientos entre Génova y Sol siguen produciéndose y la Convención Nacional no marcó ningún punto de inflexión en la relación entre Casado y Ayuso.

La discusión por las fechas encierra un pulso por ver quién controla a la organización madrileña. La nacional considera que el PP de Madrid debe estar al servicio de Pablo Casado, como circunscripción por la que concurre el líder nacional. En el equipo de Ayuso creen que hay «mala» intención por parte de la dirección nacional.

Si Génova cree que la tensión se ha suavizado se equivoca. Y en el PP de Madrid los sectores más próximos a Ayuso siguen en pie de guerra porque consideran que a la presidenta se la está tratando de manera desigual con respecto al resto de los barones y que todo responde a una obsesión de la cúpula popular por evitar que Ayuso se consolide y haga sombra al liderazgo de Casado.

Si el calendario sigue su curso natural, Ayuso tendrá elecciones antes de que Casado pase por las urnas. La organización regional lleva en manos de una gestora desde que estalló la crisis que obligó a Cristina Cifuentes a abandonar la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Las previsiones demoscópicas apuntan que Ayuso tiene muy encarrilada su carrera electoral para revalidar la victoria de mayo, e incluso reforzarla. Y las expectativas electorales de Casado son también positivas, pero si no se confirmase su victoria en esos comicios el principal partido de la oposición se sumergiría en una crisis profunda que afectaría, sin duda, al liderazgo nacional. Ayuso estaría entonces en condiciones de competir por la Presidencia del PP. Pero esto es un futurible muy lejano, y en la organización popular preocupa que la discusión actual perjudique a los intereses de las siglas. «El ruido y la división no es buena. Y Casado no debe olvidar que debe cuidar la unidad porque necesita a todo el partido detrás de él para llegar a Moncloa», sentencian en la organización gallega.

Por su parte, Ayuso ha planteado públicamente desde hace semanas su deseo de que el congreso se celebre «cuanto antes» para, entre otras cuestiones, poder preparar con tiempo las elecciones autonómicas y municipales de 2023. En esta línea, miembros del partido, que ya han trasladado su malestar en privado, han recordado que los estatutos establecen un plazo de cuatro años para celebrar los congresos y una prórroga adicional de 12 meses por la celebración de elecciones. El congreso en el que la exdirigente Cristina Cifuentes fue proclamada presidenta se celebró en marzo de 2017.

Fuentes próximas Ayuso consideran que detrás de retrasar al máximo la fecha de ese cónclave puede estar la intención de Génova de «desgastar políticamente» a la presidenta y creen que estaría «fuera de toda lógica» porque fue ella la que «resucitó» a Pablo Casado tras las elecciones madrileñas del 4 de mayo. Lo cierto es que durante la campaña en la que quedó al borde de la mayoría absoluta, Ayuso rechazó tutelas por parte de Casado y en septiembre dio un paso para presidir el PP madrileño, al que la dirección nacional contestó con el planteamiento de una tercera vía. En el congreso de Valencia, Ayuso sacó la bandera blanca y dijo que sabía que su sitio era Madrid. En Sol no retrocederá, y los suyos solo se abren a pactar, bajo su liderazgo, una lista de consenso.