Marruecos se mantiene firme y pide a España “mucha claridad”

En la misma semana en que Felipe VI protagonizaba dos gestos para la distensión, Rabat advertía que no habrá normalización completa sin un respaldo nítido en la cuestión del Sahara Occidental

Dos agentes se acercan a un migrante que intenta saltar la valla que separa Ceuta de Marruecos.
Dos agentes se acercan a un migrante que intenta saltar la valla que separa Ceuta de Marruecos. FOTO: Antonio Sempere Europa Press

Marruecos no parece, por ahora, demasiado dispuesto a rebajar la tensión con España transcurridos más de nueve meses de crisis bilateral. El mensaje de Rabat a sus vecinos del norte, transmitido por el primer ministro Aziz Akhannouch en una entrevista televisiva el pasado miércoles y repetido este jueves por el portavoz gubernamental Mustafa Baytas, es nítido: «mucha claridad».

Tanto el jefe del Ejecutivo como el portavoz gubernamental se remitieron a las advertencias del rey Mohamed VI el pasado 6 de noviembre expresadas con motivo del 46º aniversario de la Marcha Verde: «Ahora estamos en nuestro derecho de esperar de nuestros socios posturas más atrevidas y claras en relación a la cuestión de la integridad territorial del Reino». El monarca alauita avisaba además a sus socios de que no habría relaciones comerciales sin un reconocimiento de la soberanía marroquí sobre la que fuera colonia española hasta 1975. En Marruecos la política exterior es prerrogativa directa de Palacio y al respecto de la cuestión saharaui Mohamed VI se ha encargado en los últimos meses de fijar la posición oficial.

La cuestión saharaui estuvo en el origen del desencuentro y lo protagonizó, y Marruecos para poder dejarlo atrás solo contempla como única salida un cambio en la posición española. Rabat, en fin, sigue esperando un «gesto» definitivo de apoyo a su propuesta autonómica para solucionar el problema del Sáhara en un nuevo escenario marcado por el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre la ex colonia española, el aumento de la tensión con el Frente Polisario y la ruptura diplomática con Argelia.

«La ambición existe. España ha manifestado su ambición, pero para que se consolide esta ambición necesitamos mucha claridad», añadía Baytas el jueves. En la víspera, el primer ministro Akhannouch se había expresado en términos similares en una entrevista con las cadenas Al Oula y M2 con motivo de sus primeros 100 días al frente del Gobierno, aunque sin nombrar a España: «Su Majestad el Rey ha sido claro en sus discursos. Las relaciones del Reino con sus diferentes socios están basadas sobre la lealtad y la ambición».

Además, Akhannouch aseguraba que «hay muchos Estados con los que ahora el Ministerio de Exteriores está acelerando las relaciones. El que no lo ha entendido, se tomará su tiempo para entenderlo». Se estaba refiriendo el jefe del Gobierno marroquí a Alemania que, con el relevo en la cancillería y tras mantener una crisis bilateral con Marruecos durante ocho meses, ha encadenado en las últimas semanas una serie de gestos hacia Rabat –fundamentalmente el apoyo a la propuesta autonómica marroquí para el Sáhara- destinados inequívocamente a la distensión. Aunque no fue la única razón que gestó el desencuentro, fue justamente el rechazo de Berlín al reconocimiento por parte de la Administración Trump de la marroquinidad del Sáhara Occidental lo que molestó especialmente en Rabat.

Los gestos de Felipe VI

El mensaje del Gobierno marroquí a las autoridades españolas se produce en la misma semana en que el rey Felipe VI protagonizaba dos gestos de acercamiento hacia el país magrebí. El lunes, el monarca llamaba en el discurso pronunciado durante la recepción al cuerpo diplomático acreditado en España a «empezar a materializar ya» una nueva relación con Marruecos «sobre pilares más fuertes y sólidos» y a «caminar juntos».El miércoles don Felipe visitaba en compañía de la reina Leticia el estand de Marruecos en Fitur durante la inauguración oficial del evento. A pesar del mensaje transmitido por el jefe del Gobierno marroquí y su portavoz, los gestos del rey han sido acogidos con agrado en Rabat.

El rey de Marruecos había anunciado ya en agosto pasado, en una sorprendente alocución con motivo del 68º aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo la «inauguración de una nueva etapa inédita» en las relaciones con España. El monarca alauita llamaba a construirla sobre «la base de la confianza, la transparencia, el respeto mutuo y la honra de los compromisos». «Nuestro objetivo no ha consistido únicamente en salir de esta crisis, sino en hacer de la misma una ocasión para revisar los fundamentos y los determinantes que gobiernan estas relaciones», avisaba el monarca.

A juicio del consejero diplomático y experto en relaciones bilaterales Samir Bennis, «las cosas no volverán a ser como antes de la crisis del año pasado mientras Pedro Sánchez siga en el Gobierno». En declaraciones a LA RAZÓN, Bennis afirma que «estamos asistiendo a un nuevo paradigma en las relaciones bilaterales; Marruecos está cada vez más seguro de sí mismo, quiere que España le respete y reconsidere su posición sobre el Sáhara».