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50.000 africanos responden al «efecto llamada» de España

La vicepresidenta del Gobierno asegura que el asalto a Ceuta es «inaceptable» por su «violencia y riesgo» a las víctimas

  • Salto a la Valla de Ceuta el pasado 22 de agosto
    Salto a la Valla de Ceuta el pasado 22 de agosto
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

25 de agosto de 2018. 05:04h

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J.M.Zuloaga / P. Del Corral.  Madrid. 24/8/2018

Entre 30.000 y 50.000 africanos marchan en estos momentos desde el sur al norte de África, en busca de las costa mediterránea, para llegar a Europa, con España como primer destino por el «efecto llamada» que provocaron determinadas decisiones y declaraciones del actual Gobierno, según han informado a LA RAZÓN expertos que siguen de cerca este asunto.

Es cierto que la decisión de aplicar el acuerdo suscrito con Marruecos en 1992, que permite devolver a aquellos individuos que hubieran entrado por la fuerza en España, puede disuadir a algunos. Hay que tener en cuenta, según ha podido conocer este periódico, que con ocasión del salto protagonizado por más de 200 subsaharianos en Melilla, el pasado mes de julio, se consultó a la Secretaría de Estado del Ministerio del Interior sobre la conveniencia de aplicar dicho acuerdo y la respuesta fue negativa. Lo mismo en el salto masivo a Ceuta del 26 de julio.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, subrayó ayer que el salto a la valla de Ceuta es «inaceptable» por las condiciones de «violencia y riesgo» para las fuerzas de seguridad. Esta rectificación puede venir motivada por la magnitud del problema que se avecina, ya que detrás de ese contingente de hasta 50.000 personas que tratan de llegar a Europa se preparan otros nuevos. Además, los citados expertos han detectado que las mafias están intentando revitalizar la salida de cayucos desde Senegal hacia las Islas Canarias.

Se trata de un gravísimo problema ya que, en caso de acceder por vía marítmima, no es aplicable el acuerdo de 1992, pues no se puede acreditar de dónde vienen los emigrantes ilegales.

Tal y como adelantó este periódico, los africanos que tratan de llegar a Europa se dirigían a Libia. Tras el cierre de las costas italianas a las embarcaciones de emigrantes y el «efecto llamada» que se produjo en España, los planes han cambiado por completo. Cuando estas personas llegaban a Níger, debían optar entre dos caminos: Libia o Ceuta y Melilla. Por lo que se refiere a la retirada de las concertinas de estas dos ciudades autónomas, sugerida por el Gobierno, no se ha pasado, de momento, de una idea. Portavoces del Ministerio del Interior, consultados por este medio, no han dado ningún dato al respecto.

Expertos en la materia han señalado que resulta muy difícil una alternativa a esa medida disuasoria. Elevar la altura del vallado conllevaría que los que quieren saltarlo se hicieran con escalas u otros medios para lograrlo. «Lo que es realmente necesario es renovar las concertinas existentes por otras más eficaces y adoptar otras medidas pasivas, además de llevar al convencimiento de los que saltan los vallados que, como ocurrió el jueves, no se van a quedar en España sino que serán expulsados».

«Estamos muy nerviosos»

«Tenemos miedo. Nadie nos dice qué va a pasar con nosotros». Quien habla es uno de los subsaharianos acogidos por el Centro de Estancia Temporal de Inmigrante de Ceuta. El pasado jueves vio cómo sus 119 compañeros que asaltaron la ciudad autónoma el día anterior fueron expulsados a Marruecos. Desde entonces, la tensión se ha apoderado de los más de 1.000 que aún siguen en sus instalaciones a la espera de embarcar hacia la Península. «Estamos muy nerviosos desde que se los llevaron», asegura a este medio. El CETI tiene una capacidad para 512 personas, pero a última hora de este jueves acogía a 1.200, según fuentes del Ministerio de Trabajo y Migraciones. «Estamos acostumbrados a lidiar con esto», señalan varios trabajadores consultados por este periódico. «Lo único que nos queda es trabajar».

Pocas horas después del asalto masivo, una llamada del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desencadenó una operación especial gestada «por sorpresa». Así lo adelantó ayer «El Faro de Ceuta», que señalaba que hubo videoconferencias a tres bandas: Grande-Marlaska, delegada del Gobierno, Salvadora Mateos, y el jefe superior del Cuerpo Nacional de Policía, Alfonso Sánchez.

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