Miles de policías y guardias civiles toman la calle para impedir la reforma de la “Ley Mordaza”

Se quejan de que solo beneficia al delincuente justo cuando más agresiones está sufriendo el colectivo

Miles y miles de policías nacionales, municipales, autonómicos, guardias civiles llegados desde todos los puntos de España -hasta 150.000 personas, según los convocantes, y 20.000 según la Delegación del Gobierno- se han echado hoy a las calles en una manifestación histórica, al menos, en dato de participación, para exigir al Gobierno la paralización de la reforma de la Ley 4/2015 de Seguridad Ciudadana.

La convocatoria de este 27N surgió de los sindicatos mayoritarios de Policía y Guardia Civil, Jupol y Jucil, pero al igual que ocurrió el pasado miércoles en las concentraciones ante las delegaciones de Gobierno, las asociaciones sindicales han logrado dejar las siglas a un lado y se han unido para luchar contra esta reforma que, aseguran, perjudica a todos. “No es una cosa que perjudique a nuestro trabajo, que desde luego nos deja en una situación de inseguridad jurídica evidente, es que lo va a pagar el ciudadano”, asegura un agente llegado desde Oviedo. Por eso, esta mañana no solo han marchado desde la Puerta del Sol funcionarios de la seguridad pública, sino también muchos ciudadanos que consideran que la seguridad en las calles se puede ver afectada.

La marcha partía de la Puerta del Sol a las 11:30 y, según un portavoz de Jusapol, a la llegada de la cabecera a la plaza de la Cibeles, aún no había terminado de salir la cola de Sol.

El manifiesto que han compartido deja claro sus reivindicaciones: ”La voluntad de sumar esfuerzos entre todos los colectivos policiales con un objetivo claro: frenar una reforma legislativa que se ha planteado completamente a espaldas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en España.

“Nos parece un profundo error afrontar una reforma de este calado despreciando la opinión de los profesionales de la seguridad pública. Ellos son los expertos, no el Gobierno”, han explicado.

“La delincuencia y la seguridad ciudadana han cambiado profundamente. Una ley de este tipo debe sentar las bases de una sociedad más segura y libre frente a comportamientos incívicos y esta ley hace lo contrario, favorece al delincuente”. “Esta ley cuestiona el principio de autoridad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, es una norma que transmite un mensaje de impunidad, justo cuando más agresiones están sufriendo nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Queremos que se respete el principio de autoridad”, zanjan.

Difusión de imágenes

“En esta Ley no se prohíbe la difusión por medios digitales de intervenciones policiales grabadas por ciudadanos, es un grave error que deja absolutamente desprotegido al policía e incluso a sus familias”. Los agentes consideran que “en su empeño por manchar constantemente la imagen de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, determinados agentes políticos no tienen reparo en saltarse incluso la legislación sobre la protección de datos. La intimidad de un policía no se toca”.

También creen que plantear esta reforma “sin protocolos claros de actuación policial, convierte esta ley en una nueva oportunidad perdida en materia de seguridad ciudadana en España. Con esos protocolos también se defiende la seguridad del ciudadano”.

Impunidad para la violencia callejera

Otro de los puntos más polémicos de la reforma es la permisividad con las llamadas manifestaciones “espontáneas”, que podría suponer que muchos agentes abandonen las unidades de antidisturbios.

“Poder convocar manifestaciones sin comunicación previa, provocará altercados que, sin la necesaria planificación, serán prácticamente inabordables para las policías en caso de que terminen en disturbios. Al no constar de forma oficial quienes son los convocantes de la protesta, se favorecerá la impunidad de quienes estén detrás de dichas algaradas callejeras. Gana la inseguridad ciudadana, no la convivencia”.

“Limitar los medios de intervención de los profesionales de la seguridad, supone limitar la eficiencia de las unidades de control de masas violentas, y poner su integridad física en riesgo. Buscan la intervención cuerpo a cuerpo, lo que aumentará considerablemente las lesiones entre policías”.

“Policías taxistas”

“Reducir a dos horas el tiempo de identificación de un sospechoso, imposibilita en la práctica el correcto trabajo de los agentes, sobre todo en aquellos ámbitos donde hay dispersión geográfica y falta de medios. Con el máximo respeto a cada profesión, somos policías, no taxistas”.

“Limitar las sanciones a la capacidad económica del infractor nos parece una medida populista que, en la práctica, elimina el factor más determinante de toda sanción: el de la disuasión. A muchos les saldrá gratis cometer infracciones”

“Este proyecto de reforma no busca el consenso entre legislador y FFCCSS para hacer de España un país más seguro, sino la contraprestación política y la aritmética de apoyos parlamentarios. Tal vez al Gobierno le salgan las cuentas, pero a la sociedad no”.

Los agentes también han anunciado que iniciarán “una campaña ciudadana para hacer llegar a la sociedad española el profundo error que supone aceptar sin más la reforma planteada” y recuerdan que “nos jugamos todos mucho, no solo los que estáis en primera línea defendiendo los derechos de los ciudadanos, incluso a costa de vuestra integridad física, sino los que pertenecemos a la sociedad civil”.

“Finalmente, pedimos a los ciudadanos que no se dejen manipular por un falso debate. Lo que está en peligro es el respeto a los derechos de todos, que los violentos no tomen el control de las calles. Los únicos adversarios que tenemos son los delincuentes, los que pretenden escapar con impunidad cuando agreden a una víctima, o a un policía, los que buscan saltarse las normas de convivencia. Todos estos siempre nos tendrán en frente”.

“Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad solo piden que se les deje cumplir su misión constitucional con la misma seguridad jurídica y vocación profesional que sienten cada vez que se ponen el uniforme. Quieren servir al ciudadano, no que se sirvan de ellos para hacer política”.

También han querido apoyar la convocatoria muchos políticos, los principales líderes de la oposición como Pablo Casado (que ha coincidido con Isabel Díaz Ayuso en plena crisis de liderazgo del partido aunque no se han llegado a ver las caras), Santiago Abascal o Macarena Olona, de Vox.