Opinión

Urge el aumento del presupuesto de Defensa para renovar el Ejército

La factura global de la inversión necesaria es de 67.000 millones de euros extra, o lo que es lo mismo, una década habiendo invertido por debajo del 1,4%

El gasto en Defensa
El gasto en Defensa FOTO: T. Nieto

La irresponsable falta de consciencia sobre la defensa en España queda de manifiesto comparándonos con Italia, la tercera economía de la UE, siendo nosotros la cuarta. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, en 2020 Italia destinó a defensa 26.300 millones de euros y nosotros tan solo 15.800. Cantidad desproporcionada a nuestros respectivos PIB. Si Italia puede, nosotros también.

Nuestra Constitución establece que los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España. A las Fuerzas Armadas se les encomienda la misión de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Todos los poderes públicos contribuirán a que se realice este fin.

Big data gasto en defensa
Big data gasto en defensa FOTO: T. Nieto

En los últimos años España ha perdido voluntariamente capacidades militares, equipos y sistemas de armas se han dado de baja y no se han reemplazado, otros se acercan a la obsolescencia, y en la mayoría de los casos los existentes no son suficientes. Esta situación, además de incumplir el mandato constitucional, pone en riesgo la paz. Sin disuasión no hay paz. Somos un gigante económico en comparación con nuestros probables contendientes y sin embargo el rearme de estos es muy superior al nuestro.

La ampliación del presupuesto de Defensa deberá atender innumerables peticiones de los tres ejércitos, empezando por la fuerza aérea. El Ejército del Aire precisa de la adquisición de un millar de misiles Meteor, 48 cazas F35, cinco aviones de reabastecimiento y dos AWACS (sistema de alerta y control aerotransportado), duplicando la flota de A400M, así como de Eurofighter, desarrollando su capacidad de guerra antibuque y ataque a tierra. Además, ampliando las reservas de misiles Harpon y Taurus a varios centenares. Debe ponerse en marcha la fabricación del reactor de entrenamiento avanzado AFJT, para sustituir a los C-101 y F-5M.

En cuanto a la Armada, que debe defender 8.000 kilómetros de costa y el eje Canarias-Estrecho-Baleares, necesita ampliar a 8 el programa de submarinos S80Plus, así como elevar de 5 a 10 los proyectados destructores antisubmarinos F110. Del mismo modo se requieren otros cinco destructores antimisil y antiaéreos de la clase F100, en su última versión F105. Aumentar de 8 a 20 el pedido de helicópteros antisubmarinos SH60R, para dotar a cada escolta con al menos uno. Acelerar la fabricación de la eurocorbeta, para descargar de tareas a los destructores. En esta misma línea rearmar a los BAM (Buque de Acción Marítima). La sustitución de los aviones P3 Orión por una flota combinada litoral/oceánica de 10 C295 ASW/ASUW y cuatro P8 Poseidón. Y encomendar la patrulla marítima aérea a drones como el INDRA P2006T MRI. Es preciso un segundo LHD (como el actual buque anfibio portaeronaves «Juan Carlos I»), para que entre ambos porten 24 cazas F35V para apoyar operaciones anfibias. Y poner en grada el futuro portaaviones CVN de 55.000 toneladas.

Pero es el Ejército de Tierra el más necesitado de una renovación y curiosamente es el que menos recursos económicos precisaría para alcanzar sus objetivos; siendo la artillería la gran olvidada en las inversiones. Es necesario multiplicar la capacidad de fuego, con nuevos obuses autopropulsados de 155mm, munición inteligente y de muy largo alcance y lanzadores múltiples de cohetes/misiles y con capacidad suficiente para batir blancos terrestres y aéreos más allá del estrecho de Gibraltar. Ampliar los programas de VCI (vehículo de combate de Infantería), tanto Pizarro como Dragón, y VAMTAC (Vehículo de Alta Movilidad Táctico). Establecer nuestro propio escudo antimisiles y antiaéreo basado en península e islas. Y, además, triplicar el número de helicópteros Tigre, HN90 y Chinook.

La factura global es de 67.000 millones de euros extra, o lo que es lo mismo, una década habiendo invertido en defensa por debajo del 1,4%, que es la causa de que ahora tengamos que hacer este importante desembolso para ponernos al día. En Alemania se ha cuantificado el esfuerzo económico en 100.000 millones de euros. No es un gasto, es una inversión en paz. Si vis pacem, para bellum (Si quieres la paz, prepara la guerra). Nuestra superioridad militar disuadirá a cualquier potencial enemigo de agredirnos.