La Princesa Leonor: camino de la mayoría de edad

La heredera al trono, que hoy cumple 17 años, tuvo una infancia normal, algo que a partir de ahora cambiará. Su futuro está lleno exigencias de las que tendrá que dar parte

La Princesa Leonor en Oviedo, el pasado viernes.
La Princesa Leonor en Oviedo, el pasado viernes. FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

El décimo séptimo cumpleaños de la Princesa de Asturias es el último de la heredera de la Corona como joven adolescente a la que aún no apremian demasiadas obligaciones institucionales. Marcará el comienzo de un tiempo en el que se ha de preparar para adquirir nuevas responsabilidades y en el que tendrá que asumir de forma total tareas oficiales en apoyo de las que desempeña el Rey, su padre.

La rubia y dulce princesa, de ojos azules y sonrisa permanente, esa niña que cuando tenía dos años se mostraba desinhibida ante fotógrafos y cámaras de televisión ante los que no mostraba timidez sino soltura, empieza a vivir un año de transición a la mayoría de edad, a la jura de la Constitución y a la fase de preparación académica imprescindible para su futuro como reina de España.

Hasta ahora, tanto la Princesa Leonor como la Infanta Sofía han estado bajo el control férreo de la Reina Letizia, su madre, quien junto con el Rey Felipe VI manifestaron desde el principio que querían que sus hijas vivieran una infancia «normal», como el resto de las niñas de cualquier familia, sin el agobio de los medios de comunicación tras ellas. No hay duda de que ambos, especialmente la Reina, han hecho una formidable labor en el aspecto educacional de sus hijas, que ha quedado patente en las escasísimas ocasiones en que hemos podido verlas cuando eran niñas, en las que mantenían un comportamiento ejemplar.

Sin embargo, eran tan pocas que a muchos de los ciudadanos les hubiera parecido mejor ir viéndolas crecer con más frecuencia y no esperar a las dos o tres ocasiones anuales en las que comparecían con sus padres.

A diferencia de lo que hacen otras casas reales europeas, no ha sido posible ver en ningún caso imágenes de los cumpleaños de Leonor o de Sofía, o alguna instantánea de ellas en la playa o en la montaña durante sus vacaciones familiares. Todo esas celebraciones han quedado opacadas por un espeso velo que ha ejercido de línea de separación entre la Familia Real y la ciudadanía de a pie que veía a las hijas de los Reyes a una gran distancia.

Eso no ha impedido que las dos niñas convivieran de forma normal con sus compañeros de clase, fueran a sus cumpleaños acompañados de sus padres, los Reyes, o participaran en las funciones de teatro o en los conciertos de música que organizaba la dirección del Colegio elegido para estudiar: el Santa María de los Rosales.

La Princesa de Asturias, sin embargo, lleva ya un año de ensayo de ejercer su propia personalidad sin tener encima la protección de papá y mamá. Es verdad que sus padres fueron los que decidieron que estudiara en el extranjero un par de cursos, una experiencia siempre enriquecedora para cualquier adolescente, aunque haya habido algunos que han retorcido el argumento al declarar que era un gesto despreciativo hacia los centros de enseñanza españoles.

Sin embargo, la primogénita de los Reyes fue la que escogió un centro tan adecuado como el Atlantic College de la organización Colegios del Mundo Unidos para cursar los dos años de Bachillerato Internacional que le quedan para finalizar sus estudios previos a entrar en la Universidad.

Leonor mandó su solicitud con un nombre ficticio, al igual que los demás aspirantes, y pasó todas las pruebas para entrar sin que se supiera que era la heredera de la Corona española. Una vez admitida, los Reyes dieron su conformidad para que su hija abandonara su hogar durante los periodos de clases y se integrara en un centro ubicado en el remoto castillo de San Donato, que data del siglo XIII, y que algunos medios han comparado con el famoso Hogwarts de Harry Potter. En él estudian cada año 350 niños de 90 países distintos, algunos de ellos becados, así como refugiados procedentes de países en guerra.

No tenemos noticias de que la Princesa Leonor haya pasado por la etapa de rebeldía propia de la adolescencia dando muchos o escasos problemas. Las referencias anteriores a su etapa en Gales es la de que ella es una joven muy responsable, sabedora de que tiene que cumplir con unas obligaciones mucho mayores que la de la mayoría de chicos de su edad y que a pesar de que haya quienes piensen que ha crecido rodeada de privilegios, su futuro está lleno de enormes exigencias de las que tendrá que dar parte a muchas personas.

Ella, con sus 17 años recién cumplidos, ha recibido una formación que como le dijo su padre el día que le impuso el Toisón de Oro, «tus acciones deberán guiarse por el mayor sentido de la dignidad y la ejemplaridad, la honestidad y la integridad, por la capacidad de renuncia y de sacrificio y por tu entrega sin reservas a tu país y a tu pueblo». ¡Feliz cumpleaños, Alteza!