Así era la dura vida a bordo del submarino S-73 Mistral, ya fuera de servicio, antecesor del moderno S-80

Un vídeo grabado en una misión por el Mediterráneo, justo antes de que fuera dado de baja, muestra el día a día en un espacio hermético y de convivencia difícil

Ahora que se habla tanto de los nuevos submarinos S-80 que fabrica Navantia para la Armada, un producto totalmente diseñado y fabricado en nuestro país, olvidamos que España ya disponía de submarinos y que, de hecho, son un arma con una larga tradición: desde su creación el 7 de febrero de 1915 (ley de Miranda), hasta nuestros días el Arma Submarina ha estado formada por 43 unidades.

De los anteriores en servicio, cuatro de la clase S-70, solo el Galerna y el Tramontana siguen en servicio, mientras que el Siroco y el Mistral fueron dados de baja en 2012 y 2020, respectivamente. Además, de los dos que quedan, solo el Tramontana está operativo actualmente, pues el Galerna se encuentra en la recta final de su quinta carena. Esta revisión en profundidad, que comenzó en diciembre de 2017 en Cartagena, revisa todos aquellos equipos y sistemas que requieren tener el submarino en el agua. Una vez terminada y adiestrada la dotación, podría estar operativo a lo largo de lo que queda de este 2022 hasta el final de su vida operativa en 2027.

La dotación del Mistral forma sobre la cubierta del submarino en su baja de la Armada
La dotación del Mistral forma sobre la cubierta del submarino en su baja de la Armada FOTO: La Razón (Custom Credit)

En cuanto al Tramontana, la Armada española ha decidido finalmente alargar un año más su vida. Los estudios realizados por Navantia y la empresa francesa Naval Group, autoridad técnica de diseño de estos submarinos, han concluido que esta ampliación es viable. En principio, su retirada estaba programada a mediados de 2022. Sin embargo, se apostó por extender su vida un año para mantener dos submarinos de la serie S-70 en servicio -el S-71 Galerna está en la recta final de su quinta gran carena- hasta la llegada del primero de la serie S-80.

Finalmente, el Tramontana será dado de baja pocos meses después de la entrega del S-81 Isaac Peral, prevista para 2023, tras más de 37 años operativo. De hecho, la pasada semana se pudo ver navegando juntos al Isaac Peral en su primera pruebas de agua, junto al Tramontana, en las aguas de la bahía de Cartagena, mostrando así una postal histórica del presente y el futuro del arma submarina española.

Pero, ¿cómo es la vida a bordo de estos veteranos submarinos, significativamente más pequeños que sus sucesores de la clase S-80? Pues precisamente, la Armada ha hecho público un vídeo grabado en octubre de 2019, poco antes del estallido de la pandemia, en el que algunos miembros de la tripulación del submarinoMistral” de la Armada, dado de bajo en 2020, ilustran la complejidad de la vida a bordo de un buque de guerra tan particular como es un submarino.

El vídeo fue grabado durante una misión del sumergible en aguas del Mar Mediterráneo donde se explica la importancia de los submarinos como activos vitales para la OTAN gracias a su furtividad. Así lo explicaba el comandante del submarino, el capitán de corbeta Jorge Garrido Maestre.

Parte de la dotación del submarino Mistral antes de su baja en la Armada
Parte de la dotación del submarino Mistral antes de su baja en la Armada FOTO: La Razón (Custom Credit)

En la web de la OTAN hablan precisamente de la vida a bordo con la Sargento Paula Osorio-Fernández, quien formó parte de la dotación del Mistral como Suboficial de Armas.

“Estuve destinada a bordo del ESPS Mistral durante más de cinco años, hasta que fue dado de baja. Ahora formo parte de la tripulación del ESPS Isaac Peral , un flamante submarino actualmente en construcción. Estamos entrenando y aprendiendo cada centímetro del nuevo submarino para estar preparados para las pruebas de mar y las primeras navegaciones. Hay más de 30 años de diferencia entre uno y otro y muchos avances tecnológicos, que permiten realizar las mismas funciones de forma automatizada y mucho más sencilla. Pero sigo a cargo de mantener todo el equipo relacionado con torpedos, misiles y minas. Mi equipo y yo nos aseguramos de que todo funcione bien, esté bien mantenido y en el estado adecuado de preparación para que estemos listos para emplear las armas cuando se nos ordene”, explica.

Sobre la vida en el interior de un submarino, reconoce que “nunca me había imaginado estar a bordo de un submarino. Sin embargo, soy especialista en armas submarinas, así que tomé la decisión de hacer el curso, aún sin tener idea de cómo eran por dentro. Nunca me he arrepentido de esa decisión. No se puede negar que hay algunos inconvenientes: es un trabajo duro con muchos días sin noticias de casa [...]. Aprendí que debes ser consciente del tiempo que vas a estar aislado y dejar cualquier problema fuera del submarino cuando se cierre la escotilla. Durante tu tiempo libre es fundamental mantener tu mente ocupada con libros, películas, series y música, cualquier cosa que te ayude a evadirte. Cuando navegas, te asignan una guardia en particular, lo que significa que ya no sigues las rutinas diarias, pierdes la noción del día y la noche, y eso afecta tu sueño. Los primeros días a bordo te sientes cansado, e incluso puedes llegar a sentir dolor”.

Como curiosidad, asegura que “la tradición dice que colgar ajos en espacios clave del submarino elimina la posibilidad de que ocurran problemas técnicos, por eso sueles encontrarlos en espacios relacionados con la propulsión. También llevamos a bordo la imagen de la Virgen del Carmen”.

Sobre la falta de intimidad, cree que “es el principal inconveniente de estar a bordo de un submarino. Cuando tienes un mal día, o extrañas a tu familia, quieres estar solo y no puedes”.

Historia del arma submarina española

Desde su creación el 7 de febrero de 1915 (ley de Miranda), hasta nuestros días el Arma Submarina ha estado formada por 43 unidades.
La ley de escuadra de 1908, impulsada por Maura y Ferrandiz, fue el comienzo de nuestra reconstrucción naval después de los desastres del 1898, aunque no contemplaba la construcción de submarinos, debido a que los que existían en las marinas importantes solamente eran de tipo experimental.
Este primer impulso debía ser seguido, en 1914 por un nuevo programa, con la construcción de nuevos acorazados y destructores, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial detuvo el nuevo programa.
Con el fin de no paralizar el proyecto de 1908 y ante los éxitos de los submarinos “U” alemanes en el Mar del Norte, el Ministro de Marina, Almirante Miranda, logró que aprobaran la ley que luego llevaría su nombre, el 17 de febrero de 1915, por la que se autorizaba la construcción de 28 submarinos, además de buques de superficie.
Esta ley fue el principio del Arma Submarina Española, que además autorizaba la compra de cuatro sumergibles al extranjero, debiéndose construir los otros 24 en España y confiándole la creación de la nueva arma al Capitán de Corbeta don Mateo García de los Reyes. Como ya hemos citado anteriormente antes el Arma Submarina española, nace el 17 de febrero de 1915, con la ley Miranda que es refrendada por el rey Alfonso XIII.
“Con el fin de dotar a la nación con los elementos necesarios para el mantenimiento de su autonomía y de la integridad de su territorio, se autoriza la organización del servicio en los submarinos, la adquisición de cuatro sumergibles y del material necesario para las enseñanzas y prácticas del personal que ha de dotarlos. Alfonso XIII”Se nombra Jefe de la Flotilla de Submarinos al Capitán de Corbeta don Mateo García de los reyes, además de Comandante del primer submarino tipo “Holland” comprado a Estados Unidos y bautizado como “Isaac Peral”, en memoria del insigne inventor Cartagenero.
Los otros tres submarinos, que preveía la ley fueron comprados a Italia y construidos en la Spezia, eran del tipo “Laurenti” y fueron bautizados como “Narciso Monturiol A-1″, “Cosme García A-2″ y “A-3″.
Paralelamente a la compra de estos cuatro sumergibles se construía la Estación de Submarinos y su escuela en Cartagena, aprovechando el antiguo edificio de la sala de gálibos del arsenal militar y que databa de 1755.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial y dados los éxitos obtenidos por Alemania con este tipo de buques, el gobierno español encargó la construcción de seis unidades del tipo “B” a la Sociedad Española de Construcción Naval en su factoría de Cartagena.
En 1920 se recibió el buque de salvamento “Kanguro”, construido en Holanda y se estrenaron los talleres alojamientos e instalaciones de la base de submarinos.En 1922 entro en servicio el primer submarino construido en España en el siglo XX, el “B-1″; el resto, con intervalos de un año, fueron integrándose en la flotilla hasta la entrega del “B-6″ en 1926.
En mayo de 1922 se activaron las Estaciones Navales de Mahón (Menorca) y La Graña (Ferrol), para apoyo de submarinos.
Durante la guerra de Marruecos, los submarinos intervinieron suministrando provisiones y evacuando el personal civil del Peñón de Vélez de la Gomera, bajo fuego enemigo.
En 1927 se ordena construir otra nueva serie de unidades, esta vez del tipo “C”, basados en la experiencia del tipo “B”, con mayor desplazamiento y autonomía.Entre julio de 1927 y 1929 entraron en servicio los seis “C”, contando la flotilla de submarinos en dicho año con dieciséis unidades, cifra nunca alcanzada posteriormente.Entre 1930 y 1931 se dieron de baja el “Isaac Peral” y los tres del tipo “A”, firmándose en 1932 el contrato de construcción de seis submarinos de la clase “D”, proyecto del ingeniero español don Aureo Fernández Ávila.
La guerra civil paralizó su construcción cuando tan solo se había puesto la quilla a los submarinos “D-1″, “D-2″ y”D-3″.
Al finalizar la contienda, la Flotilla había sufrido un duro revés en acciones de guerra, habían sido hundidos el “C-3″, B-6″ y “B-3″ (1936); “C-5″ (1937) y “C-6″ (1937), quedando inutilizados todos los “B” y “C”, excepto el “C-2″ y “C-4″, que fueron reparados y puestos en servicio. Se contaba con dos submarinos más que el bando nacional compró a Italia durante la guerra, el “Torricelli” y el “Archimede”, rebautizados con los nombres de “General Mola” y “General Sanjurjo”.
En agosto de 1939 un ambicioso plan naval establecía la construcción de ¡cincuenta submarinos!, pero el estallido de la segunda guerra mundial y el posterior aislamiento económico hicieron imposible el cumplimiento de dicho programa, tan solo se continuó con la construcción de los tres “D”, finalizándose el “D-1″ en 1947, el “D-2″ en 1951 y el “D-3″ en 1954.
El internamiento en Cartagena de un submarino Alemán gravemente averiado, el “U-487″, del tipo “VII C” y su posterior cesión a la Armada Española en 1943 con la denominación de “G-7″, hizo concebir la construcción de otros seis submarinos similares (”G-1″ al “G-6″), abortada también por dificultades en la adquisición de material.
En los años cincuenta se construyeron cuatro submarinos de asalto, dos del tipo “Foca”, “Sa-41″ y “Sa-42″, basados en diseño alemán con tan solo dos hombres de dotación, y dos “Tiburón”, “Sa-51″ y “Sa-52″, mayores con siete hombres para manejarlos.
El 24 de octubre de 1959 y en virtud del tratados de defensa mutuo, la armada de los estados unidos cedía a España el “USS Kraken”, bautizado como “Almirante García de Los Reyes S-31″ y que supuso un primer paso para la modernización del arma.
Este submarino, de la clase “Balao”, había combatido en la Segunda Guerra Mundial, siendo modernizado antes de su entrega a España. Fue el primer submarino español que contó con “snorkel” (dispositivo para cargar baterías con los diesel, navegando en inmersión).En 1968 y en virtud del primer programa naval, comienza la construcción del “Delfín S-61″, primero de una serie de cuatro modernos submarinos de patente francesa, de la clase “Daphne”.
En tanto en cuanto dicha serie se construía para paliar la escasez de submarinos (tan solo quedaba operativo el “S-31″, habiéndose desguazado todos los demás), se adquirieron en Estados Unidos, entre 1971 y 1974, el “USS Ronquil” bautizado “Isaac Peral S-32″, “USS Picuda” “Narciso Monturiol S-33″ “USS Bang” “Cosme García S-34″ y “USS Jallao””S-35″.Estos cuatro submarinos eran similares al “S-31″ originalmente y por consiguiente construidos durante la Segunda Guerra Mundial, si bien a finales de la década de los cincuenta habían sufrido una extensa modernización bajo el programa GUPPY (Greater Underwater Propulsion Plant), dotándoles de nuevos sensores acústicos, electrónicos y armas.
Los cuatro submarinos de la clase S-70
Simultáneamente a la entrega de estos cuatro submarinos entraron en servicio, en 1973, el “Delfín S-61″ y el “Tonina S-62″ y en 1975 el “Marsopa S-63″ y el “Narval S-64″.
Siguiendo con los proyectos franceses, el segundo programa naval contemplaba en 1974 la construcción de dos submarinos de la clase “Agosta”, ampliándose este número posteriormente a cuatro. En 1983 entraron en servicio los dos primeros buques de esta serie, el “Galerna S-71″ y el “Siroco S-72″. En 1985 el “Mistral S-73″ y en 1986 el “Tramontana S-74″, último de esta clase.
Coincidiendo con la entrega en servicio de los “Agosta” fueron dados de baja todos los submarinos americanos, siendo el último en desaparecer de las listas de la armada el “S-35″, en diciembre de 1984.
Por resolución número 107/2003 de 28 de julio del Jefe del Estado Mayor de la Armada, se declara himno oficial del Arma Submarina la “Marcha-Himno al Submarinista”.
Entre el 23 de abril de 2003 y el 30 de junio de 2006 fueron dados de baja los submarinos de la Serie 60, Submarino Delfín “S-61″, Submarino Tonina “S-62″, Submarino Marsopa “S-63″ y Submarino Narval “S-64″.