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El prior Valle de los Caídos: «El Gobierno está en un lío y no sabe cómo salir»

El prior del Valle rompe su silencio y asegura que el Ejecutivo de Sánchez no se ha puesto en contacto con él ni una sola vez desde el comienzo de la polémica.

  • El prior del Valle de los Caídos critica que hayan querido crear una aparente tensión
    El prior del Valle de los Caídos critica que hayan querido crear una aparente tensión

Tiempo de lectura 4 min.

19 de enero de 2019. 01:07h

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A. Rojo 18/1/2019

El prior de la abadía benedictina del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, ha confirmado que desde que se arrastra la polémica decisión de exhumar los restos de Francisco Franco del monumento cuya custodia ha sido encomendada a la comunidad que dirige, el Gobierno de Pedro Sánchez no se ha puesto en contacto con él ni una sola vez para tratar de desbloquear la situación o, sencillamente, saber su parecer sobre el asunto. «Nada. Nos han saltado por completo. Conmigo no han hablado hasta la fecha», reconoce Cantera en una entrevista publicada por la revista de información religiosa «Vida Nueva».

Cantera, que ha sido objeto de ataques personales por parte de varios portavoces del Ejecutivo socialista desde que comenzó la polémica, asegura que «salvo una «comunicación oficial por escrito a raíz del procedimiento de apertura del expediente administrativo para la aplicación del real decreto ley del 24 de agosto», La Moncloa les ha ignorado por completo a pesar de tener encomendada la custodia de todos los restos mortales de las más de 34.000 personas enterradas en los columbarios del Valle. «Incluso cuando hicieron una visita a la basílica –que ni habían avisado ni comunicado–, ni siquiera nos saludaron por cortesía», explica. En otra parte de la entrevista, el prior resume su visión de conjunto sobre toda la polémica de esta manera: «Está claro que han abierto una cuestión que no era necesaria y de la que ahora parece que no saben cómo salir».

El Gobierno parece efectivamente haberse empantanado a la hora de llevar a buen puerto la qué fue una de sus primeras medidas ejecutivas destinadas a convertirse en un golpe de efecto mediático. Ante la negativa de la familia Franco a que se exhume el cadáver, el asunto se encuentra en estos momentos en el Tribunal Supremo, que tiene que decidir sobre si el Ejecutivo tiene competencias para decretar el traslado de los restos del General contra el deseo expreso de sus descendientes. En una maniobra que dejó fuera de juego al Gobierno y que llegó a provocar la visita de la vicepresidenta Carmen Calvo al Vaticano para una reunión de urgencia con el Secretario de Estado de la Santa Sede, el Cardenal Pietro Parolin, la familia Franco anunció que, si finalmente el cadáver salía de la Basílica del Valle de los Caídos, sería trasladado a la catedral de la Almudena, en el mismo centro de Madrid.

A este punto hace también referencia el prior del Valle en la entrevista publicada ayer por «Vida Nueva»: «Es un lugar sagrado y, si no hay un acuerdo entre las partes, tiene que esperarse a que decida la Justicia», subraya poco antes de dejar claro que «en estos momentos, la autoridad civil competente es la judicial y no el Gobierno, al no haberse resuelto un acuerdo con la familia y ser una cuestión conflictiva». Al principio de la polémica se especuló con la posibilidad de que, debido a que fue Juan Carlos I el que decidió que los restos de Franco descansaran en el Valle de los Caídos, haría falta un acto jurídico de su sucesor Felipe VI para que se procediera a la exhumación pero, según han explicado al prior expertos juristas, tras la Constitución el Jefe del Estado ya no disfruta de los amplios poderes que detentaba inmediatamente después de la muerte de Francisco Franco y, por tanto, el actual monarca no está obligado a dar su consentimiento. En cualquier caso, según coinciden el propio prior y juristas consultados por este diario, todo parece indicar que la controversia llegará probablemente hasta el Constitucional e incluso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Lejos de amilanarse ante los ataques personales de los que ha sido objeto por parte del Gobierno, Cantera comenta que cuándo se quiere «sacar el pasado es porque no hay argumentos jurídicos ni morales. Entonces se busca el ataque a la persona, el argumento ‘ad hominem’. Por otro lado, ni me arrepiento ni me avergüenzo de mi pasado. Tenía veintitantos años, tenía mi idealismo y era seglar», dice aludiendo a cuando portavoces de Moncloa sacaron a relucir el hecho de que apareciera en las lista electorales de Falange en dos citas electorales a principios de los noventa. «Tampoco es un delito que uno tenga o haya tenido unas ideas políticas y, menos aún, cuando hoy se pacta con otras ideologías que incluso han sustentado el terrorismo», afirma.

Los ataques de los que han sido objeto por parte del Gobierno han tenido, por otra parte, un efecto paradójico en la comunidad benedictina dirigida por Santiago Cantera: «Al ver este ataque externo, que es injusto y desproporcionado, la comunidad se ha unido mucho más». Fieles a la misión que aceptaron cuando llegaron a este valle de la sierra de Madrid, los monjes siguen rezando por el eterno descanso de las víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil y por la reconciliación de todos los españoles. La razón la recuerda el prior: «Los brazos de la cruz son los brazos del perdón, de la reconciliación y del amor».

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