Feijóo entierra la operación de Casado para fichar a cargos de Ciudadanos

La nueva dirección pasa página de Rivera y descarta contar con Arrimadas o Villacís

Alberto Nuñez Feijóo con Ana Iribar, viuda de Gregorio Ordóñez en la exposición que recuerda su memoria en el Parlamento de Bruselas, en presencia de Manfred Weber, presidente del PPE
Alberto Nuñez Feijóo con Ana Iribar, viuda de Gregorio Ordóñez en la exposición que recuerda su memoria en el Parlamento de Bruselas, en presencia de Manfred Weber, presidente del PPE FOTO: Tarek

Las elecciones andaluzas han abierto de nuevo el debate sobre el futuro de Ciudadanos (Cs). En el centroderecha, de manera soterrada, hay movimientos en el que las piezas siguen recolocándose para afrontar los siguientes exámenes electorales. Y en esto, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, también ha cambiado el paso respecto a la relación con la formación naranja que se impuso durante la etapa de Pablo Casado.

Ante el nuevo ciclo electoral que se abre, en el que lo más inmediato serán las elecciones autonómicas y municipales de la próxima primavera, esta dirección popular no hará más fichajes de cargos naranjas. Ni siquiera nombres como el de la líder nacional, Inés Arrimadas, o el de la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, se ven útiles y necesarios para el proyecto popular. En el equipo de Feijóo entienden que «no tiene sentido» incorporarlos en las filas populares cuando el PP tiene «cantera» más que preparada para estar en primera línea y «un proyecto reformista, de centro, y hasta liberal», al que no añaden nada los nombres de quienes siguen dirigiendo el partido después de la salida de Albert Rivera.

Rivera sí fue cortejado en la etapa anterior del PP. Igual que hicieron con otros «peones» del que fuera presidente de Cs, como Fran Hervías, su «mano derecha» y que fue captado por la dirección de Casado con el fin de utilizarle para «mecer la cuna» de la formación naranja y desestabilizarla. De hecho, con Casado se puso en marcha aquella operación para que los dos partidos concurrieran en coalición en País Vasco y Cataluña. Feijóo fue uno de los presidentes autonómicos que se desmarcó de esta estrategia y que se opuso a seguir las consignas de Madrid en sus últimas elecciones gallegas, en las que revalidó por cuarta vez la mayoría absoluta al frente de la Xunta.

Ahora, la certificación de que Ciudadanos desaparece también del Parlamento andaluz ha hecho que vuelvan a activarse las especulaciones sobre el futuro de este partido, y se alimenten desde algunos sectores hipotéticas operaciones sobre cómo puede terminar de culminar la absorción de Ciudadanos por parte del PP para que no se pierdan votos en las próximas citas electorales. Sin embargo, el PP de Feijóo no se plantea el fichaje de cuadros de Cs ni alianzas con esta formación en ningún territorio. Solo trabajará para seguir convenciendo a su electorado a que se pase en masa al PP, como ha ocurrido en Andalucía. «Nosotros no nos planteamos operaciones para fichar cargos. Si alguien quiere venir, la puerta está abierta», sentencian las fuentes consultadas.

En aquellas elecciones vascas, de verano de 2020, los resultados dieron la razón a Feijóo y a otros dirigentes del partido que veían con escepticismo la decisión de Génova de forzar la coalición con Ciudadanos. La alianza PP+Cs obtuvo cinco escaños y el 6,75 por ciento de los votos y no cuajó como experimento electoral. El tándem, que lideró Carlos Iturgaiz, sufrió un fuerte retroceso al perder cuatro parlamentarios respecto a los nueve que había sumado el PP en solitario en los comicios de 2016. La caída de votos fue especialmente significativa en Álava, una plaza en la que tradicionalmente el PP siempre ha tenido más peso en el País Vasco. En Cataluña ya no se repitió la operación, pero el resultado tampoco fue bueno para ninguno de los dos partidos.

El PP de Feijóo tiene por delante el reto de recolocarse tanto en el País Vasco como en Cataluña, en proyecto y en liderazgos. Y el coordinador general del partido, Elías Bendodo, ya está trabajando en estos territorios, y en los que todavía están pendientes sus congresos regionales, para tomar nota del estado de la organización e impulsar una renovación «tranquila». «Lo importante es el proyecto. Y habrá gente que tenga que dar un paso atrás, pero todos seguimos sumando y somos necesarios», sentencian en Génova.

Dentro del centroderecha, el nuevo tiempo en el que el PP se ha instalado de la mano de Feijóo cambia las tornas en la estrategia con Cs, igual que ocurre con Vox. Por la vía de hacer hincapié en la alternativa, Feijóo ha conseguido, de momento, ir restando protagonismo a Vox y a su líder, Santiago Abascal, frente a la etapa anterior en la que Abascal conseguía imponerse sobre el equipo de Casado a pesar de que aquella dirección entraba en el pulso para hacerse oír con más contundencia que Vox en el debate político.

El presidente del PP y el líder de Vox tienen todavía pendiente una reunión, que fue solicitada por Abascal cuando se produjo el relevo en la dirección popular. La entrevista quedó pospuesta hasta después de las elecciones andaluzas. Vox está revaluando los resultados en estos comicios, en los que no cumplieron las expectativas, y la reubicación de los dos partidos dentro de su pulso electoral puede afectar al calendario. En principio, Génova preveía que no se celebrará hasta finales de julio, ya con España de vacaciones.