Debate

Los socios de Sánchez romperán el voto en las conclusiones del debate de la nación

El PP se centrará en la economía y obligará al PSOE a votar su propuesta de bajada de impuestos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEmilio NaranjoAgencia EFE

Por más que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se esfuerce en resaltar el perfil progresista y social de su Gobierno de coalición sus socios no se lo van a poner nada fácil. La gran prueba la pasará en la votación de las propuestas de resolución, ocasión que los socios aprovecharán para resaltar, precisamente, las diferencias programáticas que les separan de la marca socialista a fin de poner también distancia con el desgaste que le echan encima las encuestas.

Cada grupo puede presentar 15 propuestas de resolución, y las votaciones tienen más valor simbólico que ejecutivo. Pero tanto Podemos como ERC, principalmente, se buscarán la manera de dejar claro que el PSOE se queda siempre por detrás de ellos en materia social, y también en otras cuestiones programáticas para la izquierda, sea Defensa, Monarquía, impuestos a las eléctricas o inmigración. Los republicanos y los morados acuden al Congreso decididos a dar lecciones al partido del Gobierno y al presidente al que sostienen en Moncloa.

Para poner sordina a estas diferencias, que se sustanciarán en la votación de la jornada final del debate, el Gobierno ha dispuesto que coincida con la aprobación de la Ley de Memoria Democrática y del segundo decreto con medidas para responder a los efectos de la inflación. Los números le dan para sacar adelante tanto la ley como las ayudas anti crisis.

El presidente Pedro Sánchez saldrá al ataque, pero también lo harán sus socios, en la misma proporción que la oposición de centro derecha. La economía es el gran tema en discusión y el PP, por su parte, aprovechará las propuestas de resolución para someter a votación las iniciativas que ha planteado al Gobierno y que no han sido atendidas, como, por ejemplo, la bajada de impuestos.

Sánchez lleva la iniciativa como presidente del Gobierno y esto le favorece en el debate, pero como se viene viendo desde hace meses el Parlamento se ha convertido en un sitio hostil para el líder socialista, y el clima electoral de esta recta final de Legislatura, el complicado horizonte económico que se avecina y la caída en popularidad de la coalición no favorecen que haya aproximaciones.

El Grupo Socialista confía en que la Ley de Memoria Democrático y el decreto económico tapen las votaciones que el PSOE pueda perder en el Debate del Estado de la Nación. De la misma manera que los socios intentarán resaltar su alternativa frente a la gestión del Gobierno. Mientras, el PP no ve como una desventaja que su líder, Alberto Núñez Feijóo, no pueda participar en el debate por no tener un escaño de diputado. Feijóo acudirá a la Cámara, con lo que ya tendrá su foto, y «podrá ver en primera persona cómo se mata el Gobierno con sus socios».

Si Pedro Sánchez llega al debate en su peor momento, el líder de la oposición lo hace en el mejor momento que ha vivido el PP desde la moción de censura que le derribó del Gobierno y el relevo precipitado de Mariano Rajoy. Feijóo ha encontrado el punto en la oposición que le permite consolidar la imagen de político de Estado, dispuesto al diálogo y a la negociación, sin mancharse en acuerdos que no aceptaría su electorado o que podrían dar ventaja a Vox en la competición por el voto a la derecha.

Por primera vez hay sondeos que abren la puerta a un futuro Gobierno en solitario de los populares a nivel nacional, como lo tiene Isabel Díaz Ayuso en Madrid o lo acaba de conseguir Juan Manuel Moreno en Andalucía.

Además, el PP no tiene nada que perder en este debate, y en cuanto a lo que pueda ganar, en la dirección popular están convencidos de que la partida se jugará de verdad en septiembre, más allá de la batería de titulares que pueda dejar Sánchez en esta semana parlamentaria para subir el ánimo de su electorado.

El jefe del Ejecutivo presentará más medidas y hará más promesas de apoyo a los sectores más afectados por la crisis, pero se mueve con unas propuestas de gasto para 2023 desmesuradas en este complicado contexto económico, y más si se tiene en cuenta que no se conoce cuál será la condicionalidad del nuevo mecanismo del Banco Central Europeo (BCE) para evitar la fragmentación entre países periféricos y del norte de Europa, una vez que cierre el grifo a los estímulos, a la compra de deuda soberana y avance en la subida de los tipos.

El Grupo Popular insistirá en su propuesta económica ya conocida, y no se espera que haya anuncios ni nuevas ofertas de acuerdos de Estado. Será el momento de revisar de manera crítica la gestión del Gobierno de coalición, pero también de incidir en la alternativa que representa Feijoó.

La ausencia de Feijóo en el tira y afloja del debate no es necesariamente un inconveniente para el líder de la oposición, que incluso hará declaraciones para buscarse su hueco mediático sin tener que medirse con el representante de Vox, Santiago Abascal. En esto también ha cambiado la estrategia del PP en esta nueva etapa en la dirección. Este equipo no está pendiente de lo que hace o deja de hacer Vox, de hecho insiste más en ignorar que en comparar o controlar las diferencias. Y es una estrategia que, de momento, les está siendo rentables para ocupar un espacio amplio y restar protagonismo a Abascal dentro de la definición de la alternativa al Gobierno de coalición.