Seguridad

Ceuta, Melilla y el paraguas de la OTAN: ¿necesidad o temeridad?

La posibilidad de pedir su inclusión en el tratado de la Alianza divide a los partidos con la vista puesta en la Cumbre de Madrid de junio

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La pregunta de si la OTAN protegería Ceuta y Melilla ante un ataque lleva mucho tiempo sobre la mesa, pero hasta hace poco no había sido muy atendida. Sin embargo, ya sea por el rearme de Marruecos o la avalancha de migrantes de 2021, han vuelto a surgir voces que reclaman que se oficialice esa protección en el Tratado de Washington. Porque cuando España se unió a la Alianza Atlántica no solicitó la inclusión de las ciudades. Y ahora, ante la Cumbre de Madrid de junio, hay quienes creen que se abre una puerta para subsanar el «olvido» y garantizar, ya sí sobre el papel, que ambos enclaves del norte de África serían defendidos. Otros, al contrario, no dudan de que están protegidos y no es que no lo vean necesario, sino que consideran que sería «contraproducente» para España.

Y es que legalmente, a las dos ciudades no les llega a cubrir del todo el paraguas de la OTAN. Atendiendo a la delimitación del territorio según el Tratado original, la Alianza se movilizaría si se ataca «cualquiera de las Partes en Europa o en América del Norte, contra los departamentos franceses de Argelia (fuera desde su independencia de Francia en 1962), contra el territorio de Turquía o contra las islas bajo la jurisdicción de cualquiera de las Partes en la zona del Atlántico Norteal norte del Trópico de Cáncer», dice el artículo 6. Y Ceuta y Melilla, aunque están por encima del Trópico de Cáncer, no son «islas», por lo que Canarias sí entra y no ellas. Y esa protección quedaría supeditada a la voluntad y disposición de los aliados si España apela al artículo 4: «Las Partes se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las Partes fuese amenazada».

Sería el «enganche» a esa protección, puesto que, como marca el Tratado, nuestro país no podría pedir la aplicación del artículo 5 ante una agresión. Por ello hay voces que reclaman que se subsane esa omisión para que la defensa colectiva fuese más automática. Una omisión que no es exclusiva de España, pues hay territorios de otros aliados que tampoco están nombrados explícitamente.

Pero claro, con los años la Alianza ha ido evolucionando y adaptándose a las nuevas realidades y ya desde el Concepto Estratégico de 2010 (Lisboa), podría considerarse que esos límites territoriales se han ampliado o, incluso, eliminado. Así, en su punto 4 señala, al hablar de defensa colectiva: «La OTAN disuadirá y se defenderá contra cualquier amenaza de agresión, y contra los riesgos emergentes cuando amenacen la seguridad fundamental de los aliados individualmente o de la Alianza como un todo». Algo que también se ve en las declaraciones de las cumbres posteriores, en las que no se hace una limitación territorial y se habla de conjunto. Pero el debate sigue ahí y la realidad es que, sobre el papel, no hay nada claro. De ahí que haya posiciones enfrentadas.

Vox: «Hay que hacerlo ya»

Por un lado, está la postura de Vox, que ha presentado sin éxito hasta dos iniciativas en el Parlamento porque cree que el Gobierno debe exigir que se mencione a ambas ciudades y que ésta ha de ser «una reivindicación permanente de España». Así lo apunta a LA RAZÓN su diputado y portavoz en la Comisión de Defensa del Congreso, Agustín Rosety, para quien la próxima Cumbre de Madrid sería el momento idóneo para «exigirlo», porque «durante mucho tiempo hemos mirado para otro lado».

Según explica, «es una clara insuficiencia y España no puede permitírselo», «España está siendo objeto de una estrategia en la zona gris por parte de Marruecos», con, por ejemplo, la citada invasión de 2021, «que no es inmigración y no es para tomárselo a broma». Por eso, tiene claro que «hay que hacerlo ya y plantearlo en la Cumbre, porque eso también es parte de la disuasión».

PP: «No es el momento»

Menos tajante se muestra el PP, que, si bien da por asegurada la cobertura aliada, considera que habría que corregir esa «laguna», aunque «no es el momento». Es lo que dice el diputado y portavoz del PP en la misma Comisión, Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu, para quien la pertenencia y los compromisos de nuestro país con la Alianza es lo que «da la cobertura defensiva de la OTAN a Ceuta y Melilla como parte de España». Sin embargo, sí que ve esa «laguna», una especie de «pecado original», y cree que se debería impulsar la modificación de un término en el artículo 6 para que en lugar de «islas» diga «territorios».

Eso sí, tiene claro que hay que «valorar la conveniencia del momento. Ahora, con Ucrania, no es el mejor momento». Y se refiere también a la actual «cohesión» en la Alianza y a «no abrir frentes que puedan fragmentar la unidad». Por eso señala que es más una «cuestión formal, no porque vayan a estar más defendidas, pues interpretamos que contarían con el respaldo y la defensa colectiva de la OTAN». De ahí que pidan al Ejecutivo que, a nivel diplomático, con discreción, lo plantee cuando sea oportuno.

PSOE: «No nos conviene»

El PSOE, mientras, no lo ve necesario porque, tal y como apunta la diputada y también portavoz en Defensa, Zaida Cantera, «Ceuta y Melilla están bajo el paraguas de la OTAN. No hace falta una mención especial». Y añade, además, que «sería temerario abrir ese melón dentro de un club en el que ahora hay un consenso muy fuerte».

Y es que, explica, «es un tema que queda muy bonito para venderlo dentro de España», pero que implicaría «sentar en la mesa de negociación al resto de países para decirles que España quiere que entren Ceuta y Melilla, abriendo el melón para que el resto puedan incluir los territorios que consideren» y «romper ese consenso». Señala que «es un discurso que no nos conviene», pues «solo debilitas a Ceuta y Melilla». «De tanto hablar de ello, al final Marruecos va a creer que no están bajo el paraguas de la OTAN. Y no, lo están desde el principio».

Cs: «No hace falta»

Y desde Ciudadanos (Cs), el diputado Miguel Ángel Gutiérrez también se muestra tajante al asegurar que «no hace falta», poniendo como ejemplo las islas estadounidenses de Hawái. «Es el mismo caso y entendemos que no hace falta incluirlas» porque, añade, «en la OTAN no hay dudas de la españolidad de Ceuta y Melilla». Según dice, propuestas como las de Vox solo «introducen miedo y dudas. Y no se puede generar miedo, es poco patriota». Y sentencia: «No hay debate».

Fuera del ámbito político también hay opiniones, como la de la Asociación Atlántica Española (AAE), cuyo presidente, Adolfo Menéndez, apunta que «Ceuta y Melilla son indubitadamente españolas y España es indubitadamente un miembro leal de la Alianza a todos los efectos». Según explica, este debate es «un poco nominalista» y la OTAN «va a ayudarnos si lo necesitamos». Recuerda que se puede invocar el artículo 4, por lo que cree que «tenemos suficiente cobertura». Y consideran que si España pidiese que se incluyeran sería como si «fomentásemos la duda» sobre la protección de la OTAN. Cree que sería «contraproducente» y que «no tiene sentido». Y sobre todo, la AAE destaca que en el contexto actual, con la guerra de Ucrania y elaborándose un nuevo Concepto Estratégico frente a la amenaza de Rusia, no parece lo más adecuado.

Por su parte, desde el Observatorio de Ceuta y Melilla consideran que sí que sería conveniente esa inclusión de las dos ciudades autónomas en el Tratado. Tal y como explica su director, Carlos Echeverría, aunque se trata de un «tema delicado», sí que «sería lo ideal, porque es territorio nacional. Y sobre todo en momentos de confusión como son los actuales».

Según apunta, ahora mismo «el frente del Este está muy vivo y el riesgo de que se desatienda el frente Sur es mayor que nunca». Por ello considera que «España debería dar un paso, atraer la atención de la OTAN hacia el sur». Pero, sobre todo, hace hincapié en que «una cuestión pendiente como esa debería resolverse para la tranquilidad de todos».

Los artículos

Artículo 4
“Las Partes se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las Partes fuese amenazada”.
Artículo 5
“Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas y, en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la Parte o Partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte”.
Artículo 6
“A efectos del artículo 5, se considerará ataque armado contra una o varias de las Partes, el que se produzca:
-Contra el territorio de cualquiera de las Partes en Europa o en América del Norte, contra los departamentos franceses de Argelia (hasta 1962), contra el territorio de Turquía o contra las islas bajo la jurisdicción de cualquiera de las Partes en la zona del Atlántico Norte al norte del Trópico de Cáncer.
-Contra las fuerzas, buques o aeronaves de cualquiera de las Partes que se hallen en estos territorios, así como en cualquier otra región de Europa en la que estuvieran estacionadas fuerzas de ocupación de alguna de las Partes en la fecha de entrada en vigor del Tratado, o que se encuentren en el Mar Mediterráneo o en la región del Atlántico Norte al norte del Trópico de Cáncer”.