España

El ministro Garzón llega a “The Guardian”: “Dejar de comer carne en España es un tabú”

El político de Izquierda Unida y al frente del Ministerio de Consumo alerta al medio británico de “una persecución de hombres que verían afectadas su masculinidad por no comer un buen asado”

El ministro de Consumo, Alberto Garzón
El ministro de Consumo, Alberto Garzón FOTO: A.Pérez Europa Press

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha sido muy criticado por sus últimas propuestas para ayudar la medio ambiente en la lucha contra el cambio climático. Una de ellas fue en la que pedía que los españoles debíamos cambiar nuestros hábitos alimentarios y comer menos carne por el impacto que tienen “las megagranjas”. Una proposición que dio mucho que hablar y recibió fuertes burlas, sobre todo porque poco después, salió a la luz el menú de boda del ministro y su prometida, Anna Ruiz, en Ceneciero, La Rioja, donde no faltaba el solomillo de ternera a la brasa o el carpaccio de ternera entre otros.

“La gente aquí sabe sobre el papel que juegan los gases del efecto invernadero en el cambio climático, pero tienden a vincularlo con los automóviles y el transporte”, explicó Garzón a The Guardian. El medio de Reino Unido entrevistó al político de Izquierda Unida, quien seguía defendiendo la reducción de la ingesta de carne. “Otros países están bastante avanzados, pero en España es un tabú. Alemania, Reino Unido o Francia están muy por delante de nosotros en esto. Esta fue la primera vez en España que alguien en el gobierno decía lo que los científicos han estado diciendo durante mucho tiempo“.

Garzón cree que de no actuar rápidamente, “la biodiversidad, la contaminación y el cambio climático” formarán una “triple crisis” a la que nos tendremos que enfrentar. “El español promedio come más de 1 kg de carne a la semana, mientras la recomendación está entre los 200 gramos y los 500 gramos. España come más carne que cualquier otro país de la Unión Europea y sacrifica 70 millones de cerdos, vacas, ovejas, cabras, caballos y aves”.

El ministro ya recibió varias críticas por parte de sus compañeros de Ejecutivo. El ministro de Agricultura, Luis Planas, le contestó que el sector agropecuario estaba siendo objeto de “críticas profundamente injustas cuando merecía el respeto por el trabajo honesto que hace tanto por nuestra alimentación”, mientras que hasta el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también habló con ironía sobre la sugerencia, al afirmar que “donde esté un buen chuletón, que se quite todo lo demás”.

Garzón añadió que la mayor parte de las críticas “procedían de hombres que aparentemente sentían que su masculinidad se vería afectada por no poder comer carne o hacer un asado”. “Las mujeres están mucho más abiertas al mensaje”, relató al diario británico. Asimismo, el ministro está “convencido” de que España teniendo “un debate público sobre la carne que debió haberse terminado hace tiempo” y defiende que organizaciones de la sociedad civil y asociaciones de ecologistas, pediatras, médicos y nutricionistas “están de nuestra parte”.

No es la única reforma que ha generado debate del ministro Garzón. Hace unos días, el político lanzó su “guía para la elección de juguetes sin estereotipos sexistas” para Navidad, en la que explicaba que no se tienen que comprar dichos productos a los niños como se ha hecho hasta ahora. “Cuando trasladamos a las niñas a través de anuncios que los juguetes dirigidos a ellas son de cuidados, del ámbito doméstico, les estamos diciendo como sociedad, en última instancia, que tienen que encargarse cuando sean adultas de esas mismas tareas, ese mismo mensaje no se les lanza a los niños, de tal manera que se reproducen esos estereotipos, ese patriarcado, esa división de tareas”, explicaba. Por tanto, Consumo recomienda juguetes “libres de clichés cromáticos, frente al encasillamiento clásico de azul para los niños y rosa para las niñas”. “Deben ser juguetes con tonos y colores neutros, nombres que no diferencien y espacios compartidos para que niños y niñas decidan con qué quieren jugar”, decía Garzón en la guía a la que tuvo acceso LA RAZÓN.