La polémica de las macrogranjas tensiona al Gobierno

Sánchez desautoriza a Garzón y Podemos ataca al presidente por dar pábulo a los bulos, mientras Díaz pide «cuidar la coalición»

El Gobierno cerró 2021 felicitándose de la «estabilidad» que había logrado tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y el acuerdo para la reforma laboral con sindicatos y empresarios. Una imagen que apenas ha podido sostenerse, en clave interna, en el inicio de 2022 por la polémica generada por la entrevista del ministro de Consumo, Alberto Garzón, en el diario británico «The Guardian» en la que cargaba contra las macrogranjas y ponía en cuestión la calidad de la carne que se produce en las mismas. Los primeros en abrir fuego por parte de ala socialista fueron dos presidentes autonómicos, el de Aragón, Javier Lambán, y el de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que no son sospechosos precisamente de mostrarse laxos con las macrogranjas.

Marcada la posición y en pleno contexto electoral, el choque estaba servido. También dentro del Gobierno. No es la primera vez que Garzón incomoda con sus mensajes a la parte socialista de la coalición y tampoco es un hecho aislado que el presidente del Gobierno desautorice abiertamente al titular de Consumo. Ya lo hizo con una polémica anterior sobre la carne roja, cuando dijo aquello de: «A mí, donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible». Durante los últimos días varios han sido los ministros socialistas que, sin discrepar en el fondo sobre el problema que suponen las macrogranjas, han criticado en público y en privado lo desatinado de su colega de Izquierda Unida por abrir un debate «inoportuno» que coloca al sector primario, de nuevo, en la diana, en un momento clave en el que hace esfuerzos ímprobos por reconvertirse. Fuentes del Gobierno critican que los morados se queden en las pancartas, en lugar de remar en una acción ejecutiva conjunta.

En esta misma línea se expresó ayer el presidente que, en una entrevista en la Ser, aseguró que «el Gobierno se expresa en el BOE –Boletín Oficial del Estado–, en sus políticas, en los acuerdos que logra con el sector» agroalimentario y ahí, ahondó, «se llegan a acuerdos para adaptar y acompañar a un sector en una profunda transformación». Lejos de respaldar al titular de Consumo, Sánchez aseguró que «lamenta mucho esta polémica, hablamos de un sector en España que produce una carne de extraordinaria calidad, lo dice el mercado cuando responde a esta cuestión» y, además, la citada polémica «no se compadece con lo que está haciendo el Gobierno con el sector primario». A pesar de la insistencia de la periodista, el jefe del Ejecutivo evitó revelar si había hablado con el ministro o si valoraba su cese. «Como presidente del Gobierno, expresar mi lamento sobre una polémica y creo que con eso lo estoy diciendo todo», zanjó.

Estas palabras de Sánchez, desautorizando a Garzón soliviantaron a su socio de coalición, que reaccionó de manera airada, acusando al PSOE de creerse un bulo de la derecha y de querer recuperar el bipartidismo. La vicepresidenta Yolanda Díaz, que había permanecido hasta ahora al margen de la polémica, también buscó ayer marcar perfil asegurando que lo dicho por el titular de Consumo «corrobora» los documentos de trabajo del Ejecutivo, la agenda 2030. Díaz llamó a «cuidar la coalición» después de que Pedro Sánchez evitara respaldar la postura del ministro de Consumo y pidiera «menos decibelios» en torno al funcionamiento del Ejecutivo con Unidas Podemos.

Más beligerantes se mostraron los portavoces de la formación morada Isa Serra y Pablo Fernández, en su rueda de prensa semanal, donde deslizaron motivos electorales, señalando que Castilla y León es la próxima parada en la estrategia de los socialistas de intentar «volver al bipartidismo por parte de PP y PSOE». «Es inviable como han demostrado las urnas, y como demuestra que la coalición funciona bien ya que la población está respondiendo», advirtió Fernández. El portavoz morado basa este análisis en la credibilidad que el socio mayoritario de la coalición ha dado al bulo, que según ellos dicen, se expandió a raíz de la publicación de la entrevista en el diario británico. «Es inquietante que ese bulo sea compartido tanto por el PP como Vox, como que sea utilizado por parte del PSOE. Se están utilizando bulos desde el PP y desde sectores del PSOE en lo que parece ser un intento de restaurar el bipartidismo», subrayó.

Pese a las críticas, desde Podemos insisten en que el objetivo es agotar la legislatura y poner en marcha las reformas pendientes. Quien sí fue muy crítico con el presidente del Gobierno fue el ex secretario general de Podemos Pablo Iglesias al acusar a Sánchez de dar por cierta una noticia falsa cuando «él sabe que es falsa». También el presidente de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, criticó a través de las redes sociales que Sánchez esté «más preocupado en perder votos en Castilla y León que en defender a los ganaderos frente a las macrogranjas».